Llego cantarina como un ángel de primavera.El mundo sólo floreció a su arribo, llenándolo todo de nuevos brotes. Todos igual a ella.
Fue un día de alegría cuando la tuve en mis brazos para reconocernos y para comprobar que siempre, siempre seremos una sola piel, una misma sangre.
Ella no me debe nada, soy yo la que cada día doy gracias a Dios por su más grande regalo.
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