El mundo se ha encogido gracias a Internet. El arte en colectivo logra alcanzar al indefinible ser.
Los artistas se organizan bajo un concepto y en base a él investigan, crean y difunden arte. El soporte de la idea es la apertura hacia el contacto, lo lúdico, las ganas de alcanzar a la gente mostrando la variedad del hecho artístico.
Las plataformas que ofrecen las redes sociales hoy en día facilitan el trabajo creativo de gente con ganas de intercambiar experiencias y dejar su granito de arena en un proceso que les interese o mueva. La cultura del siglo 21, se basa en el compartir experiencias, logrando adeptos en el intento de dejar una huella.
El arte y la palabra son hoy definidos como un puente permanente en el que se construyen infinitas estructuras, todas basadas en el sentido exploratorio de la creación, ésta que alcanza al ciudadano de a pie y le hace participe de la experiencia artística.
La interacción que nace del encuentro de creativos a través de las redes sociales, ha puesto de manifiesto la tendencia hacia la creación de conceptos artísticos grupales. Manteniendo la individualidad, el artista se atreve a formar parte de un colectivo, que alcanza al observador / consumidor del arte más fácilmente.
Dicha investigación estético-artística, no convencional, tiene un profundo interés en el observador, en el testigo y consumidor del arte en la forma que sea. Y las acciones que realizan los artistas/ creadores que colaboran en los conceptos de arte, son lo que podríamos denominar un intento de crear una relación humana „horizontal“ hacia el disfrute del mismo. Así se fomenta la reflexión en torno al arte, al hecho artístico y a los movimientos grupales que detrás de una idea intentan hacer un mundo mejor.
Más que arte colectivo hablamos hoy en día del arte colaborativo. Un modo de acción que posibilita la nueva aldea global de Internet. Trabajar en conjunto, ser parte de una idea o de un proceso, colaborar con una exhibición, una acción o un happening a distancia y al mismo tiempo lograr unir los lazos de creadores que se encuentran en diferentes puntos del planeta o a los que mueve un tema en común.
Así funciona, se junta un grupo de hacedores de diversas ramas artísticas, literarias o gente con ganas de expresar y hacer algo creativo. Una mente artística invita a crear, organizar, intervenir, pero sobre todo a aprender los unos de los otros, llevando el arte individual „del ser en colectivo“ donde haya cabida y apertura para el hecho comunal y artístico.
Todo conspira casi mágicamente: un sujeto que propone un tema de índole artístico, (exhibición, acción proceso) y otros individuos lo reciben en algún lugar, decidiendo actuar y realizar su aportación creativa que nutre y expande la idea original. El acceso al arte y a la cultura, es hoy menos lineal y más ramificado que antes. Es un gran laberinto de posibilidades creativas. En este espacio el ego no tiene cabida. La acción y el gesto llegan libremente al interesado en descubrir lo que se ofrece.
Las ramificaciones del arte „colaborativo“ son infinitas y no siguen un patrón determinado, sino a la idea de la creación grupal.
![]() |
| Manifiesto País |
Aquí tres ejemplos de ello:
- Una artista del la fotografía hace un llamado a definir un concepto. Junta un equipo y arma una exhibición. La respuesta no se hace esperar en forma de más de 60 definiciones de parte de escritores y poetas. Nace „Manifiesto País“. (Lisbeth Salas)
- Una tejedora de conceptos, crea tapices virtuales que no lo serían si no existiera la respuesta de más de noventa seres desperdigados por el mundo y que tienen algo que decir sobre la idea. Nace „Tapiz a distancia“ (Elisabetta Balasso)

Tapiz a Distancia - Un motor de la creatividad, decide invitar a colegas artistas a regalar imágenes de su trabajo, un día en diferentes ciudades del mundo, para hacer feliz al que hoy encuentra arte y lo disfruta. Así nace „Un encuentro en la ciudad“. (Amalia Pereira)
![]() |
| Un encuentro en la ciudad |
El hecho de compartir un trabajo artístico, aceptando el aporte y estando abierto al cambio
la cadena de asociaciones creativas puede ser infinita y mutante como lo cuentan los investigadores españoles Javier Rodrigo y Jordi Claramonte en el artículo “Arte Colaborativo: Política de la experiencia”: “Lo multimedial con soporte en Internet aporta un terreno apto para nuevas producciones y estimula la generación de nuevos conceptos e interpretaciones“ Dicen además, que este nuevo tipo de arte es aquel que implica un proceso “por el que un grupo de gente construye las condiciones concretas para un ámbito de libertad concreta y al hacerlo libera un modo, o un racimo de modos, de relación, es decir libera una obra de arte”. En otras palabras, el arte colaborativo otorga una posibilidad de generar espacios de cambio colectivo. O lo que es lo mismo, cambiar directamente el mundo que habitamos
Más adelante afirman estos investigadores que “El valor de la experiencia no radica tanto en el objeto o la situación que la produce, sino en sus consecuencias y efectos a largo plazo sobre el que la experimenta y la reproduce en otras situaciones”
Los artistas crean conceptos, poseen algo que necesitan comunicar. Algo está cambiando pues. “la experiencia se consolida cuanto más grado de relaciones e interrelaciones comprenda y por ello cuanto más autónomamente contagiosa se expanda, es decir, se articule en otras situaciones”.
El arte colaborativo se acerca al individuo y logra respuestas más allá de la mera contemplación del objeto de arte. Al final tales acciones llámense como se llamen, sin duda alguna, están generando paralelamente otros cuestionamientos sobre lo que somos y por qué hacemos lo que hacemos y a quienes nos dirigimos en este mundo que se ha vuelto un pañuelo, un pañuelo global.


