21.6.07

El hombre que se robó la luz


ARMANDO REVERÓN

http://moma.org/exhibitions/2007/reveron













El hombre buscó la luz y se enamoró de ella, dicen que por la luz perdió la razón. Yo digo que sus ojos vieron mucho más allá.

Quien con
oce la luminosidad del trópico sabe que puede ser tan fuerte que llega a encegecer. Todavía más fuerte es la luz del mar en su combustión con el día. Hoy hablo de la maravillosa obra del pintor venezolano Armando Reverón.

Nacido en
Caracas a finales del siglo 19, Reverón, realizó gran parte de su obra en el Litoral Central de Venezuela, en donde se dedicó para captar y a transmitir toda la luminosidad del trópico, construyendo, además, un espacio mágico lleno de objetos con vida propia.

Armando
Reverón pudo desarrollar una percepción más profunda de la naturaleza y esto lo llevó a representar la atmósfera del paisaje bajo efectos del deslumbramiento producido por la luz directa del sol. El lienzo se le escapó de las manos y se convirtió en objeto tridimensional. Una suerte de espejo, que reflejaba una imagen quebrada y obturada, pero iridiscente. Y en esa imagen el arte era vida, lo imaginario era real.

Hay lugares q
ue siguen siendo mágicos aunque ya no existan. Hay seres que dejan tan profunda huella que sus cosas y sus hechos no palpitan sino gritan historias... Vengo de una casa que se llevó un violento aluvión. El Castillete fue la casa que Armando Reverón contruyó en el hizo taller y creó mundo de maravillas. Esa casa fue tapiada y enterrada para siempre bajo una masa de barro y piedra en el terrible deslave que sufrío La Guaira en diciembre del 99. Y como el colofón de fin, todo lo llenó el silencio.

Vengo del encuentro con un mago de verdad, un hombre habitado por la luz más allá de la luz misma.
M
ientras estuve en Caracas tuve la oportunidad de asistir a la exhibición que hizo la Galeria de Arte Nacional de la misma muestra sobre Armando Reverón que este año expusó el Museo de Arte Moderno de la ciudad de Nueva York (MoMA). Me faltan palabras para describir la fuerza de ese encuentro con Reverón, que va más allá del valor de su pintura expresionista pues fue también entrar en el fantástico entono de un espacio desaparecido y de una vida iluminada más allá de la razón.

Algo sucede. Descorro el velo del tiempo y entro en el mundo de Armando Reverón, en su rancho de pl
aya hecho Castillete con sus propias manos. Me acerco a Reverón a través de sus objetos, de su pintura y de las maravillosas fotos de ese universo que habitó y pobló de seres inimaginables. Y en ese su mundo, guardo un silencio entre emocionado y triste como cada vez que se me conmueve el alma.

Para comprend
er el universo reveroniano hay que ser los que se maravillan con las cosas nimias, ser de los que ven la grandeza de lo infimo y perciben el mundo a través del tamiz de lo insólito. Hay que ser un poco niño, un poco loco, un poco viejo. Porque para comprender su trabajo hay que entender la profundidad de lo sencillo, la grandeza del juego, la magia que se sucede cuando la observación nos lleva más allá del material mismo y los objetos son capaces de hablar otros lenguajes, revelándonos esa manera particular de observarse a sí mismos y convivir con su entorno.

En su refugio de sombras veo a un hombre pintando la luz. Sí, porque él no reproducía el paisaje, el reproducía su atmósfera, su aire, lo absoluto y lo ausente. Plasmaba la melancolía que flotaba alrededor de lo que miraba. Ese era el secreto de las cosas de este mundo y no las cosas mismas. Con sus objetos era igual, Reverón tomaba lo carente de vida, lo aparentemente inservible y le otorgaba otro carácter, el de haber sido o quizás querer ser. El de la idea o el recuerdo de lo que representaba…el resultado son objetos llenos de una belleza ingenua y al mismo tiempo llenos de ese carácter grotesco, objetos que se ríen de nosotros sin dejo de vergüenza.
Los materiales así transmutados en objetos adquieren trascendencia, se colocan fuera d
el tiempo. Nos retan inminentemente a contemplarlos, a saberlos presentes sin lugar a dudas, a mirarlos reflejados en el espejo de sí mismos, pero de algún otro lado. Convirtiéndose en seres reales y cotianos: las muñecas son musas, mujeres que posan sus desnudeces de misteriosa belleza y por ende de desgarradora fealdad; las máscaras llevan la cara real dibujada en ellas mismas; la jaula de pájaros engaña por un instante nuestra lógica sobre la vida y la muerte, los esqueletos de alambre juegan a ser dibujos en una pared blanca; los instrumentos musicales esperan la mano que les arranque la música, todos en infinita conteplación teatral. Son los objetos los que dejan su verdadero espacio y razón de ser; es la pintura la que desconoce el límite del ojo humano; es el hombre el que creando su ambiente cambió su contexto y desplegó horizontes robándose la luz y llevándola a su refugio de sombras.

Y en ese mundo rudo, primitivo y agreste se teje una tela simbólica que sólo es posible ver cuando se conoce la puerta hacia la locura, cuando se es capaz de reinventrar el mundo con simplificados recursos expresivos.

Ese hombre captó la luz enceguecedora y la volvió pintura. No solamente representó la luz, también la reflejo. En el paroxismo de su demencia creo objetos que despertaron y cobraron forma en su imaginario. Y en esa perdida de juicio su mirar de luz cegó los objetos convirtiéndolos en presencias de gran calidad melancólica y poética.

La obra de Armando Reverón brillará con el resplandor distinto de un mirar hacia afuera y hacia adentro de nosotros mismos. Agradecida
de tanta iluminación hoy alabo lo cotidiano como trascendente.


19.6.07

Marinero



Contigo aprendí a navegar
mares de sábanas y nocturnidades.


Oleo: Silvia Viñao

15.6.07

Ofrenda


Pienso en un hada
de las tierras floridas.

Un hada que habla
el idioma de París
y sueña con
volar, volar, volar.

Su canto me dice
que me piensa
como yo la pienso a ella.

14.6.07

Suspiros


Nacen flores como peces
del silencio y la tristeza.

10.6.07

esta que también soy


Daniela me pasó este meme que escogí jugar a ver como ve va lo de mostrar lo que pocos saben de mi.

El Juego de Riberito. Las reglas del juego:

1. Cada jugador cuenta 8 cosas de sí mismo.
2. Repite las reglas en su blog .
3. Selecciona a otras 8 personas y escribir sus nombres y sus Blogs.
4. Se les avisa que han sido seleccionadas.
5. (yo agrego una quinta regla), la de la libertad de hacerlo o no.

Ocho (o más) cosas sobre mi:

1.- Me encata el papel, los cuadernos y los libros viejos. Ellos ejercen un hechizo de cuento de hadas en mí. Conservo mis primeros cuadernos de cuentos y poemas y guardo con celo todos mis cuadernitos de apuntes.

2.- Amo la libertad en todos los sentidos. Soy abierta y receptiva a las opiniones y puntos de vistas de los otros. Eso es porque es importante para mi decir lo que pienso y expresarme a viva voz sin ser juzgada por lo que digo. Ser tan franca puede molestarle a mucha gente, pero prefiero las verdades destempladas a los silencios de soslayo que sólo crean resquemores. Por eso valoro también las opiniones de los otros y sus verdades. Lo único que no tolero es la intolerancia y ahí me vuelvo realmente intolerante. Los juicios a priori son cosas tristes, me da lástima la gente que juzga sin mirarse en el espejo.

3.- Tengo memoria de elefante, recuerdo cosas de mi infancia con una claridad que impresiona, puedo revivir olores, sonidos y texturas con facilidad...tal vez por eso el pasado es tan importante para mí y por eso busco expresarlo en mi trabajo de arte.

4.- Me enamoro de hombres inteligentes pero sensibles (no es una mezcla común).

5.- He aprendido que de lo bueno poco o que es mejor la calidad que la cantidad, entonces los buenos amigos son contados con los dedos y la mayoría viene conmigo transitado este camino vivencial desde hace muchos años. Lo mismo se aplica a mi guardarropa: poca pero de calidad...en estos días mi papá me vió con una pijama hermosa que él me regaló cuando tenía yo 15 años y me dijó sorprendido „pero hija usted todavía tiene eso!“

6.-Me encanta viajar...pero de morralito, sentirme libre al pisar otros mundos. También tengo la capacidad de encontrar mi espacio para viajar con la mente, lo hago cada mañana y se siente bien.

7.-Me agrada cocinar cuando tenemos invitados porque es un placer la compañía y eso me invita al invento culinario... pero cuando estoy sola puedo ser una monotemática del gusto, es decir cuando me gusta comer algo puedo comerlo siempre sin variar sin tener la más minima curiosidad por otra cosa: puedo entrar a una tienda repleta de dulces y pasteles siempre escogeré el mismo que una vez probé y me gustó.

8.-Me gusta mi pelo ondulado y que me hagan cariñitos en él; me gusta todavía que me lean en voz alta, me gusta muchísimo bailar; me encantan los mercados de antiguedades tanto que algunos de ellos son fechas sagradas en mi calendario. Me encanta trabajar con las manos: hacer papel, muebles, carteras, collares, no paro nunca por eso no veo televisión ni video y el cine es un mundo aparte en el que busco la calma que también encuentro en los libros.

Mis seleccionados si quieren seguir con el destape son (si no también se vale):
n Qx n Inosky n Umma n Romina n Gustavo n Guachafitera n Sole n Acus


7.6.07

Exceso de equipaje

Regreso a casa con las maletas llenas de maravillas de casi dos meses en que hubo de todo.
No es díficil cargar con todo lo que se ama. Las abro y tengo de sobra para regar por el mundo, en estas casi ocho semanas me llené del abrazo de los míos, del cariño de mis amigos, esos que lo siguen siendo a pesar de la distancia y del tiempo. Guardo en mi mano el rastro de las palabras de mi madre y los ojos de mi padre. Inolvidable es la imagen de la ciudad díficil y entre guerras que encontré junto con la fuerza y la sonrisa de mi
cansado pueblo .
Traigo la pupilas llenas del del color de mi tierra; ese verde vegetal y salvaje que la llena, ese turquesa del mar de los pescadores de perlas, ese viento frío de sus montañas de cara al cielo, el alma de las frutas agradecidas de sol. Y mi huella que aún descubro como confirmándome ese origen de mezcla y orgullo. Traigo como un tesoro, el lenguaje torpe pero emocionado de mi esperanza y la parapara que vive en el mirar de mis sobrinos.
Mientras, deshago las maletas voy poniendo cada cosa en su puesto, pero ellas mismas se juntan y reordenan con los afectos de aquí, de esta gente que siempre me espera de brazos abiertos y con un suspiro agradecido por mis contantes irrespetos a la individualidad del norte. Este su verde de naciente primavera alemana; este timido cielo azul, sin pretenciones de trópico; ese mundo de flores que engalana mi paso; este idioma dìficil que me ha enamoradado, ese saberme parte de este espacio también.
Asumo mi destino, la división de mi alma, también asumo mi deber: el juntar ambos mundos, ser puente, gaviota que siempre vuelve a la orilla e irremediablemente siempre remonta cielos.
En casa le doy cuerda a mis reojes, hecho a andar el calendario de mis días con la esperanza de un regreso, con la alegría de esta llegada a los brazos que me calman los hastíos y dan fuerza a mi camino.
Enderezo uno que otro cuadro, quito el polvo del alba y del camino, riego de nuevo mis plantas y mis contentos; agradezco a mis hermanos el regalo de ser de ellos y espero retornos con mejores tiempos mientras bailo la danza de la vuelta a la que también es mi casa.