Uno de los cuantos encuentros con el lenguaje - a la fuerza- duró seis meses de clases de cuatro horas diarias, cinco días a la semana. En él, poco a poco, se fueron depurando las impurezas de lo aprendido sin reglas a punta de oido y de buenos amigos. Así me atreví a admitir lo que ya sabía... que me encanta este idioma, sus juegos e inocencias; sus reveces complicados y la sencillez de su esencia.
El colofón de fin, de este tiempo que presentía cambios, me tocó presentar la prueba del Certificado Alemán. Fueron seis largas horas de examén, la prueba más larga que me había tocado hacer hasta ese momento. Salí contenta y sentí que el verbo "ankommen" describía lo que sentía. Ankommen significa entre otras cosas "arribar".
Una vez más y por sobradas razones me conmovió este texto muy adentro: Ich bin angekommen. Finalmente había arribado a Alemania. Hoy lo dejo de nuevo aquí como el llamado a no olvidar que somos un constante cambio, que la vida es un constante descubrir de maravillosos milagros y que hacemos de ella lo que decidimos que sea:
Cuando el niño era niño
caminaba balanceado los brazos,
quería que el arrollo fuera río
y ese charco el mar
Cuando el niño era niño
no sabía que era niño
todo tenía anima y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño
no tenía idea de nada,
no tenía costrumbresse sentaba de piernas cruzadas , corría constantemente,
tenía un remolino en el pelo
y no hacia caras cuando los fotografiaban.
Cuando el niño era niño
era el tiempo de las siguientes preguntas:
Por qué soy yo y porque no soy tú?
Por que estoy aquí y por qué no ahí?
Cuando comenzó el tiempo y cuando termina el espacio?
No es la vida bajo el sol un sueño?
Lo que veo y escucho y huelo
no es una ilusión de un mundo antes de otro?
Existe el mal y gente que de verdad es mala?
Cómo puede ser, que sea el que soy,
antes de ser, no fui,
una vez yo, el que soy,
no seré más el que seré? ...
Peter Hadke texto completo en Inglés y en Alemán

