Al final lo mejor que uno tiene son sus amores: viejos, nuevos...pero siempre eternos.
Al sr. G.Los seres muchas veces
se equivocan
partiendo de la tonta despedida,
mezclan miedos
con torpes diatribas,
y se besan en el pelo y en las manos
¿Quién entiende tanta tristeza escondida,
tanto placer hasta en la despedida?
Desnudos de los ojos para arriba
desmontan sus misterios
e intercambian
amuletos míticos de vida
por historias tejidas de inocencia
para consuelo de unos cuantos ciegos.
¿Qué quieres que te diga si es así?
se mueren poco a poco de suicidio,
se ahogan en la lágrima profunda,
se asfixian al extinguise un suspiro.
Los seres se tocan y les duele,
la herida les recorre la existencia,
no saben, pero igual se alejan
botando verdades y pañuelos,
piedras azules y palabras,
a la sucia vera del camino.
Se tienen sin deber y sin saber,
el juego es el de no tener,
contradecir al tiempo
sin atar almas ni amores,
partiendo siempre al garete
de los sueños
donde no existe ancla ni puerto
donde amarrar alientos.
Los seres se besan tristemente
sabiendo que se quieren y se temen
zambullen sus delirios
en el iris y en la pupila ardiente.
Doblan a la derecha el sortilegio,
y a la izquierda doblan la esperanza.
corren raudos a cerrar mil puertas
y dejan entreabierta sólo una
- por si acaso-
por si vuelve envuelto entre sabanas,
un recuerdo:
la mirada que murió de ahogo
o el suspiro que les mató el alma.
Los seres están juntos sin estarlo
por eso vale poco el despedirse,
se hieren suavemente en un delirio,
se mueren tontamente en un adiós
Los seres están solos, siempre solos
aunque a su llamado acuda el mundo
o se llenen de excusas superpuestas,
se tocan soledades desde lejos
y luego huyen para no dar amor.
Levantan su puente levadizo
¡eso sí!, siempre a destiempo
olvidando que lo construyeron
de versos y de abrazos,
de búsquedas y encuentros.
Levantan sólo un lado
¡eso sí!
dejando al transeúnte suspendido,
le detienen el paso
de un respiro,
dejan de mirarse
y se depiden
listos a caer
en el oscuro
pozo del olvido.