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21.3.07

Manos sucias


Arcilla
Huele a leña que arde en los fogones,
el barro de mis manos hace la forma
que perpetúan sus fuegos.




Aquí estoy, finalmente terminé de montar la página de mi arte. Bienvenidos pues, a conocer a esa que ama el fuego que cuece la pieza, que reconoce la belleza primigenia del hombre que con las manos sucias de tierra construyó su hogar, elaboró cacharros y sepulto a sus muertos.
La cerámica como una de las formas artesanales más antiguas nos sigue conectando con la esencia de ese espacio en donde el tacto es el principal sentido de la creación.

El link está en el título.

23.11.06

Cuatro Collages

trabajo gráfico que complementa los ensambles del concepto Memoria, de la serie Mariposas en la Oscuridad


20.11.06

Apuntes de Arte

Mariposas en la Oscuridad. Así se llama mi última serie de trabajos. Es también un cuento que escribí hace unas cuantas lunas. Las siguientes líneas me recuerdan cómo el concepto se fue llenando de vida.
Entre mundos superpuestos, pedacitos de tiempo detenido, armando rompecabezas,develando acertijos. Así estuve por meses, viviendo en otro tiempo, viendo mi mundo de hoy ajeno y como el arqueólogo descubriendo mis cimientos.
Hay lugares donde no llegan las palabras. Eso temo. Ese lugar en donde sólo habita el alma. Abuela, madre, infancia, niñas, tiempos de hambre y guerra, niños. Caminos paralelos, historias de fantasmas. El lugar donde se guardan los recuerdos que se mezclan con la imaginación y los sueños. Un intento de gritar silencios a ver si por lo menos estos se entienden mejor que l
as palabras.
Qué marca nuestra infancia, qué dicen los rostros que ya no conocemos. Un acta de nacimiento, un nombre dado. Y así venimos al mundo…desnudos y alados. Completos para andar o volar. Pero algo pasa en el camino. Una mano maltrata un ala, rompe un sueño apenas empezado. Sobrevive el olvido a la memoria para poder andar aunque sea a medias. Hay rostros que describen otro mundo, un planeta lejano…principito. Un mundo imaginado, roto, a medias, deslastrado. Y en las fotos queda el alma…y un rastro de mariposas muertas. Está ahí atada al amarillo que poco a poco se desvanece. Busco saber quienes son esos niños espectantes. Esas miradas adultas en cuerpos pequeños. Fantasmas recurrentes de los sueños. Hay secretos, hay olvidos, hay memoria. Busco saber qué guarda lo que miran. Su silenciosa histori
a hoy perdida.
De tanto guardar descubro la huella, yo ando detrás buscando la respuesta …una llave que pueda abrir la puerta. Un juguete olvidado en un ático cerrado, un capullo de rosa frágil como ellos. Buscando esas respuestas encontraré quizá mías. Quizá sean las mías. Un grito, a tientas, en un cuarto oscuro llamado olvido. Hay un baúl esperando ahí, al final del ático, todo es polvo. Hay que abrirlo para poder atar los cabos y poco a poco encender las luces:
La casa que fue, Mérida y el frío, casa maternal, herencia olvidada, cuarto de abuela y mariposas muertas .Todo como una “ruina circ
ular” vuelve al principio.
He trabajado mucho estos meses, he vaciado moldes de yeso, he quemado porcelana, he hecho impresiones litográficas, he trabajado las fotos, he montado collages de recuerdos. Los recuerdos se concretaron en arcilla y porcelana, en madera y tela. Me he vaciado por dentro sin más lágrimas pero con un dolor quedo y celoso. Madura y mujer…constelo. Heredados o no, son m
is recuerdos, y los presento al mundo …En eso ando, por eso callo.
Escribo desde esa parte de mi que sabe que la vida es ciclo, que los puntos inevitablemente se encuentran para cerrar siempre una órbita desde antes pautada, pero siempre sorpresiva.
Me sorprendo no hay remedio. No hay que perder la capacidad de sorprendernos porque la vida es maravilla de encuentros y descubrimientos. Del camino y hasta este punto he venido acumulando cosas tangibles e intangibles, que hoy como en un caleidoscopio de mágicos colores se acomodan para mostrarme adentro el tamaño del encuentro.
A saber sellos de goma, fotos de la infacia de mis tías, imágenes que me escogieron a mí en lugar de yo a ellas. Recuerdos de una abuela antigua y sabia, unas niñas que aunque el tiempo les paso sin remedio, hoy vuelven a ser las chiquitas que un día fueron a través de mi esperanza. Tengo también niños que no conocí, niños que nacieron adultos porque fueron niños concebidos en medio de los tortuosos años de la guerra . Esos niños me
miran con los mismos ojos adultos que mis niñas al otro lado del mundo tenían...entonces los recuerdos se juntan, una muñeca cierra los ojos al mundo y yo le pongo alas para que sea angel, mariposa, vuelo, pensamiento, recuerdo. Y hay una carta y un paquete sin abrir y sin destino, hay capullos de rosa y frágil porcelana, hay peces que son mariposas del mar y una llave que abre la puerta más secreta. Y así compongo una historia que fue ...y quizá no fue, mezclo recuerdos e intuyo secretos. Me escribo después de un largo silencio creativo. Tiempo profundo de ensimismamiento e instrospeccion. En este tiempo entendí como las cosas reales, guardadas por tanto tiempo, una a una, buscaban su lugar perfecto y se justificaban danzando con el recuerdo. Ellas se juntaban con mi concepto de trabajo para echar un cuento de tiempos y distancias andadas, reales o de ficción, tejieron toda una historia que se iba armando por si sola en una pieza de arte.