“La soledad es la ausencia de un vínculo afectivo profundo con otra persona. El solitario siente que nadie le aprecia ni comprende, que ninguna persona se interesa por su vida y sus problemas, aunque esté rodeado de una multitud. La soledad no elegida es uno de los peores enemigos de la estabilidad psicológica y emocional. Constituye un gran problema muy en auge en la actualidad, sobre todo y paradójicamente, en las grandes ciudades”.Me regalaron un libro hermoso, que lejos de cumplir la promesa de romance rosa que la gente de mercadeo se ideó para venderlo, espejó el lado bonito de las soledades compartidas.
La soledad pareciera ser un mal común en nuestros días, sobre todo para los que habitan las grandes ciudades en donde las relaciones frías e impersonales junto con el auge de los valores individualistas, la ambición laboral desmedida y la competitividad, hacen una mezcla expolosiva para cualquier psique. Los seres, con el paso del tiempo, se van aisladando y volviéndose inseguros y la consecuencia es la imposibilidad de relacionarse sanamente con sus semejantes.
“Zusammen ist man weniger allein” como se tradujó al alemán el libro
“Juntos, nada más” de
Anna Gavalda, cuenta la historia de cuatro almas que forman un conjunto de soledades que parecieran ser irreconciliables.
En algún lugar de París hay una chica anoréxica vive en una fría buardilla; hay un hombre solo que temeroso de todo habita un apartamento-museo heredado de su familia aristocrática; hay un rudo y malhablado cocinero de restaurante de lujo, que aparte de su oficio se evade de la vida con todo lo posible; hay una anciana que ya no cabe en esta sociedad de fríos puntos finales.
Philibert, Franck, Paulette y Camile, como en una sinfonía de vidas sin importancia, van juntando sus soledades para que sentirlas menos lacerantemente. Ellos forman una mezcla que llega poco a poco, primero a descubrir los por qués de su desarraigo y que luego con un verdadero encuentro, da el paso del acercamiento real para lograr descubrir la vida de repente. Así las cosas van cambiando por arte del intento y de la tolerancia y de la esperanza de vencer juntos soledades y miedos.
El libro de Anna Gavalda es un ensamble de metáforas y descripciones ricas sobre las soledades y los silencios.
“Juntos, estamos menos solos” como le digo yo, o como de verdad se llama
“Juntos, nada más” es un libro que podría pasar como un sencillo escrito si no fuera por la verdad tan simple que encierra: La gente, ese anónimo, puede lograr milagros con sólo abrir la puerta al prójimo y convertirlo de verdad en próximo. Esos seres sin nombre, que a pesar de las diferencias con su sola presencia van mejorando nuestras existencias.
El mensaje es claro...sé honesto con tu cercano. Eso es todo y es mucho al mismo tiempo. La novela celebra la felicidad de estar con quien de verdad es importante con esos pequeños milagros de la compañia sincera.
Anna Gavalda deja hablar a sus personajes, demostrando que posee un agudo sentido de la observación de la fragilidad del ser humano y de ese delicado equilibrio entre la felicidad y la desesperanza, entre los sentimientos y las palabras para describirlos. La autora nos da la llave de un mundo de personajes solitarios, olvidados y casi marginados en una sociedad que se caracteriza por la falta de comunicación entre las personas.
Su pluma rica en figuras descriptivas nos convierte al mismo tiempo en testigos silentes y en participes de la narración. Todos alguna vez todos nos hemos sentido como fuera de lugar, todos hemos sido alguno de los personajes de esta historia de
excéntricos...fuera de centro, o como diria el diccionario, de aquellos que no tienen el mismo centro que los demás.
"Juntos, nada más" es una historia viva, con ritmo y verdaderamente visual, llena de esos minúsculos dramas personales que seducen por su sencillez, su sinceridad y su inconmensurable humanidad.
De la incomunicación y la soledad pasamos a una historia repleta de vida, de alegrías, de tristezas, en definitiva llena de la magia que nace en el momento en que nos atrevemos de verdad a relacionarnos con los demás... a encontrarnos.
La escritora despliega ante el lector un maravilloso abanico lleno de ternura, de amor y amistad, a veces dulce, otras amargo pero siempre esperanzador.
Hay una película que se basa en el libro, pero como casi todas las adpataciones se queda corta tanto en la historia como en la riqueza literaria.