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3.9.08

13



Hay palabras que no decimos
y que ponemos sin decirlas en las cosas.

Y las cosas las guardan, y un día nos contestan con ellas
y nos salvan el mundo, como un amor secreto
en cuyos dos extremos hay una sola entrada.

¿No habrá alguna palabra de esas que no decimos
que hayamos colocado sin querer en la nada?

Roberto Juarroz

6.11.07

Juntos estamos menos solos

“La soledad es la ausencia de un vínculo afectivo profundo con otra persona. El solitario siente que nadie le aprecia ni comprende, que ninguna persona se interesa por su vida y sus problemas, aunque esté rodeado de una multitud. La soledad no elegida es uno de los peores enemigos de la estabilidad psicológica y emocional. Constituye un gran problema muy en auge en la actualidad, sobre todo y paradójicamente, en las grandes ciudades”.

Me regalaron un libro hermoso, que lejos de cumplir la promesa de romance rosa que la gente de mercadeo se ideó para venderlo, espejó el lado bonito de las soledades compartidas.

La soledad pareciera ser un mal común en nuestros días, sobre todo para los que habitan las grandes ciudades en donde las relaciones frías e impersonales junto con el auge de los valores individualistas, la ambición laboral desmedida y la competitividad, hacen una mezcla expolosiva para cualquier psique. Los seres, con el paso del tiempo, se van aisladando y volviéndose inseguros y la consecuencia es la imposibilidad de relacionarse sanamente con sus semejantes.

“Zusammen ist man weniger allein” como se tradujó al alemán el libro “Juntos, nada más” de Anna Gavalda, cuenta la historia de cuatro almas que forman un conjunto de soledades que parecieran ser irreconciliables.
En algún lugar de París hay una chica anoréxica vive en una fría buardilla; hay un hombre solo que temeroso de todo habita un apartamento-museo heredado de su familia aristocrática; hay un rudo y malhablado cocinero de restaurante de lujo, que aparte de su oficio se evade de la vida con todo lo posible; hay una anciana que ya no cabe en esta sociedad de fríos puntos finales.

Philibert, Franck, Paulette y Camile, como en una sinfonía de vidas sin importancia, van juntando sus soledades para que sentirlas menos lacerantemente. Ellos forman una mezcla que llega poco a poco, primero a descubrir los por qués de su desarraigo y que luego con un verdadero encuentro, da el paso del acercamiento real para lograr descubrir la vida de repente. Así las cosas van cambiando por arte del intento y de la tolerancia y de la esperanza de vencer juntos soledades y miedos.

El libro de Anna Gavalda es un ensamble de metáforas y descripciones ricas sobre las soledades y los silencios. “Juntos, estamos menos solos” como le digo yo, o como de verdad se llama “Juntos, nada más” es un libro que podría pasar como un sencillo escrito si no fuera por la verdad tan simple que encierra: La gente, ese anónimo, puede lograr milagros con sólo abrir la puerta al prójimo y convertirlo de verdad en próximo. Esos seres sin nombre, que a pesar de las diferencias con su sola presencia van mejorando nuestras existencias.

El mensaje es claro...sé honesto con tu cercano. Eso es todo y es mucho al mismo tiempo. La novela celebra la felicidad de estar con quien de verdad es importante con esos pequeños milagros de la compañia sincera.

Anna Gavalda deja hablar a sus personajes, demostrando que posee un agudo sentido de la observación de la fragilidad del ser humano y de ese delicado equilibrio entre la felicidad y la desesperanza, entre los sentimientos y las palabras para describirlos. La autora nos da la llave de un mundo de personajes solitarios, olvidados y casi marginados en una sociedad que se caracteriza por la falta de comunicación entre las personas.
Su pluma rica en figuras descriptivas nos convierte al mismo tiempo en testigos silentes y en participes de la narración. Todos alguna vez todos nos hemos sentido como fuera de lugar, todos hemos sido alguno de los personajes de esta historia de excéntricos...fuera de centro, o como diria el diccionario, de aquellos que no tienen el mismo centro que los demás.
"Juntos, nada más" es una historia viva, con ritmo y verdaderamente visual, llena de esos minúsculos dramas personales que seducen por su sencillez, su sinceridad y su inconmensurable humanidad.
De la incomunicación y la soledad pasamos a una historia repleta de vida, de alegrías, de tristezas, en definitiva llena de la magia que nace en el momento en que nos atrevemos de verdad a relacionarnos con los demás... a encontrarnos.

La escritora despliega ante el lector un maravilloso abanico lleno de ternura, de amor y amistad, a veces dulce, otras amargo pero siempre esperanzador.

Hay una película que se basa en el libro, pero como casi todas las adpataciones se queda corta tanto en la historia como en la riqueza literaria.

24.5.07

los amigos


Parte de la alegría de volver a la casa que dejé hace once años radica en reencontrarme con los amigos que aún viven en ella. En estos últimos días Cortázar ha estado muy presente en mis pensamientos, como ya se ha visto... y es que él dice las cosas mucho mejor que yo!

A mis queridos, gracias por los abrazos y la presencia.


En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.

Julio Cortázar

12.3.07

La digestión emocional

Me pasa que cuando algo me molesta se me nota, no lo sé guardar y hacer como si nada. Soy tal extremo de transparencia que a veces parece idiotez, en este mundo en donde muchos llevan máscaras. No creo que se trate de ponerse una y hacer como si no pasara nada, creo más bien que es saber encontrar el equilibrio y dar a las cosas el valor que verdaderamente merecen.
Hablaba con alguien querido sobre lo que a veces nos tragamos y cómo luego de alguna forma somatizamos. Luego encontré este texto que aunque no intenta ir a profundidades, da algunas luces sobre cómo nos hacemos mal cuando digerimos la causa de alguna emoción negativa.
un texto de Silvia Mago

Hay ocasiones en las que empleo la analogía que hay entre las cosas que comemos y nos empachan y las situaciones de la vida que se nos hacen intragables. En ambos casos, se quedan allí, en nuestro organismo, en un vuelta y vuelta que nos vuelve pesadas, inquietas, revolcándonos en la cama sin poder conciliar el sueño, produciéndonos unas pesadillas terribles cuando logramos hacerlo, con un desasosiego tal y unos retortijones en las vísceras, que no vemos la hora de deshacernos del malestar que nos producen.

Cuando prestamos atención a los alimentos que ingerimos llegamos a determinar cuáles nos sientan bien y cuáles no. Así llegamos a establecer que si tomamos café o comemos carne roja después de ciertas horas es seguro que pasemos la noche en vela, o que el repollo o la papa nos producen flatulencias incómodas, que el vino rojo nos duerme de pie mientras que el ron nos pone agresivas, que aunque lo adoremos somos alérgicas al chocolate, que el picante nos alborota las hemorroides o que no tenemos tolerancia a ningún tipo de lácteo. Una vez que lo reconocemos evitamos ingerirlos y cuando nos dejamos llevar por el antojo anticipamos las consecuencias que vamos a tener que soportar. Pagamos el precio.

Con algunas situaciones de la vida nos ocurre igual. Hay cosas que nos revuelven el estómago, por mucho que intentemos tragárnoslas como si nada. Nuestro organismo se encarga de advertirnos que algo pasa, así no queramos ver de lo que se trata. Al igual que un determinado alimento nos causa malestar, hay situaciones que nos producen lo mismo. La diferencia está en que si los primeros nos producen acidez, náuseas o diarrea, síntomas de rechazo físico, los otros nos producen rabia, tristeza, dolor o frustración, síntomas de rechazo emocional.

Una vez que logramos determinar que por mucho que hagamos una situación de vida nos produce una respuesta virulenta, lo recomendable es abstenernos de insistir en soportarla. Será tarea de cada una saber qué hay que hacer para ponerle coto a la misma. Porque lo cierto es que insistir en hacer caso omiso de una situación que nos quebranta el bienestar emocional no tardará en reflejarse en el cuerpo físico. Ésa es la explicación de muchos trastornos que han llegado a denominarse psicosomáticos, es decir, que detrás de los síntomas físicos que manifiesta una determinada enfermedad se esconde un trastorno emocional y un sufrimiento importante.

Atender los factores emocionales no es tan fácil como tomarse un bicarbonato de soda para deshacerse de las molestias de un empacho estomacal. Amerita una revisión exhaustiva de las situaciones que vivimos que nos alteran el ánimo y nos quebrantan el espíritu, demandan que precisemos las causas que nos producen el malestar, necesitan que sepamos qué queremos, qué debemos y qué podemos hacer para resolver la raíz de la situación que nos aqueja y exigen mucha determinación para tomar resoluciones que compongan el asunto y nos liberen del molestoso atragantamiento.

Revisemos entonces qué nos estamos tragando y cuál es el precio que estamos dispuestas a pagar, si invertimos en la salud o en la enfermedad.

2.3.07

Lo que se necesita para la vida




Los padrinos de mi hija están repartidos por el mundo por lo que ella no ha sido todavía bautizada. Más allá de su significado religioso, creo en el bautismo como la simbólica entrega de las responsabilidades que una pequeña vida confiere. Un día leyendo uno de los libros de Angeles Mastretta "Mal de Amores", encontré el bautizo más simple y hermoso que jamás haya visto. La Esperanza era todavía una bebita de cuatro meses cuando le leí el siguiente texto a modo de ritual de vida y esperanza:

Josefa le pidió a Milagros que pronunciara para su hija, la bendición que todas la mujeres de su familia reciben al momento de su nacimiento.

Milagros conjuró el ritual que la hacia madrina de la criatura, puso la mano en la cabeza de su sobrina y dijo:

“Niña que duermes bajo la mirada de Dios, te deseo que no lo pierdas jamás, que vayas por la vida con la paciencia como tu mejor aliada, que conozcas el placer de la generosidad y la paz de los que no esperan nada, que entiendas tus pesares y sepas acompañar los ajenos. Te deseo una mirada limpia, una boca prudente, una nariz comprensiva, unos oidos incapaces de recordar la intriga, una lágrimas precisas y atemperadas. Te deseo la fe en una vida eterna y el sociego que tal fe concede“.

“Amen“ respondió Josefa desde la cama y comenzó a llorar.

“Bueno, puedo ahora decir mi propia bendición?, preguntó Milagros.

Josefa sonrió asintiendo.

“Niña” Milagros hablaba con la solemnidad de una sacerdotiza. “te deseo la locura, el valor, los anhelos, la impaciencia. Te deseo la fortuna de los amores y el delirio de la soledad. Te deseo el gusto por los cometas, por el agua y los hombres. Te deseo la inteligencia y el ingenio. Te deseo una mirada curiosa, una nariz con memoria y una boca que sonria y maldiga con precisión divina, unas piernas que no envejezcan, un llanto que te devuelva la entereza. Te deseo el sentido del tiempo que tienen las estrellas, el temple de las hormigas, la duda de los templos. Te deseo la fe en los augurios, en la voz de los muertos, en la boca de los aventureros, y en la paz de los hombres que olvidan su destino, en la fuerza de tus recuerdos y en el futuro como la promesa donde cabe todo lo que aún no sucede. Amen“

„Amén“ repitió Josefa profundamente complacida

foto: Jürgen Müller
la Pavane es de Gabriel Fauré. las más bella de todas para mi

23.2.07

Café Literario

No hay nada más lindo que compartir lo que uno es; hacerlo no de la manera orgullosa que acentua las diferencias sino más bien de forma humilde que muestra apertura.
Porque en la variedad está el gusto en unos días realizaré una tarde de lecturas cortas Hispanoamericanas, en castellano y alemán. Hace un año hice lo mismo con textos Latinoamericanos y fue todo un éxito. Leeré en un hermoso café a la luz de las velas, tomando té.
Me parece que en países como en el que vivo, donde en que se habla tanto de la integración de las minorias a la sociedad; la intención debe partir también de ellas. La tolerancia comienza mostrando lo que uno es y su herencia cultural , comprendiendo las diferencias y resaltando las semejanzas.

13.2.07

Objetos perdidos

Porque ayer hicieron 23 años
de tu paso al otro lado del espejo.



Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos
Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome.

Pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta
donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.

Julio Cortázar 1944



30.1.07

Cuando yo sea

"La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
—ni siquiera palabras."
Eugenio Montejo


Mi hija está creciendo bilingüe, cada noche, sin falta, le leemos un cuento, una noche en alemán otra en castellano.
Esta noche me tocó a mi. Saqué de su biblioteca un librito que compré hace dos años y que a mi particularmente me encanta leer, se llama Chamario (de chamo, como se le dice en Venezuela a los más jovenes). Es un libro de poemas dedicado a los niños, lo escribió un tal Eduardo Polo.
Me gusta por musical y divertido. Su autor juega con el lenguaje, corta y rehace palabras y el resultado es un texto alegre y creativo.
De este libro mi poema favorito:

Cuando yo sea

Cuando yo sea grillo
cantando a la luna,
si oyes mi organillo,
dame una aceituna.

Cuando hormiga sea
cargando un gran peso,
que al menos te vea
a la luz de un beso.

Cuando sea ciempiés
con mis cien botines,
deja que una vez
cruce tus jardines.

Cuando no sea nada
sino sombra y humo,
guárdame en tu almohada
que yo la perfumo.

A propósito Eduardo Polo es uno de los seudónimos del poeta venezolano Eugenio Montejo, cuyas obras son altamente recomendables

27.10.06

La casa de mi abuela

Fernando Delgadillo

Fernando es un pana cantor, que conocí en tiempos de Bath y Cardiff cuando me lo presentó Orlando un amigo matemático y poeta.
Hoy es uno de esos días en que extraño a esa doñita que se fue hace ya más de veinte años. Hoy él puede decir algunas cosas que a mi se me atoran en la garganta.

Las visitas a mi abuela
Me gustaban de mañana
Con ese modesto encanto
De un almuerzo familiar
Con un sol siempre asomado
En la boca de las ventanas
Despintando año con año
Las paredes del solar.

Y en un rincón del jardín
Donde crecen las gladiolas
Se maduran lentamente
Los botones y las horas.
Los muros y sus rincones
Visten musgo y otras cosas
Cosas para las que el tiempo
Pasa, pero se demora.

En la casa de mi abuela
Los muebles huelen a antaño
Porque desde que recuerdo
se han sentado ahí los años
y mi abuela los ha visto
como nunca los vi yo
ocupando unos lugares
que la familia dejó.

En la casa de mi abuela
Los retratos se codean
Se hacen de los reconeos
Y en los muros, cuchichean.
Siempre encuentro conocido
El cuadro de algún familiar
Rostros jóvenes de viejos
Que fueron quedando atrás.
Cuando acaba la mañana
Y en la casa de mi abuela
Todo el aire vespertino
Trae al patio por la puerta
Y en un rincón del jardín
Donde crecen las gladiolas
Se maduran suavemente
Los botones y las horas.

Me hallé en casa de mi abuela
Desde niño la manía
De admirar las pertenencias
Que fueron de la familia.
Sombreros, muñecas, ropa
Cartas, cajones cerrados
Cada objeto es un tesoro
De secretos olvidados.

De preguntas sin respuestas
Está lleno su ropero
De ropa limpia y doblada
Fotos, llaves y recuerdos
De respuestas sin preguntas
Se ha llenado el tocador
Y un espejo que le enseña
Lo que el tiempo le aguardó.

La tarde sabe a nostalgia
En la casa de mi abuela
Cuando plancha y yo pregunto
Cuando llora y se recuerda
Y en un rincón crecen las gladiolas
Se maduran dulcemente
Los botones y las horas.

Cuando el sol se está ocultando
La luz tardía se recuesta
Las sombras se alargan tanto
Que trepan por la pared
Cada objeto crea una mancha
Que cruza la casa vieja
Concediendo a lo que toca
La ansiedad que da la sed.

En la casa de mi abuela
Existe un cuarto de visitas
Para darle al que ha llegado
Un sitio donde pueda estar
Donde acude a cada noche
Ese silencio que lo habita
Porque hace mucho que nadie
Se ha quedado a descansar.

Cuando la noche se asoma
Y en la casa de mi abuela
Se entrecierran las ventanas
Y los ruidos se develan
Todo en sombras murmurantes
Y crujidos de madera
Que nunca se acomodaron
Y nunca han estado quietas.

Conforme pasas las horas
Hasta el viento tiene pena
De aplacarse en esta noche
De extraña movilidad
Sin sentir la expectativa
Fue en la casa de mi abuela
Donde se mueve el encanto
Que nos trae oscuridad.

Desde el jardín de la casa
veo su mole silenciosa
escondido en sus pasillos
sombras que vienen y van
veo a gente que la habitaba
me veo yo, cuando era niño
todo se marchó dejando
a mi abuela y los que no están.

Veo de niño su ternura
Todo ese amor que regó
Con la paciencia y dulzura
Que cultiva el sembrador
Y en su rincón del jardín
Donde crecen las gladiolas
Se maduran tardíamente
Los botones y las horas.

Hoy la casa tiene un cuento
Que recorre los pasillos
Que habla lo que va pensando
Y que olvidó que tiene edad
Y al pensarlo me pregunto
Me pregunto y me repito
¿Cómo entrar en esta casa
si mi abuela, un día no está?

20.10.06

del Último Padre de Rodolfo Braceli (2)

Los sueños no se despiertan
Es malo eso
Además,
no hay quien pueda con los sueños.

v v v

Anoche
yo estaba de pie
parado
encima del mundo
fabulando enormidades
Anoche
cerré los ojos
junté mano con mano
y me di cuenta de la sangre
Anoche
apoyé mi oído en mi pecho
y escuché el sonido del futuro
Entonces,
grite
y todos se despertaron.

v v v

Maderita:
todavía tienes el privilegio del vientre
Dios aquí está en discusión
Averigua,
averigua ahora
antes de amanecer a la rutina
si existe o no
Averigua,
averigua ahora
porque aquí nos quedamos ciegos
y no es posible constatar nada

v v v

Todo es sencillo
pero demorarás en comprenderlo
Necesitarás
el mejor de los silencios
para sobrellevar la ignorancia
con dignidad
Mira el agua
en su renovado transcurrir
Mira el agua
en su perpetuo eterno nuevamente
Mírala
ella te apaciguará las preguntas prematuras
perdona mi impaciencia,
déjame decirtelo
Sé lo que te espera:
no será la paz ciertamente
El mejor de los casos,
si todo va bien,
si aprendes la lección del agua
será una tumultuosa serenidad

v v v

Recuerda:
a la orilla de tu codo
habrá aire.
El aire tocará la totalidad
Te codearás con el universo

v v v

Confidencia:
Hay un buzón
para guardar estas cartas
que recibirá el venidero
Es pequeûo
Es de madera
Es de color rojo
Lo hice con la carne de cierto árbol
que antes de morir no quiso
que le vendaran los ojos

v v v

Este aire
que me entra y que me sale
hace ya falta
para el pecho creciente de Maderita
Devoro una bocanada más, la final
Aprieto los labios
dejo de respirar
Digo mis últimas palabras
despidiendo pau sadamente mi poco aliento
aún disponible

- Oíme pedacito de carne
Soy tu padre
Oíme
debes ser ferozmente egoista con el aire
Búscalo, atrapalo, no lo dejes escapar
Te dejo mi poco de aire
Te dejo mi oficio:
hacer fabuloso lo pueril
Te dejo mi espacio
mi pincel
y un pantalón que, remendandolo un poco, te podrá servir
Sé fuerte
yo soy de los que se mueren
y me ha llegado el momento
Adiós poquito de sangre
Adiós poquito de hombre
Te beso definitivamente
en los puños,
en la frente,
en los dientes.
Te miro la mirada
No llores, Maderita: _respira!
Puedo aconsejarte algo?
Ya sé que aconsejar no es aconsejable.
Pero de todas formas te ordeno vivir
para que no se pierda la costumbre.

18.10.06

de Galeano, el fabulador

LA VENTOLERA

Silba el viento dentro de mí.
Estoy desnudo. Dueño de nada, dueño de nadie, ni siquiera dueño de mis certezas, soy mi cara en el viento, a contraviento, y soy el viento que me golpea la cara.


EL AIRE Y EL VIENTO

A veces me reconozco en los demás. Me reconozco en los que quedarán , en los amigos abrigos, locos lindos de la justicia y bichos voladores de la belleza y demás vagos y malentendidos que andan por ahí y por ahí seguirán , como seguirán las estrellas de la noche y las olas de la mar. Entonces cuando me reconozco en ellos, yo soy aire aprendiendo a saberme continuado en el viento... a veces el viento cambia de aire.

3.10.06

de Roberto Juarroz


Sacar la palabra del lugar de la palabra
y ponerla en el sitio de aquello que no habla:
los tiempos agotados,
las esperas sin nombre,
las armonías que nunca se consuman,
las vigencias desdeñadas,
las corrientes en suspenso.

Lograr que la palabra adopte
el licor olvidado
de lo que no es palabra,
sino expectante mutismo
al borde del silencio,
en el contorno de la rosa,
en el atrás sin sueño de los pájaros,
en la sombra casi hueca del hombre.

Y así sumado el mundo,
abrir el espacio novísimo
donde la palabra no sea simplemente
un signo para hablar
sino también para callar,
canal puro del ser,
forma para decir o no decir,
con el sentido a cuestas
como un dios a la espalda.

Quizá el revés de un dios,
quizá su negativo.
O tal vez su modelo.

2.10.06

del Último Padre de Rodolfo Braceli (1)


Dios anda suelto
hay que tener cuidado con él
porque es medio loco

v v v

Como medida precautoria
desde hace cuatro días
pregunto en todas las oficinas
si es cierto
que no queda nada de futuro
y
en tal caso
cuántos mínutos de aire
hay en disponibilidad

v v v

Antes
mi vida era
una lamentable malversación de días
Ahora no:
soy agricultor,
soy una semilla de sangre

v v v

... antes de besarme
me pasó los dedos por la cara,
para sacarme la ciudad

v v v

Le hablé
a los Hombres.
Les pedí que autorizaran espacio
para los brincos de Maderita
Les pedí también
un poco de arena
Y algunos pájaros
Y las suficientes piedras
Y dos o tres antiguos colores
Y, claro, un poco de aire
Me respondieron:
"lo vamos a considerar"

v v v

No he tenido respuestas
Por eso dejo escrita una solicitud
para que alguna vez Maderita
la presente a quien corresponda
La solicitud
sumamente necesaria
sumamente triste
dice así:
Señores Hombres
gentes humanas
por intermedio de la presente
les pido
que me permitan vivir
Seré honrado:
no juntaré piedras
Seré decente:
no pensaré en árboles
Seré legal:
respiraré con discreción
Seré razonable:
no cometeré el amor
no incurriré en ternura
Besaré poquito

21.9.06

es lo que es y punto

de Erich Fried

Lo que es

Es una tontería
Dice la razón
Es lo que es
Dice el amor

Es una desgracia
Dice el cálculo
No es nada sino dolor
Dice el temor
No tiene perspectivas
Dice el entendimiento
Es lo que es
Dice el amor

Es ridículo
Dice el orgullo
Es insensato
Dice la precaución
Es imposible
Dice la experiencia
Es lo que es
Dice el amor

Was es ist

Es ist Unsinn
sagt die Vernunft
Es ist was es ist
sagt die Liebe

Es ist Unglück
sagt die Berechnung
Es ist nichts als Schmerz
sagt die Angst
Es ist aussichtslos
sagt die Einsicht
Es ist was es ist
sagt die Liebe

Es ist lächerlich
sagt der Stolz
Es ist leichtsinnig
sagt die Vorsicht
Es ist unmöglich
sagt die Erfahrung
Es ist was es ist
sagt die Liebe

14.8.06

Bajo los puentes


Sabina es el fantasma de mis amores más profundos.
Representa sin cuidado la bohemia de mis días más recordados,
cuando un boulevard contaba historias
y habían besos en los portales de cada madrugada.
Joaquin canta y relata los que mis torpes palabras
no han podido decir.
Irreverente y cara dura,
sinverguenza y bien amado
así es Joaquín y nosotros, sus hermanos.

BAJO LOS PUENTES
Joaquin Sabina

Se trata de vivir por accidente,
se trata de exiliarse en las batuecas,
se trata de nacerse de repente,
se trata de vendarse las muñecas.

Se trata de llorar en los desfiles,
se trata de agitar el esqueleto,
se trata de mearse en los fusiles,
se trata de ciscarse en lo concreto.

Se trata de insultar al asesino,
se trata de indultar a los parientes,
se trata de llamarle pan al vino.

Se trata de engañar a los creyentes,
se trata de colarse en el casino,
se trata de dormir bajo los puentes.

11.8.06

Los Amigos

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.

Julio Cortázar

21.7.06

Puente

Nicolás Guillén¿Lejos?
Hay un arco tendido
que hace viajar la flecha
de tu voz.

¿Alto?
Hay un ala que rema
recta, hacia el sol.
De polo a polo a una
secreta información.

¿Qué más?
Estar alerta
para el duro remar;
y toda el alma abierta
de par en par.