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9.11.09

20 años de la caída del muro de Berlin

WIR SIND DAS VOLK / SOMOS EL PUEBLO

Celebro a este pueblo que logo una reunificación pacífica después de años de dolor y separación.



Y un texto que escribí en mi primera visita a esa maravillosa ciudad en 1997:

"Me senté a ver la caída de la tarde en Berlín del este, ya sin muro...
Nunca un punto cardinal o dos, tuvieron tanto significado.
Nunca que el poniente fuera el Oeste y el naciente fuera el Este, resumió tantas cosas, tantos sentimientos juntos. De tour por la ciudad en donde viven los ángeles de Win Wennders, inmensa y majestuosa, levantada entre la eterna disonancia de la guerra y la paz, de los opuestos, de un muro, que aunque ya no existe, también levantó diferencias.
Un extraño sentimiento me invade. Primero una sensación de lejanía, de cuento contado, de película de guerra, se va disolviendo en la clara consciencia de lo que aquí se vive y se vivió. Todo al final como dice Gulanis, una cuestión de poder: rusos, alemanes, ingleses, franceses, antes Prusianos, Galos, Sajones...tantos nombres para reinventar la misma historia. La historia de la lucha del hombre contra el hombre. Con razón los ángeles están tristes...todo se basa en una eterna contradicción..."

10.5.08

Postal de Venecia


Donde termina la tierra y comienzan los sueños, ahí está Venecia.
Donde el canal suple caminos y los hombres cantan cuando reman, ahí está Venecia.
Donde es válido jugar a las máscaras para celebrar la muerte, ahí está Venecia..
Dónde el agua es barrera que salva vidas y poco a poco se cobra la deuda, ahí está Venecia..
Donde hay tantos puentes como vidas y la ciudad te engulle laberíntica, ahí está Venecia.

17.4.08

Postal de Bordeaux



No hay mucho que ver en Bordeaux, quizá tomar un buen vino y prepararse a morir de calor en este Macondo europeo. Los borrachitos piden monedas para vivir, hijos de Baco que ya no pueden mantenerse en pie después de la juerga... La fiesta de Bordeaux es un cuento interminable en donde la vid y la vida se juntan para significar lo mismo.

4.4.08

el árbol


Frente a mi ventana vivía un árbol, grande y frondozo.
No hacía nada, sólo le servía de casa a las golondrinas y se dejaba despeinar por el viento que viene del norte. Era hermoso ese árbol que detenía mi mirada, cuando intentaba perderse hacia el infinito de la mano de una taza de café cada amanecer. Ese árbol y su grandeza me abrigaban en los días más grises del invierno.
Ayer fue derribado por la mano del que cumple un deber sin preguntar. Ayer lloré por un árbol, lo admito. Ayer fui testigo de la desorientación de sus pájaros, ya sin nido y de los viejitos que desde hace siglos, pasan cada día, todos los días de su vida, por el que fuera un parque que pronto ha de convertirse en estacionamiento de motores y de hombres.
La mano que lo sembró hace más de 50 años, hoy tiembla y teme caídas de vida... sin embargo callada, recogió un brote de aquel árbol que nacía a la primavera y se lo llevó a casa con sus todos recuerdos y resignaciones.

15.3.08

Postal de Praga


Llueve en Praga. Pienso inevitablemente en Kafka. La sombra de Kafka y sus historias habitan Praga y el oscuro laberinto de sus calles. Presiento como ese hombre que entendió de dolorosas metamorfosis, camina en la penumbra de la ciudad y cruza el puente Carlos V en donde toda las estatuas visten de tiempo y telarañas. Mientras, llueve sobre Praga - como si llorara - ella una dama vieja, calladamente lo hace, sin esperanzas.

foto: Angst

23.11.07

cuando el niño era niño


Después de 9 años de vivir en Alemania y de haber su aprendido el idioma a punta de ensayo y error, de golpe y porrazo, me enfrenté a la necesidad de encararme con esta lengua que poco a poco me ha ido ganando las ternuras.

El encuentro duró seis meses de clases de cuatro horas diarias, cinco días a la semana. Poco a poco se fueron depurando las impurezas de lo aprendido sin reglas a punta de oido y de buenos amigos. Así me atreví a admitir lo que ya sabía... que me encanta este idioma, sus juegos e inocencias; sus reveces complicados y la sencillez de su esencia.
Hace unos días y como colofón de este tiempo que presiente cambios, me tocó presentar la prueba de Certificado Alemán. Fueron seis largas horas de examén, la prueba más larga que me ha tocado hacer hasta ahora. Salí contenta y senti que el verbo "ankommen" describía lo que sentía. Ankommen significa entre otras cosas "arribar"

Creo en los signos y en las señales. Esa misma noche pasaron en la tele una película que para mi es Alemania desde que la vi por primera vez y ni sospechaba que el destino y el amor me traerían a hacer vida en estas tierras. "El cielo sobre Berlin/ Alas del deseo" es una película densa ya se ha dicho, sobre todo porque Wenders utiliza el idioma como uno de los principales elementos de la trama... los ángeles escuchan los pensamientos de la gente y en ese divagar se pierden en una laberinto de almas y de deseos ... enamorado un ángel "arriba" a la tierra... deja de ser niño y lo sigue siendo...

Una vez más y por sobradas razones me conmovió este texto muy adentro: Ich bin angekommen. Finalmente he arribado a Alemania.

Cuando el niño era niño
caminaba balanceado los brazos,
quería que el arrollo fuera río
y ese charco el mar

Cuando el niño era niño

no sabía que era niño

todo tenía anima
y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño

no tenía idea de nada,

no teniía costrumbres
se sentaba de piernas cruzadas ,
corría constantemente,
tenía un remolino en el pelo

y no hacia caras cuando los fotografiaban.

Cuando el niño era niño

era el tiempo de las siguientes preguntas:

Por qué soy yo y porque no soy tú?

Por que estoy aquí y por qué no ahí?
Cuando comenzó el tiempo y cuando termina el espacio?

No es la vida bajo el sol un sueño?

Lo que veo y escucho y huelo

no es una ilusión de un mundo antes de otro?

Existe el mal y gente que de verdad es mala?

Cómo puede ser, que sea el que soy,
antes de ser, no fui,

una vez yo, el que soy,

no seré más el que seré?
...

Peter Hadke

texto completo en Inglés y en Alemán





20.11.07

Un viejo árbol fue condenado a muerte



Hay un árbol que es monumento a la esperanza, tiene más de siglo y medio y está enfermo. Para evitar que sus cansados brazos hagan algún daño, se le ha dado cuenta regrasiva a sus días.
Ese árbol es además, un trozo de la historia de una chica que paso años escondida en un ático con su familia, Ana Frank.

Ana Frank solía contemplar el castaño desde la ventana del desván. Las páginas de su diario están llenas de referencias como está:

«El castaño está en flor de arriba abajo. Además, está lleno de hojas y se ve mucho más bonito que el año pasado.» - Ana Frank, 13 de mayo de 1944.

Es muy probable que el inmenso castaño caiga mañana temprano y con él un símbolo real y literal de la libertad en los ojos de una niña que no la conoció.

«Los dos miramos el cielo azul, el castaño sin hojas con sus ramas llenas de gotitas resplandecientes,...» - Ana Frank, 23 de febrero de 1944

El miércoles 21 de noviembre de 2007, se talará castaño.

18.11.07

Postal de Berlin


Me senté a ver la caída de la tarde en Berlín del este, ya sin muro...
Nunca un punto cardinal, o dos, tuvieron tanto significado.
Nunca que el poniente fuera el Oeste y el naciente fuera el Este, resumió tantas cosas y tantos sentimientos juntos.
De tour por la ciudad en donde viven los ángeles de Win Wennders, inmensa y majestuosa, levantada entre la eterna disonancia de la guerra y la paz, de los opuestos, dividida por un un muro, que aunque ya sólo es recuerdo, también levantó diferencias.
Un extraño sentimiento me invade. Primero una sensación de lejanía, de cuento contado, de película de guerra que se va disolviendo en la clara consciencia de lo que aquí se vivió y todavía se vive . Todo al final una cuestión de poder: rusos, alemanes, ingleses, franceses, antes Prusianos, Galos, Sajones...tantos nombres para reinventar la misma historia. La historia de la lucha del hombre contra el hombre. Con razón los ángeles están tristes...si todo se basa en una eterna contradicción...

3.11.07

Ser Caraqueñ@


"Aquí tengo dos pulmones, por aquí el hígado, aquí los riñones…
y justo aquí, por este costado,
está Caracas: uno de mis órganos vitales".

Sofia Imber

6.9.07

Postal de Túnez

Estoy de regreso de Africa, áfrica del norte, áfrica árabe de turbante y estepa. Tierra Islámica, de mezquita y minarets.
Túnez, colonizado por los fenicios, engrandecido por Cártago, vencido por Roma y conquistado por los Turcos.
Viajamos por pueblos y pueblos en medio del desierto o plantaciones enteras de arbolitos de oliva, pequeños pero fuertes.
En el lomo de un tren descubrimos que algunos pueblos están situados de cara al mar, como buscando agua para refrescar el alma del candente sol que barre el país entero.
Y en cada pueblo hay una ciudad amurallada, repleta de mercaderes de especias y olores exóticos a azafrán y ají. Aquí los castillos de arena son de tamaño monumental; fortalezas laberínticas construidas para defender la tierra de los enemigos que venían del mar.
La gente tiene el color de mi piel, cuelga la ropa en las ventanas y las alfombras en los balcones, anda descalza por la calle y ora cinco veces al día buscando la Meca y a Alá.
Esta tierra huele a jazmín, a rosa y a limoncillo, cayena y trinitaria.
La arena y el viento cuentan historias que el tiempo enterró. Los camellos y los hombres son eternos compañeros capaces de medirse cara a cara con la estepa y el desierto. Y en la costa, el cielo azul besa el turquesa del mar en donde los pescadores buscan el diario sustento.
La vida del desierto, despoblado, solitario y árido tiene algo de desaliento, las cosas se dejan al abandono. Encontramos huellas de campamentos nómadas de los Barber, los errantes hacedores de alfombras... y es que nada importa mucho en esa plana inmensidad, una piedra es una piedra y ahí, o más allá ha estado por siglos sufriendo los rigores del sol y de la arena. Siglos. Allí esa palabra suena a verdad.
Salimos de Alemania buscando al sol y encontramos mucho más: una cultura antigua, cielo desnudo de nubes, oasis y pozos de agua profunda, dátiles, cous-cous y un idioma musical y extraño. Otro planeta en el mismo planeta. Salimos en busca del sol y encontramos un cofre de tesoros.





17.7.07

Postal de Roma




Roma me toca de una extraña manera, Ayer cuando caminé sus calles sentí un vacio profundo y extraño, poco a poco fui dejando que la ciudad me embriagara y supe algo: Roma es la cuidad del Oro y no por el metal sino por sus tonalidades, rojo, naranja, ocre y amarillo. Esos colores la definen en un tiempo que se detuvo.
Roma es sincera, como Venecia... no hay maquillaje suficiente para hacerla magnífica. Es simplemente magnífica con sus calles de negros empedrados y con esas paredes que hace muchos soles no conocen la caricia de la pintura.
Ayer dije que Roma me recordaba a un decorado cinematográfico, una película antigua. La diferencia está en que Roma no pretende ser impresionante y es sin embargo lo es.
En esta ciudad también es posible sentir el pasado, pero de manera diferente... porque cuando fue presente supo diferenciar entre lo grande y lo pequeño... y por grande todavía está ahí, al abrirse una calle y aparecer, monumental, algún edificio cuyas bases fueron puestas ahí para conocer la eternidad. Y esa es para mi la definición de la grandeza.

31.5.07

Despedida


Atravieso el recuerdo,

las imágenes rotas,

me llevo lo que más brilla.

4.5.07

Postal de mi alma

El sol me quema la cara,
el viento remontando mares la acaricia.
mi mirada se hace infinita
se reconoce hasta en la última estrella
de este cielo iluminado
y en mis labios crece una sonrisa,
la que refleja mi pueblo alegre y eterno,
mi pulso late cual corcel de sangre.

30.3.07

Regresos















La tierra recién llovida exhala
húmeda y caliente el efluvio del recuerdo más profundo.

La menta y la yerbabuena perfuman la estancia,
el cuarto en donde guardo mis recuerdos.
Huele a guardado,
a añejo,
a propio,
a vela que muere de llama.

Hoy huele a café recién colado;
y al aroma del abrazo de mi madre,

Olor de pan recién honeado
y de frutas que se maduran al sol del trópico.

Se repite en el aire el perfume de rosas y jazmines
de casa de abuela en día de sol.

La fragancia del mar invade mis pulmones
y ese viento profundo agita memorias bien guardadas.

Debo estar regresando.

18.3.07

el despertar de la primavera


El silencio del invierno se va rompiendo poco a poco. La luz de los días va tomando un matiz más cálido porque el cielo se atreve a mostrarse nuevamente.
Una mañana despertamos y la nieve había desaparecido y con esa señal inequivoca de renacimiento, los primeros pájaros regresaron de sus vacaciones en el Sur. El silencio se iba rompiendo porque a lo lejos, como formando parte de una melodía conocida, se podían escuchar los cantos de los recien venidos. Esperanza! esperanza! la naturaleza se despierta y no podría ser más hermoso.
Caminata dominical, domingo azul...primavera que comienza, fin de un largo y extraño invierno. La tierra está aún dormida, húmeda y callada, pero si uno le pone atención a los signos se encuentra con rastros de vida: la comadreja que hace caminos para hollar su guarida; la florecita blanca, campanita de la nieve que anuncia nuevos comienzos y el final de una etapa; los primeros árboles que torpemente florecen sin verdor pero con renacientes fuerzas.
Y el bosque desnudo se deja andar, el silencio se va cortando con las pisadas de los hombres que empiezan a saludar el ruido que de nuevo habla de vida, el sonido armonioso de la naturaleza que se despierta.
Y si uno pone atención puede verlas a ellas...esas lucecitas violetas casi invisibles a los ojos, revoloteo de hada compañera de la natura, su canto invisible se mezcla con el murmullo del riachuelo que se nutre agradecido por la nieve que se derrite con ganas de seguir siendo ciclo, rueda interminable de existencia, de vuelta a la tierra, líquida y graciosa sin cuerpo visible pero dadora de vida.
Míralas, ahi están brillan porque es primavera y todo canta mientras los hombres se atreven a adentrarse en el bosque para escuchar los nuevos sonidos que nacen con el día de sol, con las aves que regresan de lejos y con la esperanza de verde y brote nuevo, el mayor de los motivos para segurir viviendo.

14.3.07

Postal de Holanda

Fuímos al norte buscando el mar. La tierra se ponía plana con el andar, y de repente entendimos que sólo había un cielo sobre tanta inmensidad. Anduvimos peregrinos en tierra de peregrinos. Las casas pequeñitas abiertas al ojo curioso, se dejaban mirar sin la tímidez del que esconde algo en el alma. Detrás de las diminutas casas de los hombres altos habían grandes casas para guardar animales y cosechas porque "a lo de la tierra hay que darle su lugar”... y la tierra es lo primero...primero que el mar.
Y el mar. El mar ha sido desterrado. Por siglos los hombres pretendieron ignorarlo. Construyeron dique tras dique y poco a poco vencieron al mar. Ahora no lo miran, viven de espaldas a él y en la planicie verde es difícil imaginar que uno está en tierra de mar, en tierra baja que una vez fue lecho de aguas.
El mar es un fantasma, una leyenda de buques hundidos y tempestad. Y sin embargo existe. Detrás del último dique aguarda la promesa del siguiente, del que en lugar de cercar la tierra, le robará tierra al mar. Por eso el mar es tan triste y gris. El viento le recuerda que fue mar y que los pequeños hombres de ingenio le ganaron el terreno para construir la tierra.

25.2.07

Postal de Höhr-Grenzhausen


Mi pueblo está rodeado de bosques y de verdes lomas. Cuando un día llegué como una turista más me dije: “que lindo debe ser vivir aquí“. En ese minuto no sabía que estaba decretando mi futuro... Un año después el amor me traía a tierras del Westerwald.
Mi pueblo adoptivo me recibió de brazos abiertos. Artistas y artesanos conviven aquí y en sus manos la arcilla se trabaja y se convierte en maravilla. El pueblo está lleno de gente que en un país altamente industrializado, todavía tornea y quema piezas únicas tratando así de luchar contar la masificación y la globalización del mundo que abarata los costos de producción a costa de salarios de miseria en China.
Ya casí son nueve años desde mi arribo a este lugar y un no sé que de nostalgia me da cuando estoy lejos de él, de su aire puro, del silencio y la paz de sus calles. Aquí me siento en casa...apartando mis nostalgias y memorias más profundas, que sé que son parte del hatillo que todos los inmigrantes llevamos con nosotros siempre, he aprendido que „mi lugar en el mundo“, puede ser cualquiera en donde encuentre apertura, aceptación y una cálida sonrisa.

12.2.07

Postal de Paris


Nada que se diga de París es exagerado. Ni siquiera que es la ciudad de amor y de los enamorados. Hay tanto romance en esta ciudad. La gente se besa y se toca en las calles. Las parejas se besan en los puentes o duermen juntos en los parques como gatos. Es toda un pintura de color impresionista.
París es también deseo de amor del solitario, el sueño de encontrar el otro lado del puente. A la Maga de la Rayuela se le puede perseguir siguiendo los nombres de las calles del bario latino, sabiendo que en cualquier esquina ha de encontrarse con Oliveira, entonces todo es magia y maravilla. También se le pueden seguir los pasos a Cortázar y a tantos otros que encontraron en esta ciudad y sus calles un minuto de inspiración al calor de un café y una medialuna.
Yo me siento en algún banco de un puente y con mi fantasma más querido, veo pasar los barcos y tiro pétalos de rosa al agua del Sena; mientras soy testigo de lo que sucede siempre en París, donde el amor pasea mostrando todos sus mátices y sus caras.

la foto es del maestro
Robert Doisneau - Le Baiser de l'Hotel de Ville, Paris, 1950

8.2.07

La casa de la calle Kasino



Como todo es un enredo en esta red por donde andamos y Clarise Baricco hablaba de cine y yo comenté sobre los fantasmas en una casa vieja, luego Umma pensó como yo en ellos, y Musa rella quizó saber más, he aquí pues algo de la historia de la casa de la calle Kasino.

Es una casa inmensa, antes de ser el único cine del pueblo fue la „Casa Alemana“ (cada pueblo tenía una, eran lugares de encuentro de los pobladores y ahí siempre se entereban de todo lo que sucedía en él).
Buscabamos casa para un sueño. Teníamos el proyecto de montar un taller comunitario de cerámica, eramos seis estudiantes recien graduados. Alguien dijo “en la calle Kasino hay un cine abandonado“...Hacía tanto tiempo, ninguno tenía idea que en este pueblo hubiera habido jamás un cine...“la casa está en venta dijo uno...quizá también la alquilan“.

Hicimos la cita para recorrer la casa vacia, de gruesas paredes blancas, sótanos de techo abovedado, escaleras de madera e inmensas ventanas...fue como entrar en otra dimensión, mientras los otros no hacían sino hablar de planes posibles para el taller; mis ojos recorrían maravillados el espacio en donde apenas quedaban indicios del glorioso añejo tiempo de los días de cine:
En una habitación encontramos la ventana de la taquilla con precios en marcos alemanes, distinguiendo las mátines de las vespertinas; los techos estaban todavía acolchados adornando paredes forradas con terciopelo rojo; más allá, arrumado un viejo e inservible proyector de películas y un par de tambaleantes butacas de madera.
La casa nos embrujó...como en el cine, nosotros teníamos una gran ilusión y esa casa nos vendía la posibilidad de realizar el sueño...el trato se cerró y ya pronto habría que preparar la mudanza...no mudaríamos todos a la casa, tan inmensa como era había espacio para vivir y para trabajar.

A mi la casa me toco fibras muy sensibles, la de la memoria, la del cine, y otra más, la que sabe de los significados de las cosas.

Tratamos siempre de respetar el espacio y con él a sus fantasmas. Aún a sabiendas que había sido un espacio feliz, me costaba adentrarme en la sala de cine que ahora era taller, y cuando lo hacía me imaginaba la gente en su entrar emocionado a la sala casi en penunbras. Pensaba en las lágrimas derramadas por el amor plátonico a éste o aquél actor; en el silencio consternado al ver la propaganda de guerra del noticiero. Casi veía a esos fantasmas recurrentes, casi escuchaba sus voces de admiración y maravilla. Imaginaba cuantos amores lograron serlo en la oscuridad, cuánto refugio significó sentarse en una butaca a llenarse los ojos de luz.

Convertimos la casa en nuestro estudio, pero respetamos los restos del pasado cinéfilo. Algunas noches me paseaba por sus pasillos tratando de escuchar las voces de los fantasmas que venían a llenarse los ojos de celuloide. Me hice asidua de los sótanos de la casa, ahí como buscando lo que ya no estaba, hice mil fotos de las parededes y sus marcas, como buscando un intersticio a esa historia que yo no conocía. Con el tiempo fui preguntando a los que eran de aquí y venían a nuestras exposiciones... y así escuché las historia de los que por primera vez se tomaron las manos en la penumbra, los que salieron bailando despues de ver „Singing in the rain“; los que se asustaron de ver Metrópolis como el mañana terrible que se les venía encima; los que de niños se maravillaron con el Viaje a la Luna de Georges Méliès, se aterrorizaron con el Nosferatu de Murnau o los que idolatraron a Marlene Dietrich y a su Àngel Azul.

Finalmente el espíritu de la casa revivió el día que decidimos crear un pequeño cinema en donde ver en gran pantalla las películas que no pasan en cartelera comercial. Así de vez en cuando y de tiempo en tiempo, en medio del taller que fue sala, los artistas y artesanos de mi pueblo nos juntabamos para pasar dos horas de frío, sentados en bancos de iglesia mirando y admirando alguna maravilla del septimo arte.
Cuando se apagaban las luces y comenzaba a rodar la película yo sentía entrar a los otros, los habitantes de la casa, los que se quedaron en ella para siempre, gracias a la gran ilusión del viejo cine del pueblo.

2.2.07

Postal de Barcelona

Esta ciudad me ha regalado más de lo que esperaba.
Me regaló un momento mágico en el parque Güell con un flautista de "Hammelin" que dió un concierto que hablaba de soles y de lunas en el patio cubierto que Gaudi ideó... un mar de olas que contiene soles y estrellas y está como el mundo que él percibía, al revés. Luego en el mismo espacio una violinista tocaba "Brasil", mientras su hijita de unos tres años andaba regalando maníes y besos en catalán y sonrisas en lenguaje universal. Encanta Barcelona, no hay remedio habrá siempre que volver y volver y volver.