13.7.14

sobre Laberinto Veneciano


(...) Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
que tercamente se bifurca en otro...

 Laberinto (segmento), J.L Borges











He estado pensando mucho en cómo compartir lo que la lectura de „ Laberinto Veneciano“ de  Marina Gasparini Lagrange me hizo sentir. Podría, pensé, hacer un análisis meramente literario o periodístico. Podría hablar de voces sabías, citar conocedores y filósofos, sin embargo me permito acercarme al libro a través de lo humano, de ese contacto con el pensamiento sereno de la autora. Ella nos acompaña en ese andar por el espacio y el tiempo, al dialogar consigo misma tiende puentes de reflexión con el lector.

Así pues, Marina Gasparini abre la puerta de esa emoción queda, la del testigo silente, la de día de lluvia y neblina, la que ofrece Venecia en invierno. Al seguir su paso, me adentré en laberinto que esa Venecia me ofrecía y se abrieron infinitas puertas.

Marina Gasaprini Lagrange nos muestra en once ensayos diferentes laberintos. Como en una conversación interior que, poco a poco, se convierte en diálogo de paseantes que se adentran en los patios y las plazas de la ciudad; que se acercan a las galerías y a los museos y dejan que la obra de arte o la poesía los subyugue y los abrace... En cada contemplación existe un desplazamiento ya sea geográfico o temporal. El hecho de compartir una historia o un descubrimiento nos va dando luces, nos hace más sabios. En ese divagar nos sentamos en un banco o en una escalinata para solo mirar los fantasmas que todavía transitan esa ciudad inmortal.

Frente al objeto de cada ensayo la autora nos lleva amorosamente a la introspección. Cada discurso es un encuentro. El laberinto parece ofrecer una evocación de la vida, por lo tanto, del ser humano. El camino del hombre en la tierra se puede ver a través de las estructuras que ha construido, y en consecuencia, su relación con la naturaleza por medio de los símbolos que ha utilizado. Venecia, su historia, su gente, sus símbolos y los mitos son una invitación a la reflexión del sentimiento y la razón. 

La autora relaciona la naturaleza del laberinto físico con otras ideas más profundas del arte, la literatura, de la filosofía. Para ello se basa en la contribución de una serie de discursos de la literatura, la semiótica, la historia y el arte. Lo que sigue son frases sueltas, escritas a la orilla de las páginas del libro. Mi gesto para luchar contra el olvido:

I
El de afuera, el de adentro ,el del tiempo y la distancia, La orientación y el camino que no hacemos sino que se va haciendo bajo nuestros pies. Entonces es el espacio el que sea  abre y es perdida y encuentro y es de nuevo transitar. Como la entrada a una dimensión paralela  que apenas nos deja ver la huella de paso del tiempo y de los que antes estuvieron allí también.
II
El creador y sus demonios, las cárceles que nos ahogan, el espacio definido por la luz y la sombra del artista. La cárcel en la que nos encontramos, la que construimos  nosotros mismos. El carcelero que nos habita, el que vive dentro.

III 

La vejez, la muerte y sus mitos. Un vislumbrar y una suplica en la que se convierte el oscuro y descarnado arte de Tiziano. El sello a través de la presencia. Firma punto final de la luz que se apaga en vida.
IV
Watteau, la comedia del arte...un estado del alma. Venezia la ciudad de las marcaras y de las mascaradas.


V
Los ojos, la mirada y los pétalos de una flor. Un cuadro y una tristeza.


VI
Los sueños de la ciudad y los nuestros anclados en lo profundo de las aguas de una laguna.


VII
Una campana que tañe con voz ronca o en lamento, llena el aire de algo más allá que sonido. Campana que sobrevivió el cataclismo mismo. El mundo paralelo, contraste de paisajes,  Rulfo inmortal y Comala, otra ciudad tan irreal como la propia Venecia.

VIII
De la pieta como el amor filial: Exhaustos y cansados, adoloridos y rotos buscamos siempre aquel  primer abrazo. El primordial
IX
Del amor a los lugares. Un escribidor y sus dos ciudades. Al final una sola por lo que nos hacen sentir. Brodsky. Pero también Venecia y Venezuela. las aguas que separan nuestras nostalgias y en sus fondo anclan nuestros recuerdos. El origen. la distancia, la presencia. la añoranza siempre ahí, cercana al alma.
X
Fortuna: personificación, símbolo y alegoría.  Arriba y abajo: Tenía que ser el capitulo 10.
XI
El poeta y el instante de la vuelta. La nada y el  dolor de la separación. El abismo y la palabra. Orfeo y Eurídice.

Finalmente, descubrimos un secreto a través de esos encuentros en cada bifurcación de laberinto. El relato o la reflexión detrás de la pintura o de la historia y el atractivo visual, hacen real la experiencia del „desandar“ la ciudad y sus infinitos tiempos. El secreto de esta fascinación perdurable es mucho más profundo y nos marca: Venecia es, en este caso,  el lugar para el encuentro del simbolismo, la mitología, los ritos, la arquitectura y el arte.

Al evocar por asociación, se abren las puertas de nuestro mundo colectivo, ellas llevan primero al macrocosmos, a un universo en general y luego a los recuerdos primigenios, donde se guardan las imágenes puras, los misterios y secretos. Con ello vienen también los recuerdos personales, su sensibilidad y las respuestas que nos provoca como interlocutores del discurso. Pues sobrevive, ahí detrás, otro laberinto, ese que nos refleja, en el que vivimos los que dejamos la tierra que nos vio nacer. Un laberinto de nostalgias y de imágenes entretejidas con retazos de realidad y de ensueño. Las ausencias que nos viven y las imágenes que nos traen de repente un país que ya no existe.

Como caminantes al lado de la autora, somos espectadores silenciosos en una galería de espejos. Y es que un salón de los espejos es también un laberinto en el que no sólo hay rutas impredecibles, a veces engañosas e ilusorias, pero que al final siempre nos llevan a nosotros mismos.

Un laberinto es un intrincado tapiz, un camino a través de la urdimbre y la trama de tiempo. Una esfera que conecta otras por medio del artificio mágico de la palabra. Un viaje a través de él nos depara el conocimiento, la sensación de estar perdidos y encontrar el camino correcto. Cada personaje encontrado, cada mito, cada símbolo refleja alguna raíz fundamental dentro de nosotros mismos.





28.4.14

Alicia a través de Espejo (fragmento) - Lewis Carroll

- Parece usted muy diestro en eso de explicar palabras -dijo Alicia-. Señor, ¿tendría la bondad de explicarme el significado del poema llamado Jabberwocky?
- Escuchémoslo -dijo Humpty Dumpty-. Puedo explicar todos los poemas que se han inventado y muchos de los que no se han inventado todavía.
Esto resultaba muy prometedor; Alicia recitó, pues, la primera estrofa:

Era cenora y los flexosos tovos
en los relonces giroscopiaban, perfibraban.
Mísvolos vagaban los borogovos
y los verdirranos extrarrantes gruchisflaban.

- Con esto basta y sobra para empezar -le interrumpió Humpty Dumpty-: ya tenemos aquí un buen montón de palabras difíciles. En primer lugar, cenora, que significa las cuatro de la tarde, la hora en que se empieza a preparar la cena.
- Muy bien -dijo Alicia-: ¿y flexosos?
- Bueno, flexosos quiere decir "flexible" y "viscoso". Es como una palabra maletín, ¿comprendes?: hay dos significados contenidos en un mismo vocablo.
- Ahora lo veo -respondió pensativamente Alicia-: ¿y qué son tovos?
- Bueno, los tovos son un poco como tejones... y un poco como lagartos... con algo de sacacorchos.
- Deben de ser criaturas de aspecto bien curioso.
- Lo son -dijo Humpty Dumpty-. Además, hacen sus nidos bajo los relojes de sol y se alimentan de queso.
- ¿Y qué es giroscopiar y perfibrar?
- Giroscopiar es dar vueltas y más vueltas como un giroscopio. Perfibrar es vibrar y perforar o hacer agujeros con un taladro.
- Y relonces serán, supongo, el césped que rodea a los relojes de sol, ¿no? -dijo Alicia, sorprendida de su propio ingenio.
- Exactamente. Y relonces, también, silabeando las iniciales, por su relación con la longitud del césped... delante y detrás del cuadrante solar...
- Y a los lados también... con un mínimo de once metros...
- Así es. En cuanto a mísvolos, eso significa "miserable" y "frívolo" a la vez (otra palabra maletín). Y un borogovo es un pájaro flaco de especto deleznable, con las plumas erizadas en todos los sentidos..., algo así como un mocho viviente.

- ¿Y qué son verdirranos extrarrantes? -dijo Alicia-. Temo estar abusando con tanta pregunta.
- Bueno, verdirrano es una especie de marrano verde; extrarrante significa "errante", "fuera de sí"... y no estoy muy seguro pero creo que se dice también por el color "aberrante" de este tipo de cerdo.
- ¿Y qué quiere decir gruchisflar?
- Bueno, gruchisflar está entre gruñir y silbar con una especie de estornudo en el medio: quizás algún día lo oigas por ahí, en el bosque... y cuando lo hayas oído... ¡tendrás más que de sobra! ¿Pero quién te ha recitado todos estos versos tan difíciles?
- Los leí en un libro -dijo Alicia-. Pero alguien..., creo que fue Tweedledee..., me ha recitado versos mucho más fáciles que éstos.
- Por lo que a versos se refiere -exclamó Humpty Dumpty levantando una de sus manos-, ya sabes que puedo recitar tanto o mejor que cualquiera, si viene al caso...
- Bien, pero aunque venga, no es preciso hacer caso... -le atajó Alicia, para que no se lanzara a declamar.
- El poema que voy a recitar -prosiguió sin reparar en la respuesta de la niña- fue escrito enteramente para tu deleite y entretenimiento.
Alicia comprendió que no había más remedio que escucharlo; así que se sentó y le dio resignadamente las gracias.

Cuando blancos están los campos en invierno
te canto esta canción para tu gozo interno.

- ... sólo que, propiamente, no la canto -comentó.
- Ya lo veo -dijo Alicia.
- Si eres capaz de ver si la canto o no -observó severamente Humpty Dumpty- es que tienes una vista más aguda que la mayoría de los mortales. -Alicia se calló.

Cuando al final el campo rebrote en primavera
trataré de expresarte mi intención verdadera.

- Muchísimas gracias -dijo Alicia.

Cuando los días tan largos se vuelvan en verano
comprenderás mi canto un poco más temprano.

Cuando secos los tallos estén en el otoño,
imagínate en ellos pintado algún retoño.

- Lo haré, si entonces aún logro acordarme -le aseguró Alicia.
- No es preciso que sigas haciendo comentarios de este tipo -dijo Humpty Dumpty-: no tienen ni pies ni cabeza y me ponen nervioso.

He enviado esta nota a los peces del mar:
"Es cuanto más o menos yo puedo desear."

Los viles pececitos, a mi urgente misiva,
contestan con lacónica expresión negativa.

Ésta fue su respuesta a vuelta de correo:
"Lo haríamos, señor, de ser capaces, pero..."

- Me temo que no lo entiendo muy bien -dijo Alicia.
- Lo que sigue es más fácil -replicó Humpty Dumpty.

Les envié enseguida una nueva misiva:
"No me deis nunca más otra nueva evasiva."

Los peces contestaron no sin cierta ironía:
"¡Qué genio! Controlad vuestro arranque de ira."

Los previne una vez, los previne dos veces:
¡a escucharme se niegan los desdichados peces!

Me agencié en la cocina la olla más contundente,
que juzgué para el caso como más convincente.

Tac-tac da el corazón: todo castigo es poco.
Llené la gran caldera: el pulso me iba loco.

Mas alguien vino a verme; ¡cuánto llanto derrama
por los peces enfermos que yacen en la cama!

Le dije claramente, le dije con franqueza:
"Pues vas y los despiertas con vigor y firmeza."

Mi voz era tan recia que parecía un rugido:
se lo dije furioso, se lo grité al oído.

Al recitar esta estrofa, Humpty Dumpty alzó tanto la voz que casi sonó como un aullido y Alicia, estremecida, pensó: "¡Por nada del mundo hubiera yo querido estar en la piel de ese mensajero!"

"¿Por qué, si no soy sordo -me dijo aquel maldito,
tan tieso como un huso- clamas a voz en grito?"

Y el tipo tieso y fatuo, muy pagado de sí,
me dijo: "Bien, yo iría a despertarlos si..."

Cogí un tirabuzón que encontré en un estante
y los fui a despertar por mi cuenta al instante.

Y cuando vi la puerta que estaba con cerrojo,
la empujé y sacudí y golpeé con enojo.

Pero al ver que la puerta tenía puesto el cierre,
la maniobré con rabia, articulé una erre...

Hubo una larga pausa.
- ¿Eso es todo? -preguntó tímidamente Alicia.
- Todo -dijo Humpty Dumpty-. ¡Y adiós!

26.4.14

Casi nadie va a sacarlo de sus casillas - Julio Cortázar

El caballo relincha, el perro ladra,
la suma de los ángulos de un triángulo
es igual a dos rectos,
la sopa, la conciencia, el alcaucil, después,
del dos el tres, después del hoy, el mañana
casi nadie lo sacará de sus casillas.
Casi nadie ni nada, porque
¿cómo tomar en serio esos latidos
en que el sueño es acceso, esas miradas
de insoportable lucidez en un tranvía
eso que ahora dice: Huye,
pero al final, al fin y al cabo, no era más
que un gajo de naranja
reventando en la boca?
¿Cómo tomar en serio que una puerta
dé a la tristeza cuando el arquitecto
la abre al pasillo, que unos senos
dibujen paralelos sus jardines
cuando es la hora de ir a la oficina?
Imposible negar las evidencias
dice el doctor y dice bien, inútil
sacar de sus casillas al honesto almanaque,
San Rulfo, Santa Tecla, San Fermín,
la Asunción,
el caballo relincha, el perro ladra,
casi nadie le ofrece en una esquina
un pedacito suelto de bicicleta o trompo,
casi nunca es verano en pleno invierno
por razones de escricta pulimentada lógica,
hay que ser lo que se es o no ser nada, y nada
lo sacará de sus casillas, nadie
lo sacará, y si un caballo ladra
no lo sabremos nunca, porque
los caballos no ladran.
Bastaría un apenas, un no quiero,
para empezar de otra manera el día,
hervir la radio con las papas
y a cada chico darle un cocodrilo
para que huela miedo en las escuelas,
sacar los muertos a que tomen aire,
meter las mitras en la mayonesa,
actividades subersivas, claro,
pero otras cosas hay: fusiles
corren por las picadas, Sudamérica
crece en su selva hacia la aurora,
de tanto arroz bañado en sangre
nacerá otra manera de ser hombre.
No cito más que apenas estas cosas,
saco de sus casillas a unos cuantos
que todavía creen en la poesía
encasillada en su vocabulario
lleno de compromisos con lo abstracto.
((La suma de los ángulos de un triángulo).
((Los caballos no ladran)).
(((Dice el doctor, y dice bien))).

La rara arena

la rara arena - Hanni Ossott, Mayo 1988

En el fondo
           en los bordes de mí
casi al ras
este pedazo
      de lo que ya no sé

Mi pregunta
         la noche oscura
y luego la danza
            para olvidar

La danza loca
             la danza
y ruegos, rezos
                      sacralidades
santos, sibilas, demonios
ritos, miedos

Dios, ¿Dónde me coloco?
El descanso
              Dios.
La rara arena



Nunca he creído en la excusa del „yo no sé“. Siempre me ha parecido la gran pared que evita la verdadera introspección. Al levantarla evitamos que nos pregunten y el preguntarnos las razones profundas de un determinado comportamiento.

Esa „rara arena“ de la que habla Hanni Ossot en su poema es la clave de todos nuestros problemas. El miedo a la oscuridad que forma parte de cada uno de nosotros, nos impide entender que el encendedor de la luz está justo ahí donde un gesto de nuestra mano alcanzaría la iluminación. Pero no, es más cómodo permanecer en la oscuridad, aunque haga frío y no podamos ver más allá de los que nuestros ojos pobremente lo permiten.

Es más fácil evadir para olvidar o culpar al mundo de nuestros errores, caídas o problemas. Duele menos. La tendencia es preguntarnos siempre „qué hemos hecho para merecer que sutano o mengano nos hagan tal o cual cosa“. La verdadera pregunta debería terminar antes de nombrar al prójimo. Es mejor preguntarse cuales fueron las causas que propiciaron en nosotros cierto comportamiento ...y que a su vez hicieron que el otro (ese a quien culpamos de nuestros males) en consecuencia reaccionara de de tal o cual forma. Se nos olvida que la verdadera respuesta lacera y está siempre en nosotros.

Pero nos mentimos fácilmente, sin darnos cuenta que el mundo ve cómo nos engañamos a nosotros mismos: Los que afuera observan y ven todo claro tienen la opción de escoger, o cierran los ojos - para poder seguir llamándose amigos - , los otros los abren y en nombre de esa amistad reaccionan.

Cosas como estas son siempre una gran prueba para saber qué tan sólido y bien sustentado es el puente de la amistad, ese que nunca se puede sostener de un sólo lado. Mirarse las propias costuras requiere mucho valor y honestidad. Nadie dice que es fácil.                        

El reflejo del espejo asusta, enfrentarlo es arte de valientes. Sin embargo, la vida es bella y muy corta para seguir perdiéndonos de su luz. Es hora de comenzar la lucha honesta conta los monstruos que nos viven dentro.

Esto lo escribo pensando en alguien a quien quiero mucho, alguien que ya no alcanzo y a quien deseo de corazón que algún día sea capaz de salir de la „rara arena“.


la pintura es de Malgorzata Lazarek

23.4.14

Oda a la Alegría

A pesar de la sombra que cubre mi país, a pesar del pesar de tener a mis queridos de siempre tan lejos; hay días en que la luz inunda y abraza, en los que el trabajo de las manos y el intelecto bailan. En días como esos gana siempre la alegría.

Oda a la alegría - Pablo Neruda

Alegría
hoja verde
caída en la ventana,
minúscula
claridad
recién nacida,
elefante sonoro,
deslumbrante
moneda,
a veces
ráfaga quebradiza,
pero
más bien
pan permanente,
esperanza cumplida,
deber desarrollado.
Te desdeñé, alegría.
Fui mal aconsejado.
La luna
me llevó por sus caminos.
Los antiguos poetas
me prestaron anteojos
y junto a cada cosa
un nimbo oscuro
puse,
sobre la flor una corona negra,
sobre la boca amada
un triste beso.
Aún es temprano.
Déjame arrepentirme.
Pensé que solamente
si quemaba
mi corazón
la zarza del tormento,
si mojaba la lluvia
mi vestido
en la comarca cárdena del luto,
si cerraba
los ojos a la rosa
y tocaba la herida,
si compartía todos los dolores,
yo ayudaba a los hombres.
No fui justo.
Equivoqué mis pasos
y hoy te llamo, alegría.

Como la tierra
eres
necesaria.

Como el fuego
sustentas
los hogares.

Como el pan
eres pura.

Como el agua de un río
eres sonora.

Como una abeja
repartes miel volando.

Alegría,
fui un joven taciturno,
hallé tu cabellera
escandalosa.

No era verdad, lo supe
cuando en mi pecho
desató su cascada.

Hoy, alegría,
encontrada en la calle,
lejos de todo libro,
acompáñame:

contigo
quiero ir de casa en casa,
quiero ir de pueblo en pueblo,
de bandera en bandera.
No eres para mí solo.
A las islas iremos,
a los mares.
A las minas iremos,
a los bosques.
No sólo leñadores solitarios,
pobres lavanderas
o erizados, augustos
picapedreros,
me van a recibir con tus racimos,
sino los congregados,
los reunidos,
los sindicatos de mar o madera,
los valientes muchachos
en su lucha.

Contigo por el mundo!
Con mi canto!
Con el vuelo entreabierto
de la estrella,
y con el regocijo
de la espuma!

Voy a cumplir con todos
porque debo
a todos mi alegría.

No se sorprenda nadie porque quiero
entregar a los hombres
los dones de la tierra,
porque aprendí luchando
que es mi deber terrestre
propagar la alegría.
Y cumplo mi destino con mi canto.

18.4.14

Adiós Gabriel García Márquez: un señor muy viejo con unas alas enormes.



Todo empezó, lo recuerdo claramente, con un libro que mi papá tenía en su mesa de noche, „La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada“. Era un libro de cuentos ya, para entonces, bastante amarillento y ajado cuando cayó en mis manos. A través de él, conocí a Gabriel García Márquez. Yo era apenas una niña con muchas ganas de leer y con muchas más de escribir.

No sé cuantas veces leí aquel libro que hice mío y que con el tiempo mi padre dejó de buscar. Más adelante cuando encontrarme las letras del Gabo se hizo recurrente y necesario comencé a subrayar las frases escritas con maestría y pronto cada uno de sus libros se fue llenado de líneas de colores que hoy describen mis distintos ánimos y tiempos.

Recuerdo que en el liceo, el libro anaranjado de Lengua y Literatura de Raúl Peña Hurtado y Luís Rafael Yépez, juntaba lo mejor de la literatura latinoamericana desde el Popol Vuh hasta el Boom. El Gabo en la portada, junto a Gallegos y Neruda, abría las puertas al mundo de la palabra entendida „latinoamericanamente“ con todo y todo, desde nuestras carencias hasta nuestras riquezas.

Más tarde en la universidad, en el sitio en donde se juntaban los de la escuela de comunicación social, los de letras y de artes y en donde la tertulias literarias y políticas estaban a la orden del día, el mundo seguía llenándose de mariposas amarillas y de sueños; de ángeles caídos en una noche de lluvia y de cangrejos; de la magia de Melquiades y de Remedios la Bella. Era un mundo absolutamente posible aquél del que nosotros formábamos parte.

Un poco más tarde, la suerte y el placer que representaron para mi los viajes a la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba y a Cartagena de Indias, a la  Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. Lugares en donde el Gabo se paseaba dueño del mundo que ayudaba a crear y donde nosotros los pichones de escribidores recibíamos con agradecimiento la iluminación que nos dejaba cada taller, cada clase magistral.

Hoy recuerdo especialmente a Tomas Eloy Martinez, quien también vivió en Caracas, y la delicia de sus historias acerca del Gabo. Así como él, mucho puede decir cada quien de su historia personal con el Gabo y sus letras, de cada libro leído y del momento justo en que fue leído. Muchos compartimos la herencia García-Marqueana, como la de un viejo amigo, como la de un señor muy viejo con una alas enormes. Alas que nos empujan a conocer el mundo más allá de lo cotidiano y lo común, en donde lo irreal se hace real y maravilloso, posible. Las alas que han cobijado nuestra condición de ser.

Hoy lejos del continente del realismo mágico, trato de trasmitir la belleza de esa liberad de pensamiento a mi hija y al mismo tiempo enterarla de  la grandeza y pobreza de esos Macondos latinoamericanos, y de nuestro gentilicio, hoy huérfano. Hacerla consciente de lo maravilloso que es ver la realidad con ojos diferentes asumiendo lo mágico como verdadero. Eso es lo que de alguna forma, como continente, nos alienta y nos salva.

Me alegra saber que Gabriel García Márquez entró en nuestras vidas para no salirse de ellas jamás, aunque por esos azares de la vida, haya decidido morirse.

16.4.14

Costumbre


le temo a la costumbre,
a la apatía del pueblo

me da miedo que la locura
se disfrace de normalidad

no pasa nada nuevo,
nada es noticia,

es viejo eso de la escasez
es normal que te vejen,
que te ataquen los que deberían cuidar de ti

natural es que el mundo y los valores
estén de cabeza

Historia olvidada que los estudiantes que protesten
y que en Trujillo y Zulia  pelee con piedras.

No es noticia que a la gente la maten por un celular
no se es nadie real

Y si te lo roban, media vida mediática desaparece
no se es nadie virtual

Qué fácilmente se acostumbra uno a la locura,
qué fácilmente se adecua uno a las carencias

Se hace costumbre no tener
se hace costumbre hacer colas para todo

                      por todo,

como si la vida fuera eterna
y el tiempo no existiera.

y mientras tanto los de arriba
terminan de defalcar al país

lo regalan a diario

comportamiento habitual
que ya a nadie extraña

es regular la muerte
es normal el robo

y la evasión

hay que cerrar las puertas
con mil cerrojos
hay que cerrar los ojos...

hasta que nos toque el turno
en la cola

porque a todos
no llegará la hora

15.4.14

Medioevo


Del románico, las cosas bellas.
la vida vista con ojos de inocencia.

el espacio hecho miniatura, códices iluminados.

El individuo es inexistente,
es sólo una representación plana, hierática y frontal.
Su diferencia nace de la perspectiva jerárquica y su significado.

Y el color cumple la expresión en colores planos.

El espacio interior conoce sólo dos dimensiones,
pues la profundidad es todavía una incógnita
sin embargo, ese espacio indefinible
acoge todas las ideas universales

10.4.14

Mariposa negra


Hay días de no saber donde estás
si arriba
si abajo

Hay días de contentos
otros de "des" adelantadas
consuelo
pero antes "des"
ilusión
pero antes "des"
esperanza
pero antes "des"

Hay días en que
pensamiento en el otro
que sufre por allá en tierra lejana
es pesado y negro

y falta la fuerza para entregar
lo único que en la distancia es posible dar
                       esperanza
          ilusión
                              consuelo

Hay días de no saber donde estás
si arriba
o si abajo
si allá
o aquí

si fuese fácil
posarse o volar.







Ilustración: Nick Fedaeff

7.4.14

Resumen de una sublevación


El gobierno no escucha
El gobierno confunde la paz con la guerra
El gobierno tortura en nombre de la paz
El gobierno viola la constitución
El gobierno encarcela a la oposición
El gobierno se asume democrático, pero para un sólo lado

Los estudiantes levantan barricadas como forma de protestas
Los estudiantes no pueden estudiar, las universidades son violentadas
Los estudiantes desaparecen, se le va la vida en la lucha al caer cada tarde

La educación no es prioridad para el gobierno.
El que piensa es enemigo, el que lee es siempre sospechoso

La violencia se vive a diario
Violencia = Paramilitares, militares, malandros, matones, sicarios = muerte

en Venezuela el derecho humano no existe
te matan por un celular
o porque les da la gana

falta harina, aceite,
falta respeto,
sobran perdigones, gases lacrimógenos
sobra descaro, sobra mentira
faltan medicinas, carreteras, salidas

no existen los hospitales, y los medios viven la mordaza
el pueblo el circo.
la morgue y la cárcel son la última parada

la gente se desnuda
la gente siembra cruces
la gente lucha, grita, actúa

la gente siente que es muy tarde

el mundo cierra los ojos
el mundo no sabe donde queda Venezuela
el mundo sabe de petróleo, pero mira para el medio oriente

nada es suficiente
nada alcanza

se perdió el camino,
la vía es oscura
no se ve salida
por donde lo veas, perdemos

23.2.14

Lo que ví el 22 de Febrero.




No hay lo que no se haya dicho acerca de lo que está sucediendo en Venezuela. Todos lo sabemos y todos, todos lo sufrimos.

El primer pensamiento es para los que están luchando „in situ“, esos hermanos que viven con el miedo y sin embargo están dando el todo por el todo. Luego para los que estamos fuera de nuestras fronteras, esos que ayer, sin importar distancias se acercaron para ser parte de una jornada mundial que de verdad hasta ahora ha sido la más exitosa, pues el número de asistentes a las concentraciones en los diferentes países multiplicó las cifras de asistencias normales a ese tipo de actividad.

Y eso no fue una fiesta. La gente se reunió porque estamos de luto, porque nos duele nuestro país. Repito que no fue una fiesta como una auto reflexión sobre nuestro gentilicio, y con toda la intención de subrayar el hecho de que como pueblo nos caracterizamos por la broma y la risa fácil. Somos un pueblo alegre y pecamos de despreocupados y hasta egoístas cuando el rollo no es con nosotros. Sin embargo, ayer fue distinto, cada uno de los asistentes llevaba simbólicamente un caído al lado, una presencia en quien pensar, un cuento doloroso que ya hace mucho dejo de ser ajeno para dolernos a todos en carne propia.

Hablé con mucha gente ayer y el tema era sólo uno. Pero las conversaciones no fluyeron como siempre con el dejo del „ay qué se le va a hacer“, todo lo contrario se hablaba con la convicción de que todo lo que se haga para ayudar a Venezuela a salir de está debacle que comenzó a profundizarse hace 15 años, es poco.

Asumimos que muchos de nosotros pecamos de apatía y "el fulano difunto" llegó al poder con nuestra ayuda indirecta, pues ganó aquellas primeras elecciones con los votos que los abstencionistas, que eran muchos, le entregaron cuando no fueron a votar.  Ese pequeño gesto individual, multiplicado infinitas veces, es la culpa que cada uno de nosotros siempre cargará a la espalda, porque los que si lo querían mandando, si ejercieron el sagrado derecho al voto. Lo que después sucedió lo sabemos bien todos hoy día. Por eso prefiero hablar del venezolano que asistió a la jornada SOS Venezuela del día de ayer.

Vi gente joven, estudiantes como los chicos que han muerto por sus ideales de libertad; vi a hermanos de otros países dándonos su apoyo; vi compatriotas que salieron del país por razones diferentes a las que tienen hoy día los Venezolanos para emigrar, pues hoy se emigra para salvar la vida. Vi a hijos de parejas binacionales, niños que casi no conocen la tierra de sus madres, pero a los que se le ha inoculado el profundo amor por Venezuela a través de la leche materna. Ellos estaban ahí repartiendo panfletos, ondeando la bandera, sintiendo ese amor y esa tristeza allende los mares. No, no fue una fiesta, fue cantar el himno nacional con lágrimas en los ojos y dolor en las entrañas, pensando en aquellos que en suelo venezolano en ese momento salían a concentrarse en las calles, una vez más, una y mil veces más.

Nos vi en la capacidad de organizarnos, de asumir tareas sin problemas de ego, concentrándonos en pequeñas acciones a sabiendas de que sólo actuando como un todo unido y  homogéneo es como podemos lograr el cambio hacia el país que queremos y merecemos. La transformación comienza con dejar de quejarnos por lo que los demás hacen o dejan de hacer, para ser capaces de hacer algo por nosotros mismos, no por el bien individual sino por el bienestar general. Si ese cambio de mentalidad se logra estaremos a buen camino para lograr ser mejores de lo que antes fuimos.

Ayer abrace y me sentí abrazada. Hoy como ayer espero el día en que esta pesadilla que vive Venezuela  llegue a su fin para que  todos podamos reconstruir el país que nos vio nacer.


19.2.14

para todos y cada uno de los estudiantes venezolanos que hoy luchan por nosotros.




y para Lena

que nos reune, en una carta abierta, a intelectuales venezolanos, artistas, escritores, periodistas en diaspora por el mundo, para gritar todavía más duro nuestro amor por nuestra tierra y por los estudiantes que están dejando todo por ella.


El grito es al unísono
torrente, piedra y tono,

clamor de tierra pisoteada
levantándose en sus fueros

temblor guerrero
tambor con son de latido

grito que no es de uno solo
son muchas almas, 
la lucha

Trueno precedido por la luz
silencio que levanta muertos

ruido y vibración de adentro
tumulto afuera

clamor del que está lejos
y está tan cerca

somos grito, grito duro

y tonada y esperanza

lágrima lejana
cernana la herida

tañido de campana
que ya no espera

María Elisa Quiaro




 ************
la noticia en El Nacional



17.2.14

la bestia y las ovejas

la bestia quiere ovejas
quiere un pueblo manso,
ovejas que vivan en la pobreza
y que sus quejas no se entiendan.

la bestia quiere riqueza
solo para él y las otras bestias

la bestia no tiene madre,
y no le duele la tierra que pisa

la bestia se siente grande pisoteando
niños y mujeres.

la bestia no creen en Dios,
porque se cree Dios.

la bestia está armada hasta los dientes
y la oveja solo tiene sus sueños de libertad
y un país en bancarrota
y un país que ya es de otros
y una tierra ultrajada y vilipendiada

la bestia tiembla aunque no quiera
la bestia se baña en sangre y le gusta
la suciedad, y da asco

las ovejas no quieren serlo
son pueblo
pueblo bravo

un pueblo ya no tiene ya nada que perder.


25.12.13

La felicidad de los pequeños gestos



Ayer en la tarde horas antes de salir a la iglesia, fui a caminar por el bosque con Lars, hablamos de todas las cosas buenas que nos fueron otorgadas este año, de nuestro hogar que crece y se fortifica día a día; de la aventura increíble que es tener una familia juntos; de las pequeñas batallas que se ganan o se pierden; de los seres amados que han partido y de su infinita presencia, de la responsabilidad de ser padres, del regalo que es Anza en nuestras vidas. Conversamos acerca de los que tenemos lejos y extrañamos, y sobretodo sobre los aprendizajes, los dolores, las sonrisas. Sobre esa fortuna que significa la vida.

Más tarde en la misa de navidad se dieron un ramillete de pequeñas confirmaciones que tengo la necesidad de compartir, porque la vida es magia y encuentro, reflexión y esperanza:

El servicio de esa noche estaba en manos de la párroco de la iglesia. La iglesia Luterana del pueblo es pequeña y acogedora. No hay imágenes de santos ni cruces dolorosas.
Ella sencilla como siempre, con sus asientos de madera pintada de rojo y verde, estaba adornada con un inmenso árbol de navidad que se elevaba al lado del púlpito.
Un pesebre de cerámica del Westerwald se encontraba sobre el altar. Las figuras de la eterna historia ocupaban sus lugares de costumbre, la virgen María, José, un pastor y la mula que llevo a María a Belén. Sin embargo, el puesto en el que debería encontrarse el niño recién nacido estaba sin su figura correspondiente y era la llama de una vela la que ocupaba ese lugar sobre la cunita de heno. Nada más.

En el balcón que da a la única nave de la iglesia, el Sr. Martin director del coro todavía ejercitaba las voces de su gente. Así, poco a poco, se fue llenando la iglesia y el servicio comenzó como sin querer con la naturalidad de una conversación entre amigos.

La administrante habló en un alemán lento, sencillo y claro acerca de la historia que hace más de dos mil años se repite cada 24 de diciembre. Esa historia que nunca es la misma porque nosotros no somos los mismos al escucharala cada vez.

Esta vez ella lanzo preguntas al aire que iban dirigidas a las figuras del nacimiento. Preguntó por ejemplo a Maria qué había sentido, si tuvo miedo, si había entendido la magnitud de su tarea, - la respuesta era dada por los tonos del órgano allá arriba. Las notas eran la voz de cada figura y se diferenciaban en su tonalidad y emoción.

A José el carpintero que silenciosamente asumió su tarea al lado de María, le preguntó  si alguna vez se había dudado del porqué de la escogencia divina. Al pastocito, le comento sobre la visita del ángel que anunciaba el nacimiento y fin de los temores; del largo camino que les esperaba a los pastores para adorar al recién llegado, le hablo de la fuerza de la fe que traspasa fronteras. A la mula le preguntó si tenía conciencia del valor de la carga que lentamente había transportado a Belén, si entendía a los hombres que no se conformaban con comer , arar  la tierra y dormir y que siempre querían más y más. Al hablar con cada figura iba encendiendo una vela cerca de ellos. Y así el pesebre se iba iluminando. Las respuestas musicales se completaban con las que cada uno de nosotros daba en nuestros pensamientos. Nosotros también nos íbamos iluminando por dentro.

Finalmente la pastora se dirigió a la congregación y nos hizo muchas preguntas: Por ejemplo pregunto si entendíamos el valor de nuestras riquezas, si las valoramos o estamos constantemente a punto de echarlas a la basura. O cómo reaccionamos al encontrarnos con alguien que está enfermo de muerte, si huimos, evitando su presencia como a nuestra muerte misma o nos acercamos y le tocamos cariñosamente.  Cómo es nuestra reacción ante la envidia de otros, si envidiamos también o a sabiendas del envidioso nos elevamos para ver que tenemos que aprender de él. Si entendemos que es lo verdaderamente importante en la vida, el consumo furioso en que se ha convertido el 24 de diciembre o la llamada a la introspección y al agradecimiento por la vida que nos ha tocado vivir. No pidió respuesta, solo pidió que nos pasáramos la luz original del pesebre al encender la pequeña velita que estaba enfrente de nuestro asiento con aquella llama original, la que representaba al redentor. Así en una cadena armoniosa y profunda se fue iluminando toda la iglesia. Fue hermoso.

Al terminar el servicio, me encontré con un conocido que recién descubrió que esta enfermo de muerte. Él no sabe que yo lo sé, - entonces una de las primeras preguntas, encontró respuesta -.: Nos saludamos y deseamos Feliz Navidad, nos rozamos cariñosamente mientras nos miramos profundamente a los ojos. Unos minutos más tarde me volví a encontrar con su mirada y su hermosa sonrisa. No hubo necesidad de decir nada más. En esos ojos había paz, una paz y una fuerza indescriptible. J. me entregó regalo inmenso de fe que llevaré en mi corazón siempre.

En alemán se dice que al nombrar algunas cosas éstas pierden su valor. No estoy muy de acuerdo con ello, esta navidad me he sentido totalmente plena y feliz. Para mi el poder expresar esa felicidad y ese agradecimiento que hoy siente mi corazón, multiplica infinitamente el valor de esos sentimientos.

Feliz Navidad

10.12.13

El eco de tu voz y de tu risa


Sólo me quedan las palabras que te nombran, Yolanda.
La risa de tu voz ronca y profunda; tu elegante presencia dispuesta y arreglada como para la mejor ocasión; tus uñas siempre bien hechas y pintadas de rojo, tus definiciones para la belleza (bellida); tu forma directa y clara de cantar las verdades; tu carácter y temple que siempre dieron admiración y susto a la vez.

Me quedan tus lágrimas en la distancia telefónica, cuando Alfredo Enrique me visitó en Cardiff. Ese aguacero del que pocas veces fui testigo, me sigue inundando hoy.

Me queda tu visita a mi casa en tierras teutonas cuando nació mi esperanza; me queda la certeza de que es verdad que el tiempo pasa y nos ponemos viejos aunque no lo sintamos, porque te veía niña en la vejez que te adornaba.  Me queda aquella primavera en Colonia con Haydeé, y el mágico y simbólico bautismo de mi esperanza en la catedral. Tú y mamá no sabían lo que hacían, pero en ese minuto las gotas de agua bendita le pasaron, a la bisnieta menor de la Chinta, los poderes de fe y fortaleza que caracterizan a las Maggiorani Simancas.

Me queda el momento en que me contaste que todos tus queridos de siempre, estaban constantemente contigo en las fotos sobre la repisa de la sala de tu apartamento Bostoniano, y que por eso nunca estabas sola. Era imposible, decías.

Me queda ese lección a fuego, acerca del desapego para poder sobrellevar las distancias, porque yo también vivo en la distancia y sé que a veces sangra. Tu desapego que jamás fue desamor, sino presencia de gran hermana-tía mayor.

Me quedan más allá, los recuerdos del tiempo en que viviste con nosotros y el lujo que fue tener dos mamás en casa.Y aquella conversación en la que me dijiste: „hija, en la vida hay que ser fiel a uno mismo, no a lo que lo demás esperan de nosotros. Esa es la lección más difícil de aprender, mira como yo la estoy aprendiendo después de muchos años“. Para mi ese fue un momento de iluminación que desde entonces siempre me acompaña.

Me queda la alegría de tus ojos, por aquella tu vida nueva de soltera en aquel apartametico de los cincuenta en El Rosal. Todo palpitaba vida en ti. Más tarde, el viaje, la despedida sin verdadero retorno, el vuelo para estar cerca de Alfredo Enrique, tu único hijo, ése tu lucha y tu razón de ser.

Las últimas veces que hablamos por teléfono, debo admitirlo, me costó mucho hablar contigo. No te podía ni quería pedir que lucharas más, ya habías hecho suficiente. Hasta el último momento fuiste tú quien nos entregó esa aceptación y esa paz previa a la partida. Quizá sea el enfrentamiento a propia mortalidad lo que nos libere, verdad.

Hubo mucha verdad y claridad en tus palabras finales. Mandaste a tu hijo a dormir, porque ya era hora. Le prometiste que se verían a la hora del desayuno para que se fuera a casa tranquilo. Sin embargo, ya tu sabías que de este sueño no despertarías, reconocías por los signos y la intuición que ya había llegado la hora de la verdadera despedida. Y te despediste sin mas, muy  a la Yola„buenas noches, hasta mañana y que Dios te bendiga hijo mio“.

Al final y hoy, esta madrugada seguro Jacinta y Carmen te esperaban a las puertas del cielo.  En ese lugar en donde, al cerrar la puerta detrás de ti, se quedan afuera todas las nimiedades del mundo, esas nuestras o aquellas de quienes nos tropezamos en vida.

Tú cumpliste la mayoría de tus sueños, a pesar de los pesares. Hoy todo se cierra como un círculo infinito. Mirando hacia atrás con claridad, así quiero imaginarte entrando en casa de San Pedro, con Jacinta y Carmen a cada lado, completando el ciclo del amor y del perdón infinito.

Hoy honro tu camino y tu historia, Tía Yolanda. Celebro tu vida y el recuerdo que en mi vida dejas. Hoy te dejo volar y escucho el eco de tu risa de siempre en la distancia, por y para siempre.

Con amor, Marieli.



19.4.13

cuánto cuesta


Venezolanos cantan deseos.

17.4.13

¿Cómo se le explica al mundo lo que está pasando en Venezuela?

Eso me pregunto desde hace tiempo, y más en estos días como consecuencia de los resultados electorales del 14A, que una vez más dan como ganador a los que impunemente venden mi país al más vil postor.
  • Cómo decirle a los que reportan neutralmente sobre un país en crisis,que a mi país me lo dividieron en dos a punta de odio y violencia.
  • Cómo contarles y que me entiendan, que el discurso populista de los rojos se basa en la repetición y adoctrinamiento ciego e ignorante.
  • Cómo explicarle a los medios que aunque se diga que el gobierno de Chavez hizo mucho por los pobres, no disminuyo en nada la pobreza. Cómo hacerles entender a los que viven en el primer mundo, que cuando un perrito hambriento encuentra a alguien que le da cariño y una migaja de comer, éste se queda con él...porque sabe que aunque poco es algo y es mejor que nada. Cómo expresarles nuestra conciencia de hoy, ante aquel error de cuarenta años y de nuestra ruina. Cómo decirles que es cierto, ciertísimo, que la ignorancia de este pueblo no fue fruto de los manejos chavistas sino de cuarenta años de olvido y de marginación, y que el fulano aquel logro usar ese olvido a su favor.
  • Cómo hacerle sentir a mis amigos alemanes, amantes de la América latina, que lo que escuchan en la radio no es 100 por ciento lo que es: que Capriles Radonski no es sólo el candidato de la burguesía y Maduro el de nos sin nada, que lo que está pasando en Venezuela es muy complejo,  que ya el pueblo todo se cansó de tanta mentira y manipulación barata, que se cansó de ser uno de los países más caros, tanto así que allí la leche es más cara que en cualquier lugar de Europa. Qué el venezolano se cansó de que el bolívar ya no valga nada y su carrito de la compra pese menos y por él se pague más.
  • Cómo se les explica esto a alemanes con conciencia de pueblo, ellos que aprendieron duramente que el respeto y la educación son las base de toda relación humana, como decirles que el Venezolano ya quiere dejar de llorar a tantos muertos a causa de la violencia y la delincuencia que ya no respeta a nada ni a nadie; que la gente sale de sus casas sin saber si regresará sana y salva o como mínimo la asaltarán para quitarle el celular y o la secuestrarán para que sus familiares paguen el rescate.
  • Cómo decirles a mis amigos que han sufrido por dictaduras de derecha, que desde hace casi 15 años los venezolanos vivimos en una dictadura milica de izquierda que nosotros mismos elegimos,  por pecado de abstención, por no ejercer nuestro derecho a opinar y votar.
  • Cómo explicarles a mis alumnos que eso que estamos estudiando sobre la guerra civil española se asemeja mucho a lo que hoy pasa en mi país.
  • Como le expreso a la gente con la que a diario convivo que tenemos una constitución violentada; que la palabra expropiación es el pan nuestro de cada día; que la diferenciación de los tres poderes públicos dejo de existir hace tiempo; que el difunto aquél como niñito rico se fue comprando el apoyo del resto de los países a punta de regalarles los dineros de la nación y que muchos de los dirigentes de esos países son de los más peligros del mundo.
  • Como decirles que en mi país no existe la democracia porque se está pisando la decisión del pueblo, se manipulan resultados electorales, se le hace trampa en la cara y se le trata como desde siempre, como gente sin derechos. Que vivimos un fraude en el que un individuo y a su grupo a legitimaron lo ilegitimable.
  • Cómo trasmitirles mi indignación ante esa falta de respeto a mi gente. Que el resultado de las últimas elecciones fue una gran trampa y que hoy se destruyen pruebas de ella.
  • Cómo contarles que no estoy triste, sino que tengo mucha rabia porque hace tiempo me robaron mi país, me hicieron pelearme con mis hermanos y me desvirtuaron la realidad con propaganda barata.
  • Como les hago entender que mi país hace tiempo dejo de ser soberano y que las decisiones se toman en la Habana, y que la Habana no está en Venezuela, pero sus representantes sí. Que han cantado el himno cubano en suelo venezolano, y que el usurpador habla con ese acento.
  • Cómo decirles que desde hace tiempo venimos luchando por una opción a enmendar los errores del pasado, que después de este paso de factura de 14 años algo ha cambiado en nosotros, que hay dirigentes con ganas de trabajar y de hacerlo bien, que llevan tiempo demostrando gran coraje y gallardía política.
  • Que el pueblo con Capriles no está armado que lo único que suenan son las cacerolas hasta el cansancio, pero que los militares y los comandos armados sí disparan contra sus hermanos cometiendo del más grande de los atropellos contra la misma sangre.
  • Que aunque nos siguen robando años y esperanzas, nos han hecho entender que en la unidad es donde se esconde la verdadera victoria. Que ya no quiero que se cuenten los votos porque conozco a los rojos y sé que harán trampa, yque lo que más deseo son nuevas elecciones con verdadero y sagrado voto manual y confianza.
  • Cómo les digo a todos los que no saben, que mi Venezuela está sintiendo los últimos estertores del fin de la adolescencia y el comienzo de la madurez, y que ese dolor lo único que anima es a ponerse en movimiento con la conciencia de que tal vez este sea el último tren.
  • Cómo decirles que esta rabia que tengo tiene también que ver con la gran sensación de soledad  que hay en mi al entender que el mundo no se interesa por nosotros.

14.4.13

Por nuestros hijos

Mi hija me da buenos días, seguido de un: hoy hay elecciones en Venezuela, mamá.

Sus ojos grandes y curiosos me miran como percibiendo la vorágine de sentimientos que hoy me mantienen al filo del precipicio. La distancia, las horas que lentas pasan y esa sensación qué lleva su nombre: Esperanza

Hace tres días cumplió 11 años, los mismos que hace del 11 de Abril del 2002. Aquél día en que el pueblo comenzó a despertar y luego sufrió la primera gran derrota.

Mi Esperanza está marcada desde su nacimiento por un nexo profundo con mi país. Y aunque crece en otro idioma y en otra cultura, me emociona ver en ella tanta conciencia de ser „mitad y mitad“, tanta sapiencia de que por la leche materna se le infiltró el virus del amor por Venezuela.
Y con él, el  amor por las letras que suenan a café colado mañanero y merideño, por el color del cielo que siempre conoce azules, por la sonrisa de la gente que de entrada y sin preámbulos es su amiga sin protocolos ni distancias. Por la música que le recuerda al abuelo y a la alegría. Cada domingo es sagrada su cita de conversación y asidero con la familia lejana. Un espacio sólo de ella y su venezolanidad a distancia.

Me maravilla que el lazo haya anclado tan profundamente y que colinde con el orgullo casi ciego de lo que se idolatra, a pesar de las rejas que cierran puertas y ventanas en las casas, o la carencia de libertad para caminar la ciudad sitiada por la delincuencia y la basura. Mi hija no ve eso, ve más allá de eso, ve lo bonito con ojos inocentes, sin prejuicios.

A pesar de eso, nuestras visitas a Venezuela se han ido espaciando con el tiempo a consecuencia de mi miedo por la violencia y la delincuencia que se viven en el país. El temor a los secuestros me paraliza; mi susto cuando en las noches suena el teléfono como si presagiara nubes negras es pura pesadilla. Aunque mi vida aquí sea todo lo contrario de la de allá, el vacío y la carencia persiste y duele... aunque pasen los años y uno pretenda acostumbrarse. Por eso, por nuestros hijos quiero que hoy se acabe la pesadilla de color rojo que ha destrozado a mi país, quiero que hoy tengamos todos juntos la posibilidad de, con conciencia, reconstruir un país, a sabiendas de que no va a ser fácil y que es tarea de todos y cada uno de nosotros. El voto es el comienzo, luego viene el trabajo conjunto y consciente y la exigencia que comienza en carne propia y se espeja en el vecino.

Quiero poder volver a mi país sin miedo, quiero estar orgullosa de sus logros, quiero que haya verdadera educación para todos y con ella un puesto justo para los valores humanos. Quiero una Venezuela todavía mejor a la que la que conocí en mi infancia. Quiero un país posible y eso sólo se puede si hoy termina lo malo. Por mi esperanza, por mi país, por nuestros hijos.

a la espera la esperanza


Es domingo, un día normal para dormir hasta tarde, pero es 14 de Abril. Despierto con una sensación rara, mezcla de temor y esperanza. Qué cosa,  me digo, ambos sentimientos tan contrarios el uno del otro. Sin embargo, ambos tienen cabida en mi cerebro y en mi estómago.
Esa intranquilidad, lo sé, se apoderará de mi durante todo el día, apenas me dejará cumplir con mis otras obligaciones, mi ojos van a estar a punto de lágrima viva y todo en mi se mantendrá a la espera... lo sé, mi cuerpo está aquí, pero mi mente y mi corazón estarán hoy más que nunca en mi Venezuela.

Hoy al contrario que cualquier domingo es un día de trabajo. El trabajo de la conciencia, el derecho y deber impostergable de votar por el país.

Hoy se efectúan elecciones. En pocas horas se estará levantando el sol en tierra de gracia y con él, la esperanza de un cambio. Deseo que un cielo azul sin nubes como el que tanto conozco y extraño, anuncie un nuevo comienzo basado en el aprendizaje de estos 14 años y en la decisión profunda por poner fin a la pesadilla.  Hoy cada venezolano deberá decir: nunca más.
  • nunca más dejaré que otros decidan por mi.
  • nunca más cerraré los ojos ante las mentiras de otros.
  • nunca más dejaré que me quiten lo que me pertenece.
  • nunca más dejaré de votar por pensar que mi opinión no cuenta.
  • nunca más dejaré que me siembren de odio contra mi hermano
  • nunca más dejaré de tomar posición por cómodo
Mientras tanto,  espero que pasen las horas de este día infinitamente largo y esperanzado

27.3.13

calle vacia

Contemplo con estupor y algo de tristeza que muchos de mis amigos del blog ya no están por estos lados. Hace tiempo no escriben en los suyos o se han mudado de casa. Es un espejo de la vida, todo sigue todo cambia, queda sólo el recuerdo de los momentos vividos y las flores colgadas en los cometarios habidos. Nos vemos ahora en el libro de las caras o píamos algún comentario en 144 carácteres o menos. No importa seguimos siendo eso que hasta el silencio fuimos... somos. Y ahí, el encuentro. No pienso cerrar mi casa aunque no venga a menudo a ella. No puedo. Abriré otro espacio para seguir haciendo una de las cosas que más me gusta hacer...darle a la lengua-palabra-verbo. Sin más, no hay nada más, seguimos madurando.

10.10.12

silencio

había pensado escribir algo para el 7-O, pero me robaron todas las palabras.

3.6.12

Amapolas

Hay momentos que hay que vivir con la conciencia de que son verdaderos milagros. Este fue un fin de semana mágico, lleno de la magia de esos pequeños instantes que se comparten de corazón. Se abrió espacio lleno de arte, de la llamada del origen, de dulzura en las miradas y de la fuerza que solamente conjuga lo femenino.

La fuerza de la esencia femenina era tan grande que el polo opuesto, lo masculino, apenas se podía percibir. Por mandato lunar un grupo de mujeres reunidas por azar o por destino, danzaban en el vórtice a la entrada al laberinto... justo ahí donde brillaba la llave hacia esa parte de nosotras que en algún momento, y por mil razones, dejamos un día sentada esperando un regreso.

Mil mensajes parecían estar soplados por ángeles insurgentes y traviesos que de paso nos halaban las orejas o de repente nos regalaban la vuelta a un instante determinado de un pasado remoto o casi olvidado. Es que cuando las mujeres se encuentran y se expresan de corazón, se genera un campo energético que resulta de algo más allá que una suma de presencias. En ese compartir se contacta un poder interior a veces dormido o aletargado, que despierta para inspirarnos creación y acción, palabra y arte. Se lleva a cabo un dialogo interno en donde se reconocen y se celebran los sueños y los logros. En esa celebración de encuentros abrimos el corazón para dar y recibir apoyo y aceptación. Tanta sapiencia femenina crea vínculos sanos, restaña heridas y revive la magia que nos habita y nos renueva el alma.

Esos encuentros profundos nos recuerdan que podemos mover piedras gigantescas, porque en el fondo sabemos que para nosotras no hay nada que de verdad sea imposible.

30.5.12

cuando el niño era niño

Después de 14 años de vivir en Alemania y de haber su aprendido el idioma a punta de ensayo y error, de golpe y porrazo, luego del diario enfrentamiento  con esta lengua, debo admitir  poco a poco me ha ido ganando las ternuras.

Uno de los cuantos encuentros con el lenguaje - a la fuerza-  duró seis meses de clases de cuatro horas diarias, cinco días a la semana. En él, poco a poco, se fueron depurando las impurezas de lo aprendido sin reglas a punta de oido y de buenos amigos. Así me atreví a admitir lo que ya sabía... que me encanta este idioma, sus juegos e inocencias; sus reveces complicados y la sencillez de su esencia.
El colofón de fin, de este tiempo que presentía cambios, me tocó presentar la prueba del Certificado Alemán. Fueron seis largas horas de examén, la prueba más larga que me había tocado hacer hasta ese momento. Salí contenta y sentí que el verbo "ankommen" describía lo que sentía. Ankommen significa entre otras cosas "arribar".

Y como creo en los signos y en las señales. Aquella misma noche recibí una, pasaron en la tele una película que para mi es Alemania desde que la vi por primera vez y ni sospechaba que el destino y el amor me traerían a hacer vida en estas tierras. "El cielo sobre Berlin/ Alas del deseo" es una película densa ya se ha dicho, sobre todo porque Wenders utiliza el idioma como uno de los principales elementos de la trama... los ángeles escuchan los pensamientos de la gente y en ese divagar se pierden en una laberinto de almas y de deseos ... enamorado un ángel "arriba" a la tierra... deja de ser niño y lo sigue siendo...

Una vez más y por sobradas razones me conmovió este texto muy adentro: Ich bin angekommen. Finalmente había arribado a Alemania. Hoy lo dejo de nuevo aquí como el llamado a no olvidar que somos un constante cambio, que la vida es un constante descubrir de maravillosos milagros y que hacemos de ella lo que decidimos que sea:

Cuando el niño era niño
caminaba balanceado los brazos,
quería que el arrollo fuera río
y ese charco el mar

Cuando el niño era niño

no sabía que era niño

todo tenía anima
y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño

no tenía idea de nada,

no tenía costrumbres
se sentaba de piernas cruzadas , corría constantemente,
tenía un remolino en el pelo

y no hacia caras cuando los fotografiaban.

Cuando el niño era niño

era el tiempo de las siguientes preguntas:

Por qué soy yo y porque no soy tú?

Por que estoy aquí y por qué no ahí?
Cuando comenzó el tiempo y cuando termina el espacio?

No es la vida bajo el sol un sueño?

Lo que veo y escucho y huelo

no es una ilusión de un mundo antes de otro?

Existe el mal y gente que de verdad es mala?

Cómo puede ser, que sea el que soy,
antes de ser, no fui,

una vez yo, el que soy,

no seré más el que seré?
...

Peter Hadke
texto completo en Inglés y en Alemán

15.5.12

Sobre el universo, la creación y otras sorpresas

Domingo en la mañana, desayuno largo que huele a primavera: medialunas , mermelada, conversaciones y paz.
La esperanza (4) soborea encantada su jugo de naranja, luego me mira seriamente como después de haber hecho una profunda reflexión:

- Mamá, sabes yo no creo que la tierra sea redonda!
Su papá y yo nos miramos sorprendidos de tal aseveración y nos disponemos a halar el hilo del tejido de sus ideas:
- aja! y cómo sabes tú eso?.
- mira todo, todo es plano, planito..
- pero entonces si no es redonda es cuadrada?
- nooooooooo! Es como una flecha!
- cómo es eso?
- es una flecha que va desde Alemania a Menezuela (quizo decir Venezuela)
- ah! ya veo.
- no sabías?
- (silencio) ...no.
- Además todos vivimos en el universo.
- ah! el universo ...qué es el universo?
- Es una bola grande llena de bolitas a donde van a parar los cohetes.
- Aja, claro!
- y sabes quien creó el universo y todas las cosas?
- Quién, dime tú?
- Nikolaus, El niño Jesús y el querido Dios y los ángeles.
- y mira que tuvieron trabajo, no?
- (pensativa) no...no tanto, más trabajo tuvo el que creó a Dios... su papá!
- (sorprendida) no sabía que Dios tuviese papá!
- claro, es Gepetto, el papá de Pinocho...el hizo a Dios también y le quedo muy bien.
- aaaaaaaah! no lo sabía!!!Salí corriendo a escribir el Genesis según la Esperanza.

13.5.12

Intuición maternal


Está es la historia de un sueño,uno que se espejó maravillosamente en la realidad de mis días.

Llevaba pues una barriga de casi ocho meses en donde un astro nadaba y nadaba. No habíamos querido saber su sexo porque eso no tenía en realidad ninguna importancia. Decíamos "será bienvenido quién venga y cómo venga“. Sin embargo, todo mi embarazo me sentí habitada por el almita de un niño. Compraba ropa azul, buscaba nombre de varón y me preparaba para dar a luz en el agua.

Y una noche…

me encontré de repente en la casa que conozco de memoria. Caminando las habitaciones del viejo caserón de Milla, la casa de la abuela y de los veranos de mi infancia. Fue como siempre, como si la casa todavía estuviera ahí, de pie, esperándonos cada Julio entre rosas y montaña: La tejas enmohecidas de frío, el piso de terracota que contaba historias, las formas que se dibujaban en las paredes de bahareque y adobe, los muebles viejos y la puerta de zaguán entreabierta.

Al final, el cuarto de Abuela con sus dos camas, la de ella y la de Rosa, mi nana, el radio dormido, el olor a velas y a ungüento de menta. La tenue y pálida luz que alumbraba los santos del altar y el silencio de siempre, el silencio.

Me acerqué a la cama de Rosa, en la pared colgaban las muñecas de la infancia que nunca tuvo, las mismas con las que dejó de jugar el día de mi nacimiento.
Me aproximé a descolgar una de ellas, justo cuando una voz conocida me detuvo en el acto.
-“ Niña, qué hace?. Usted ya no necesita más muñecas. Usted acaba de tener una. Los doctores se acaba de ir y la operación salió bien...“

Con los ojos de amor de la abuela clavados en la memoria, me desperté con la certeza de que todo había cambiado y de que ya se me había avisado. Despabilé a Lars y le dije:
-“será una niña y nacerá por Cesarea, me lo ha dicho mi abuela!

Él acostumbrado como ya está a esas cosas, me miró profundamente y luego dijo:..."entonces ya sabemos".


Feliz día de las Madres

25.12.11

En memoria de lo perdido




Es dura la navidad. Para los que vivimos fuera del país y todavía extrañamos lo que en el vivimos, es un tiempo agridulce, dulceamargo. La Navidad fuera de casa es una contradicción en sí misma. Y es que la casa ya no existe porque el país no existe y porque el tiempo inexorablemente pasa y lo cambia todo.

Pasa siempre lo mismo no importa cuanto tiempo vivamos fuera del país, la herida de la distancia se abre en algún momento entre el 24 y el 25 de diciembre, justo cuando alzamos la copa por aquello que fuimos o brindamos por los que se fueron. No es necesario que el espíritu alcohólico nos entristezca la celebración, basta un suspiro, un comentario inocente para llevarnos a otras Navidades en tierra del trópico con cielo decembrino azul como ningún otro.

Dividida el alma, que habita en un cajón de ausencia, junto a memorias vividas y otras pérdidas, llena de un aire de nostalgia por lo que ya no regresa. Nos queda el consuelo de una video llamada y la conciencia de la perdida de bautizos, comuniones, matrimonios y entierros. Nos queda el encuentro en sueños con nuestros muertos, nos queda la memoria detenida en un tiempo y la realidad de que éste pasa, terriblemente pasa cada mañana al asomarnos al espejo.

Las hallacas saben a sazón de casa de abuela, pero afuera nieva, el cielo gris es tan ajeno al de los azules diciembre caraqueños, a la cuenta de los abrazos se le suman los que no se reciben en carne propia, faltan hasta las arrugas de los viejos, las risas de los hermanos y esa curiosidad de los sobrinos a los que nos une un hilo inocente y irremediablemente débil.

Dura poco ese encuentro con la añoranza, el momento presente se encarga de traernos de vuelta, una lágrima alcanza a rodarnos por la mejilla...a veces ni eso. Los de acá no tienen la culpa, no hay que echarles a perder la celebración, no es para tanto, el luto es individual y penoso.
Ya yo llevo 15 años de autoexilio, de una decisión que para aquél entonces no tuvo que ver con gobiernos ni política. Sin embargo es eso mismo lo que hoy me aleja más que nada de mi tierra. Dividida el alma, el corazón, la entraña. Como mi hija, mitad y mitad y yo luchando porque no se le pierda mi herencia entre tanta „alemanidad“.

Hoy escucho canciones de Venezuela, me atrevo a escucharlas a sabiendas de que abren puertas dirigidas a la tristeza. Hay que ser valiente. Sólo queda el recuerdo. La memoria de lo perdido, eso que ya no es nuestro y que irremediablemente buscamos, carentes de tanto, ciegos de lágrimas .

La navidad va unida al fin de año, le quedan pocos días al 11 del dos mil, pronto se iniciarán nuevos ciclos, levantaremos la gacha cabeza para seguir andando en este mundo que es tan nuestro como aquél que dejamos, al que también extrañamos cuando estamos lejos. Hasta que nuevamente la gran carencia se nos instale en el salón entre galletas y té de estación, entre pan de jamón y ponche crema, entre ese aquí y el allá, entre lo que se es y ya no se es.

La vida continua y no hay remedio.

17.12.11

Caesaria Evora

Se fue a cantar al Cabo Verde del cielo. Se quedó en mi corazón para siempre.

1.4.11

con muchas cosas,
con mucha gente
estoy haciendo borrón y cuenta nueva...
debe ser la limpieza de la primavera.

27.12.10

Mea Culpa, Nostra culpa.


Tú eres culpable.
Y yo también y muchos otros que desde la comodidad de la distancia critican, se creen grandes y valientes, y se levantan como gallitos de pelea contra el régimen del mono que desde hace 12 años gobierna a Venezuela. Claro valientes desde la distancia, sólo desde la distancia.

Tú y yo somos culpables, tanto como los que están allá y no hacen nada. Aquellos que amparados en la apatía y del „qué si ya no hay compón“ se dejan quitar un país por un mono armado. Todos somos culpables.

Es muy fácil mandar a hacer a los que viven el diario desplomarse de un país; a los que el miedo se les mete en las casas y los agrede con una liturgia mediática; a los que salen a trabajar cada mañana sin saber si habrá regreso o secuestro exprés; a los que tienen como única diversión el peregrinaje de fin de semana por los centros comerciales porque es más seguro que ir al parque del Este o a los Caobos. Es muy fácil decir que aquél del que hoy quedan los despojos, ya no es nuestro país, es nuestro EX país.
No existen los ex-países, se es o no se es de un país. Como se es o no se es hijo de alguien.

Venezuela es nuestra patria, así la hayan malogrado, así la violenten día a día, así nos separen millones de kilómetros de distancia de su tierra un día bendita. Me llama la atención la cantidad de Venezolanos que ya en otras tierras, hacen como si la cosa, el milico y sus focas, no fuera problema de ellos. En sus mundos mayameros, o europeos de primer mundo, se habla poco del Esteban o si se habla es para contar como se sacaron los reales „justo a tiempo“ o como pues, se debería hacer para acabar con el hijo putativo de Fidel. Eso si desde el cómodo sofá mientras se bebe una cervecita y se juega Wii con los coterráneos. Así es muy fácil, demasiado.

El país que nos falta, nos los robaron hace ya mucho tiempo...el milico se ha encargado de llenarlo de escoria y ponerle la guinda a la torta. Pero no podemos olvidar que ese país de nuestros padres, el de orden y progreso, el de las nuevas autopistas de hace 60 años, el de la modernidad, tampoco fue conocido por nosotros. Nosotros nacimos en lo que dejaba de el el nuevo riquísimo petrolero y la corrupción. Crecimos en tierra que temblaba al paso de los petrodolares y de las SierrasNevadas, de los escándalos presidenciales, del rancherio que pululaba mientras los gobiernos de turno prometían no sé cuantas casitas por año, crecimos como Macondo mientra sucedía el saqueo de las potencias extrajeras, la corrupción tomaba cuerpo de los partidos políticos que se turnaban el poder blanco o verde mientras las clases bajas no conocian eduación sino pan y circo para que el poder permaneciera en manos de los que siempre lo habían tenido. Esa era la regla, eso era lo „normal“. Crecimos escuchando eso del „quítate tu pa‘ poneme yo“, "el cuanto hay pa‘ eso“ o el "ta‘ barato dame dos“. Nacimos cuando comenzó con el desangramiento del país.

Crecimos siendo la clase media pujante que va a la universidad y que piensa- eso nos decían - algunos teníamos antepasados ilustres que si le echaron bola a su sueño de país, otros hicimos lo posible entre las trincheras tirapiedras de la amada UCV para tiempo más tarde hacer las maletas y enterrar nuestros sueños en tierra de nadie. Crecimos pensando que las cosas aunque se cayeran a pedazos eran eternas, el petróleo era eterno, los minerales y el oro eran eternos, el agua de nuestros ríos eran eterna. Si claro en Venezuela todo es posible...Crecimos echándole la culpa de todos nuestros males al otro, llámese gobierno de turno o vecino de la cuadra y la retahíla se repetía cada 5 años: „La culpa no es mía yo no voté por él“, o lo que es peor „yo no soy culpable yo ni siquiera fui a votar“.

Extremo Surrealismo tropical. Hoy creemos que un día mientras nos sentamos a esperar llegará un SuperMan de la CIA y le hará la pesadilla realidad al mono con eso del magnicidio y la bala en medio de la frente. Y así seguimos creyendo que ya Venezuela no es de verdad problema nuestro.

Será verdad que merecemos tener es maldición como pago a la culpa de la apatía, del desapego y del egoísmo. Quisiera creer que no es así. Pero somos culpables de desidia, de ausencia, de tanto cerrar los ojos. No sólo en los últimos 12 años, sino siempre.

Sólo cuando se remueven las ausencias y las carencias del olor a patria, porque estamos lejos, somos capaces de mirarnos al espejo para darnos cuenta que no somos del lugar que escogimos como nueva existencia, sino que seremos eternamente del lugar que nos parió la vida, con sus siete estrellas, con sus noblezas y sus bajezas.

28.11.10

El tiempo de la esperanza


Me he reconciliado con la Navidad desde que tengo una hija.
Antes de que la esperanza naciera, su papá y yo de milagro comprabamos un par de ramas de pino para decorar y es que de verdad no era necesario, nuestras familias estaban lejos y nosotros todavía andábamos de hippies por esta vida. (lo que también fue importante).
Me gusta la navidad en Alemania porque es un tiempo de verdadera introspección para muchos, pues todavía las tradiciones que datan de siglos pensan y se contraponen al conocido consumismo que aqueja a buena parte de este mundo.

Yo no soy de iglesias, nunca lo he sido...sé y siento que lo que yo llamo Dios de verdad está en todas partes...por eso hemos decidido que aquí, en Alemania no tedríamos ninguna Confesión. Y basándonos en esa libertad pues disfrutamos de todos los cultos y tradiciones cuando lo necesitamos.

El día que nació mi Esperanza nos convertimos en verdadera familia, fue nuestra navidad particular; desde ese momento y con ella reaprendemos las cosas para luego darles nuestra lectura particular.

La navidad es una de ellas...en casa hay pesebre y hay árbol de verdad, buscado en el bosque entre frío y lodazal...maravilloso!. Tenemos una navidad „multi-culti, como se le dice por estos lados a las parejas de diferente nacionalidad.

Pero la tradición que más me gusta es el tiempo de Adviento.
El Adviento,por ejemplo, para mi el tiempo del silencio. Son las cuatro semanas antes de las Navidad. Viene de la palabra latina “adventus” significa “llegada, advenimiento” y se refiere a la espera de la llegada del Salvador al mundo. Se coloca un centro de mesa navideño que contienen cuatro velas y cada domingo de Adviento se enciende una . A cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud:
La primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la fe y la cuarta, la esperanza.
Como hace frío y oscurece realmente temprano es un tiempo de velas que arden y pensamientos que vuelan.
Cada Domingo a las 10 de la mañana tenemos cita en la iglesia Lutherana que apenas nos queda a unos metros de casa, allí canta mi esperanza con sus ocho años y esa inocencia del que espera y cree que hay algo mucho más grande y poderoso que nosotros mismos. Sin nombre o con uno solo, como uno quiera!
He aprendido a querer esta navidad del norte, silenciosa y esperanzada. Sobre todo por eso...por la esperanza.

en la fota Esperanza tenía 2 añitos...hace tanto tiempo!