Es domingo, un día normal para dormir hasta tarde, pero es 14 de Abril. Despierto con una sensación rara, mezcla de temor y esperanza. Qué cosa, me digo, ambos sentimientos tan contrarios el uno del otro. Sin embargo, ambos tienen cabida en mi cerebro y en mi estómago.
Esa intranquilidad, lo sé, se apoderará de mi durante todo el día, apenas me dejará cumplir con mis otras obligaciones, mi ojos van a estar a punto de lágrima viva y todo en mi se mantendrá a la espera... lo sé, mi cuerpo está aquí, pero mi mente y mi corazón estarán hoy más que nunca en mi Venezuela.
Hoy al contrario que cualquier domingo es un día de trabajo. El trabajo de la conciencia, el derecho y deber impostergable de votar por el país.
Hoy se efectúan elecciones. En pocas horas se estará levantando el sol en tierra de gracia y con él, la esperanza de un cambio. Deseo que un cielo azul sin nubes como el que tanto conozco y extraño, anuncie un nuevo comienzo basado en el aprendizaje de estos 14 años y en la decisión profunda por poner fin a la pesadilla. Hoy cada venezolano deberá decir: nunca más.
- nunca más dejaré que otros decidan por mi.
- nunca más cerraré los ojos ante las mentiras de otros.
- nunca más dejaré que me quiten lo que me pertenece.
- nunca más dejaré de votar por pensar que mi opinión no cuenta.
- nunca más dejaré que me siembren de odio contra mi hermano
- nunca más dejaré de tomar posición por cómodo

2 comentarios:
Te tengo! De nuevo estamos en contacto y tambien me queda esa esperanza de no perder las esperanzas.
nos tenemos mi Alix!
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