27.8.08
26.8.08
...pensando en una libélula

Empieza por no ser. Por ser no. El Caos es negro.
Como es negra la nada.
2
Nace la claridad, su gallo triza el cielo,
se esponjan los colores
vanidosos.
Pero el negro se ahínca primigenio. Toda luz
en el carbón se abisma, en el basalto.
3
qui absorbent intégralement les radiations reçues.
del día. (Goya pudo decirlo).
4
Socavón en la sangre, en la memoria,
lo negro sube a la palabra, es la tormenta
rabiosa de los odios y los celos:
Othello es blackamoor, el moro negro
siempre, para el lívido Yago.
5
Padre profundo, pez abismal de los orígenes,
retorno a qué comienzo,
Estigia contra el sol y sus espejos,
término de los cambios,
última estela de las mutaciones,
palabra del silencio.
6
Su palacio nocturno: el sueño, el párpado
sedosa guillotina del diurno pavorreal
para que sólo las similitudes
desplieguen sus tapices de morado,
de púrpura y de óxidos,
harem del negro, esperma de los sueños.
7
Se diría que le gusta que lo aplanen, lo espatulen,
lo tiendan en lisas superficies, como se hace aquí.
Se diría que ama ser el trampolín desde
donde saltan los colores, su callado sostén.
Todo es más contra el negro; todo es menos cuando falta.
8
Cedes a estas metamorfosis que una mano enamorada
cumple en ti, te llenas de ritmos, hendeduras, te
vuelves tablero, reloj de luna, muralla de aspilleras
abiertas a lo que acecha siempre del otro lado,
máquina de contar cifras fuera de las cifras, astrolabio
y portulano para tierras nunca abordadas, mar
petrificado en el que resbala el pez de la mirada.
9
Caballo negro de las pesadillas, hacha del
sacrificio, tinta de la palabra escrita, pulmón
del que diseña, serigrafía de la noche,
negro el diez, ruleta de la muerte, que se
juega viviendo.
10
Tu sombra espera tras de toda luz.
18.8.08
Respuesta

tengo muy mala memoria
Quién eras?
¿El mariniero del Toronto Star?,
¿el del Habana Marú?,
¿el astronauta enamorado de Benedetti?
No me acuerdo..."
De lado oscuro del corazón,
Eliseo Subiela
14.8.08
10.8.08
Cárcel de ti
4.8.08
Primer día de clase
Ya no recuerdo como fue mi entrada al colegio... no recuerdo nada especial más allá del olor a cuadernos nuevos, zapatos y uniforme a la medida.Mañana mi hija Esperanza comenzará una nueva etapa de vida. Hace sólo un par de días salió de su Kindergarden, el lugar en donde estuvo desde el día de su tercer cumpleaños y en donde tanto ella como yo aprendimos del mundo que viene después de las puertas de casa y hogar protector.
Me cuesta dejar ir a mi hija...tengo conciencia de ello desde que comenzó a andar por este mundo una tarde de verano. Cada pasito que dio, me dijo que un día haría caminos con la seguridad y la experiencia aprendida. Pronto la acompañaré en otro paso por la senda del mundo, la escuela, el patio de recreo, las notas, el abc y los números.
La escuela primaria en Alemania dura cuatro años, cuatro nuevos años en los que mi hija aprenderá mil cosas nuevas para la vida. En Alemania se acostumbra entregar a los niños un cono lleno de regalitos pequeños, frutas y caramelos para celebrar con ellos su primer gran día. El Schultüte es realizado por cada niño en el kindegarten, y cada nene escoge como lucirá, los colores y los motivos que le acompañaran ese día inolvidable... el Schultüte de Esperanza es un retrato de ella misma: un hada con toda la magia y el poder para conquistar universos. Esperanza crece y yo la voy dejando ir como en aquel día en que dió su primer paso... Tonta yo que se me llenan los ojos de lágrimas y el corazón se me hincha de una emoción mezclada de tristeza y orgullo.
Mi niña crece y yo tiemblo, mi nena anda y yo quisiera que se quedara como siempre así, mi nena pequeña, pero sé que la vida es crecimiento, aprendizaje y camino, sé también que no la podré llevar siempre de la mano como lo haré mañana, sé que un día me dirá "ahora me toca a mí solita, mamá" y yo lo entenderé porque desde hace tiempo comenzó la despedida.
Le regalo lo que tengo, mis valores, mi cultura y mi historia y esa mezcla que ella es, como el conjuro protector para su vida entera.
29.7.08
Höhr-Grenzhausen
Qué más se puede pedir?
14.7.08
Caracas 2008 / 8
Una presencia me muestra que veinte años no es nada;
y un amor antiguo y profundo se ha transformado en presencia y silencio cómplice;
hay un hada que no conoce negativas;
un ser apoyo de árbol y tierra;
hay un amor que entiende sin expectativas;
y un abrazo que nace sortilegio de los relojes;
hay unos ojos que todavía me estremecen los recuerdos;
atado a más de un gesto que me grita un "nunca te fuiste".
Cada uno un refugio diferente, pero verdadero.
Agradecida me quedo.
11.7.08
Caracas 2008 / 7
Hacer por ellos un poco de lo que ellos hicieron por nosotros.
Devolver amor, presencia y apoyo. Entregar vida a manos llenas. Soplar eperanza para acrecentar las fuerzas.
7.7.08
Caracas 2008 / 6
Ese lazo creado que en momentos dìficiles se hacemàs fuerte y seguro.
Esa presencia que abraza y refugia como en la infancia de los cuentos de fantasmas y espantos, susurràndonos un "todo pasa, todo pasa".
30.6.08
Caracas 2008 / 5
En la sala de espera una terapia intensiva cualquiera, convergen mundos dispares y sucede el milagro de la comuniòn. Hombres y mujeres se deshacen de sus disfraces de dìa a dìa, se sientan una al lado del otro a mascar silencios o a compartir sus miedos. La presencia convoca fuerzas el espìritu, nos hace hermanos de un mismo bando como en las guerras. Sentimos el dolor o la esperaza del prògimo-pròximo... Entonces, el no saber nos devuelve humanidad y nos lleva a un espacio donde no existen las màscaras, las ataduras de la clase o la dictadura de la imagen.
Soy testigo de otro milagro.
27.6.08
Caracas 2008 / 4
Pienso en el Dios en quien las madrugadas de domingo merideñas me enseñaron a creer. Lo veo en la fe de los que rezan y en la sonrisa de los que esperan. He pasado la vida ponièndolo a prueba. Hoy como casi siempre, no le pido nada. Espero haga su voluntad. Amèn
26.6.08
Caracas 2008 / 3
18.6.08
Caracas 2008 / 2
17.6.08
Caracas 2008 / 1
Preguntas sin respuesta... o quizá certezas que no me atrevo a confesarme.
9.6.08
Los Árboles

por lo que respira, crece y sabe,
por lo que se fue, lo que se va y lo que se queda
por una hoja, una raíz un tronco.
por esos regalos de amigos que a pesar de los pesares lo siguen siendo.
Eugenio Montejo
Hablan poco los árboles, se sabe.
Pasan la vida entera meditando
y moviendo sus ramas.
Basta mirarlos en otoño
cuando se juntan en los parques:
sólo conversan los mas viejos,
los que reparten las nubes y los pájaros,
pero su voz se pierde entre las hojas
y muy poco nos llega, casi nada.
Es difícil llenar un breve libro
con pensamientos de árboles.
todo en ellos es vago, fragmentario.
hoy, por ejemplo, al escuchar el grito
de un tordo negro, ya en camino a casa,
grito final de quien no aguarda otro verano,
comprendí que en su voz hablaba un árbol,
uno de tantos,
pero no sé que hacer con ese grito,
no sé cómo anotarlo
7.6.08
la gente de mi cuadra
Este texto fue escrito hace doce lunas, hoy sigue vigente. Sobretodo en este tiempo en que me faltan minutos y sosiego para ir a visitarlos en sus casas. Pienso en ustedes, y les pido perdonen tanta ausencia.Vivo en una calle que cada día muestra nuevas caras; gente que se muda a mi cuadra y me regala maravillas y presencias. Esa gente que siento y que presiento. La gente de mi cuadra, esa que visita mi casa y deja flores o comparte quejas del alma; la misma me deja los abrazos colgados en el perchero o siembra girasoles en días de lluvia, se toma un té o un café conmigo mientras nos miramos dentro a través del espejo de las palabras.
Cuando hace un año me mudé a la calle del blog y abrí la ventana de mi casa a presencias sin rostro, no me imaginé que a mi lista de amigos de acá o de allá, se añadiría una más, la de esos que quizá no conoceré nunca, pero con los que he construido un puente de comunicación más allá de la mano que se estrecha o del roce cotidiano.
Con el tiempo he aprendido a reconocerlos por sus nombres y sus sombras, puedo sentir sus estados de ánimo y leer sus gestos. No les conozco más cara que la que muestran, pero pasa con todos los amigos, los reales y los virtuales, y a todos nos une el lazo de compartir gustos o pareceres, como también el pensar diferente. Ha sido importante el querer compartir lo que se sabe o se siente, o lo que de repente nos encandila la vista.
Como creo tanto en la palabra, creo también que se puede reconocer la gente por los signos de sus textos como se reconoce el caminar de un amigo.
Al principio cuando me mudé a la calle de blog, me dije: "lo hago porque necesito escribir más, tener una estructura, expresarme en castellano, no lo hago para conocer gente..." pero pasó el tiempo y he conocido y reconocido a muchos y pese a mi reticencia, algunos se me han vuelto imprescindibles, gente a la que con gusto visito. Otros han venido y se han ido como sucede de verdad en la vida real con los amigos y eso también está bien. Así mismo he tenido la suerte de tener de vecinos a algunos de mis queridos de siempre y le eso ha sumado un no sé qué muy lindo a la relación que desde hace años construimos.
Siento que aunque todos estemos en constante cambio, la esencia permanece y las máscaras no son tan fuertes como para no dejarnos ver más allá de ellas el verdadero rostro y el color de alma virtual. Pese a todos lo peros que tenga también ser parte del mundo intangible, decido creer en los que "veo" a través del sonido que dejan sus palabras cuando transitan la calle y se quitan el sombrero para desear los buenos días.
Con esto quiero darles las gracias por tanto contacto y presencia, por tanto reflejo, gente de mi cuadra!
10.5.08
Postal de Venecia

Donde termina la tierra y comienzan los sueños, ahí está Venecia.
Donde el canal suple caminos y los hombres cantan cuando reman, ahí está Venecia.
Donde es válido jugar a las máscaras para celebrar la muerte, ahí está Venecia..
Dónde el agua es barrera que salva vidas y poco a poco se cobra la deuda, ahí está Venecia..
Donde hay tantos puentes como vidas y la ciudad te engulle laberíntica, ahí está Venecia.
17.4.08
Postal de Bordeaux

No hay mucho que ver en Bordeaux, quizá tomar un buen vino y prepararse a morir de calor en este Macondo europeo. Los borrachitos piden monedas para vivir, hijos de Baco que ya no pueden mantenerse en pie después de la juerga... La fiesta de Bordeaux es un cuento interminable en donde la vid y la vida se juntan para significar lo mismo.
11.4.08
10.4.08
Sueño
4.4.08
el árbol

Frente a mi ventana vivía un árbol, grande y frondozo.
No hacía nada, sólo le servía de casa a las golondrinas y se dejaba despeinar por el viento que viene del norte. Era hermoso ese árbol que detenía mi mirada, cuando intentaba perderse hacia el infinito de la mano de una taza de café cada amanecer. Ese árbol y su grandeza me abrigaban en los días más grises del invierno.
Ayer fue derribado por la mano del que cumple un deber sin preguntar. Ayer lloré por un árbol, lo admito. Ayer fui testigo de la desorientación de sus pájaros, ya sin nido y de los viejitos que desde hace siglos, pasan cada día, todos los días de su vida, por el que fuera un parque que pronto ha de convertirse en estacionamiento de motores y de hombres.
La mano que lo sembró hace más de 50 años, hoy tiembla y teme caídas de vida... sin embargo callada, recogió un brote de aquel árbol que nacía a la primavera y se lo llevó a casa con sus todos recuerdos y resignaciones.
26.3.08
Receta de los ángeles para hacer nieve

Mi Esperanza (5) cuenta a menudo que fue un ángel y que vivía, lógicamente en el cielo.
En estos días ha nevado mucho, de camino al Kindergarden Esperanza me contó uno de esos secretos angelicales que de tiempo en tiempo se le escapan.
“Mamá,- me dijo mientras jugaba con la nieve, - sabes como se hace la nieve“
Como a mí me encanta escuchar sus pelolatas, le di cuerda con un simple, no sé.
-“Bueno, mamá yo sé porque viví mucho tiempo con los ángeles, tú sabes“
- Sí, lo sé...pero cómo se hace nieve?
- Necesitas tres ingredientes: harina, azucar y huevo. Lo colocas todo en una taza muy grande, lo bates muy bien hasta que todo parece nieve, luego lo pones en el horno a muy alta temperatura y lo sacas rapidito...
- Pero el horno calienta, no enfría y la nieve es fría – dudé
- Claro, por eso digo rapidito, luego lo colocas en el refrigerador por 1000 años. Luego de ese tiempo, cubres las nubes con la nieve y simplemente soplas muy fuerte. Ves, así se hace nieve. – dijo como si me revelara un profundo secreto.
Después de tamaña explicación quien puede dudar que existan ángeles con tan buenas recetas.
15.3.08
Postal de Praga

Llueve en Praga. Pienso inevitablemente en Kafka. La sombra de Kafka y sus historias habitan Praga y el oscuro laberinto de sus calles. Presiento como ese hombre que entendió de dolorosas metamorfosis, camina en la penumbra de la ciudad y cruza el puente Carlos V en donde toda las estatuas visten de tiempo y telarañas. Mientras, llueve sobre Praga - como si llorara - ella una dama vieja, calladamente lo hace, sin esperanzas.
29.2.08
Pedazos de un todo

"Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
—sola sólo—.
Hay aves en mi isla relucientes,
y pintadas por ángeles pintores,
hay fieras que me miran dulcemente,
y venenosas flores.
Hay arroyos poetas
y voces interiores
de volcanes dormidos.
Quizá haya algún tesoro
muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo
diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño
pedazo de carbón!
Los árboles del bosque de mi isla,
sois vosotros mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces
si el gran músico viento
os toca cuando viene el mar que me rodea!
A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo;
—manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo—.
Un nombre que me sube por el alma
y no quiere que llore mis secretos;
y soy tierra feliz —que tengo el arte
de ser dichosa y pobre al mismo tiempo—..."
21.2.08
Eclipse de Luna

cascabelera
dile a mi niñita
por dios que me quiera
Y ni qué contar su confusión sobre el sexo de los astros...porque en alemán, la luna es masculina y el sol es femenino!
En fin, aquí en el norte del mundo, era de madrugada cuando una sombra arropó la luna y a la noche se le sumó una nueva tiniebla y un profundo silencio.
Mi hada Esperanza, miraba con atención como se recuperaba un poco de la luz nocturna perdida. Carita cansada de tanta madrugada...me tomo la mano y me miró como sólo ella puede hacerlo, directo al corazón por el camino de esos, sus ojos miel y verde, diciendo:
"-vamos mamita, vamos como a luna a dormir por otro ratito".
11.2.08
sólo por un rato

Vale. Hasta pronto
21.1.08
las lágrimas de ella

Le dolieron los ojos de tanto llorar. Ella lloró por una casa derribada, por sentirse extraña en una ciudad que la desconoció mientras ella la pensaba detenida en el recuerdo.
Lloró todas las lágrimas de sus afectos, lloró por esa su historia que lleva canas y silencia tristezas... Con un silencio emocionado llamó a la puerta de su pasado y encontró su presente, callado, resignado. Como Alicia en el espejo discurrió por los laberintos de su infancia en donde a sus ojos que apenas alcanzaban a remontar el suelo, todo les parecía inmenso...Le fue dado divagar aquellos laberintos que en aquel instante sintió quedos, diminutos y sobre todo dolorosos.
Allí, ella lloró con Rosario y sus ojos verdes de 81 años, lloró por su fuerza doblegada por la vejez y la emoción más fuerte que la razón. También abrazó a Isabel y a ese su silencio pasivo y tierno que grita palabras y gestos nunca dichos. Se vió de niña perdida entre la flores de un patio interior, hoy casi desierto. Y mientras contemplaba a través del nublado cristal de sus ojos a aquellas dos almas, lloró por las manos viejas que como siempre le dieron pan y centavos y agradeció al cielo por ese amor y esa bondad eterna...Siguió llorando por esos abrazos de quien no quiere adioses ni despedidas, por esa tierra alta que fue cobija, por el café mañanero y la matriarca; lloró por lo que en ese momento quiso dar y no pudo; porque quiso rezar como ellas y no supo cómo hacerlo; porque quiso sentir la paz de aquellas mujeres, esa obediencia de oveja y esa fe de piedra que a ella tanto le faltaba. Lloró, lloró mucho y supo por qué lo hizo.
11.1.08
Comunión
30.12.07
Balance

ya casi se muere este año...una hace balance, se sacan cuentas, se mira una en el espejo o se asoma a la ventana mientras respira paz.
Esa paz que viene de adentro, esa que es tan cara que se nos escabulle de tanto en tanto.
El tiempo se detiene estos últimos días del año y pasan cosas más mágicas que de costumbre... se relenta la película de la vida por unos días y una es un gato al sol o un ave que migra.
Y en ese recuento que se hace pulso a pulso, como tratando de grabar en la memoria cada uno de los 365 días con sus horas y minutos, me encuentro con una cara que conozco desde los once años, escucho esa voz con la que compartí más que con nadie en estos cuarenta y de nuevo recuerdo que decidió irse de mi por propia cuenta, cerrar la puerta y decir adios. Entonces la fibra de amor profundo lanza una nota al aire y hace música. En esta paz puedo perdonar su decisión de olvido porque haciendo puente de opuestos, - como siempre -, la mía es siempre la decisión del recuerdo. Sí, a la presencia y a la vigencia del afecto a pesar de los pesares... los de ella, los míos. Entonces grito duro al aire un "yo siempre voy a estar aunque tú no quieras estar, yo siempre voy a ser aunque tú no quieras ser"...porque para mi el desapego no significa desamor, sino eternidad. Esa es mi decisión y mi paz.
Me miro las manos, me conecto con mis afectos, abrazo memorias y sonrío agradecida y humilde.
foto:D.Giribaldi
16.12.07
el regalo de Navidad

Fue anoche, en el mercado de navidad de Koblenz, en donde escuché esta historia de navidad que hoy les dejo como mi regalo de noche buena, ahí al lado del pesebre, va lleno de la esperanza que da la inocencia y la pureza de alma. Feliz Navidad para todos:
Era el tiempo entre guerras, la Alemania perdedora, trataba de recuperarse de la derrota sufrida en la guerra y en las almas. Los hogares apenas tenían lumbre y pan suficiente y los niños tenían como único sustento la imaginación y los sueños.
La iglesia de del Corazón de María había salvado de las llamas un pesebre de madera antigua, de tamaño natural y cada año celebraba con él, el nacimiento del niño Dios. Ahí cerca del altar, habían colocado el pesebre que representaba la esperanza y la fe en un futuro mejor.
Un buen día el sacristán entró corriendo a la sacristía donde se encontraba el cura Hans, el hombre gritaba una terrible noticia:
- Alguien se ha robado al niño, a niño Jesús del pesebre!
- Cómo va a ser eso?- dijo el cura consternado...
- Seguro fueron los de la parroquia de San José, - dijo el sacristán - ellos siempre ha envidiado nuestro pesebre, ya sabe!
- Cómo va a ser - dijo el viejo cura,- si yo los conozco a todos y qué se van a estar robando al niño del pesebre?
El sacristán respondió:
- hoy es el niño y mañana será la virgen y la mula, usted verá. Son ellos,estoy seguro y para comprobarlo, le propongo algo: Escóndase y verá que alguno viene por más...
Y el viejo cura, pensó que nada le constaba sentarse en el confesionario un rato. Desde allí, tendía una buena vista del pesebre y si alguien se atrevía a entrar por otra figura de madera, él vería quien era el pillo. Y así fue. Domitaba un poco dentro del confesionario, cuando de repente escuchó el ruido de unas pequeñas ruedas rodando sobre las baldosa del piso. Cautelosamente se asomó a ver qué sucedía.
Sorprendido observó como un niño de unos seis o siete años se acercaba al pesebre y colocaba al niño en su cuna con mucho amor. Fue entonces cuanto el Padre Hans inquirió al pequeño que reconoció como Fritz, uno de chiquillos de la cofradía, el mismo chico que él había bautizado para que no muriera sin el santo sacramento cuando arreciaban los días más negros de la guerra:
- Hola Fritz, qué haces por aquí? – preguntó cariñosamente.
- Nada, devuelvo al niño, nada más – contestó el crio con la inocencia de un santo.
- Fuiste tú él que tomó al niño “prestado“?- preguntó el cura bueno.
- Es que se lo debía, se lo había prometido, sabe -dijo el niño como si le hablara de un amigo.
- Sabe, desde el tiempo de la guerra le he pedido al niño Jesús que me trajese una bicicleta, pero mi madre siempre me contestaba que no me hiciera ilusiones, que no era posible que el niño Jesús estaba siempre muy ocupado y que seguramente no tendía dinero para esas cosas y yo no sé qué más y fue cierto nunca había nada debajo el arbol de navidad. Pero esta navidad le prometí a niño Jesus que si me traía la bicicleta, le iba a dar una sorpresa, sabe.
- Y se puede saber qué tipo de sopresa era esa?- preguntó el cura
- Sabe - contro el chiquelo - este año, ahí cerca del árbol de navidad, estaba mi bicicleta, con un moño rojo y mi nombre escrito en un cartoncito. Este año el niño me la trajo, sabe. Entonces tuve que cumplir, usted sabe una palabra dada es una palabra dada...
Por eso ayer he venido a buscar al niño, para darle el paseo de su vida, lo paseé por toda la ciudad hasta la montaña del río, de ida y vuelta...hasta el bosque de los almentros y mírelo al niño, cómo sonrié, no dude que está contento...tanto como yo...o más.
Desde hace más de ochenta años en el pesebre de la iglesia del Corazón de María, se puede ver un niño Dios sonriente por el regalo que otro niño un día de navidad le hizo.
6.12.07
...y diciendo así

creciendo.
Dentro de mí mi edad
andando.
Oda al Tiempo
Pablo Neruda
Mi abuela olía como las velas de la iglesia. Había en ella un perfume quedo y profundo como el de la parafina de las velas que se consumían en la iglesia que me puso nombre un día de bautismo.
Si, camino abajo estaba la iglesia de Milla. Al sonar de las campanas que anunciaban el servicio religioso, las almas andaban cuesta abajo hacia sus puertas. Bajábamos aletargados por el olor de pino tempranero y el frescor de las mañanas merideñas que se mezclaban con el de las llamas que sacrificaban velas por milagritos furtivos y agradecimientos mil veces repetidos.
La iglesia era fría a pesar de sus pesares. Un no sé qué de encuentro clamaba esperanza.
Ahí llegábamos presos de un silencio entre sentido y obligado, pero silencio al fin: "!Pórtense bien, caramba que la iglesia se respeta!..." pero era difícil no voltear la cabeza para ver al que entraba silencioso a encontrarse con su Dios.
Blanca y oscura era la iglesia de Milla. La capilla tenía bancos de madera de cedro con sus respectivos reclinatorios muy, muy viejos. Para mí, ese lugar escondía secretos que despertaban una curiosidad inusitada y al mismo tiempo me aterraban. En días de misa me debatía entre la necesidad de adentrarme en sus negros rincones y las ganas de quedarme sentada junto a la abuela, con los ojos bien cerrados esperando que aquella hora interminable llegara a su fin. Así, como si durmiera, y sin mirar a los lados sobre todo porque las caras mustias y lavadas de los santos me daban miedo. Esos rostros pálidos y llenos de profundo sufrimiento, quizá por sus ropajes que hacía ya mucho habían perdido el color, me provocaban mucha lástima y un sentimiento de tristeza.
Esa era iglesia de mis vacaciones escolares y ese el mundo profundo que se encerraba tras sus puertas no siempre abiertas al día y a la vida.
Cada domingo sin falta, la cara y el sueño lavados, era el lugar del sermón de cura amigo y del monaguillo viejo, sermón de abuela regañona y por consiguiente sermón de Dios supremo y todopoderoso.
Es que cómo ponerle nombre a lo que aquella niña que fui podía presentir más allá del altar, cerca de la ventana que prodigaba la luz al Santísimo. Nunca como en esos años entendí lo que mucho tiempo más tarde conocí con el nombre de fe.
4.12.07
El despertar de la esperanza

El siguiente texto fue enviado por una amiga muy querida. Es una historia de las que seguro hay miles en todas las tierras que sufren o han sufrido las injusticias de las dictaduras y el despotismo.
"Ya a estas horas estarán en sus ciudades celebrando también la fiesta que todos los venezolanos necesitabamos celebrar: la fiesta por la paciencia, por la constancia, por la verdad, por la decisión de lucha y por último la fiesta por la esperanza que desde hace mucho albergamos y con la que amanecimos hoy.
Ustedes desde lejos no podrán sentir lo que hoy después de semanas de guarimbas, de desilusión y provocación, vivimos. Ayer nos levantamos a asumir el derecho que todavía tenemos, el voto. Hoy todo amaneció con otra luz, en toda Venezuela ha hecho un día de cielo azul, bello. No hay atascos de tráfico, la gente vibra de forma distinta y es hermoso oir las risas de alegría.
Hoy regresaba en taxi a casa y el taxista me comentaba su historia personal. Como la de muchos venezolanos en estos nueve años, la historia común de familias separadas por la situación política y por el miedo. Ese taxista había llamado a sus padres que viven en el exterior para enviarles sus hijos. Tendría que separarse de ellos por temor a lo que vendría... todavía peor que lo que ya se ha vivido.
Èl me contó, que su hija se despertó a las dos de la mañana al oír los cohetes y cacerolazos que celebraban al que había ganado. Cuando supo que habia ganado el NO, se dirigió a su padre y le preguntó: ¿Papá, entonces ya no me tengo que ir con los abuelos?
Ustedes se podrán imaginar cómo se fueron a dormir ese padre y esa niña esa madrugada feliz".
3.12.07
29.11.07
23.11.07
cuando el niño era niño
Después de 9 años de vivir en Alemania y de haber su aprendido el idioma a punta de ensayo y error, de golpe y porrazo, me enfrenté a la necesidad de encararme con esta lengua que poco a poco me ha ido ganando las ternuras.
El encuentro duró seis meses de clases de cuatro horas diarias, cinco días a la semana. Poco a poco se fueron depurando las impurezas de lo aprendido sin reglas a punta de oido y de buenos amigos. Así me atreví a admitir lo que ya sabía... que me encanta este idioma, sus juegos e inocencias; sus reveces complicados y la sencillez de su esencia.
Hace unos días y como colofón de este tiempo que presiente cambios, me tocó presentar la prueba de Certificado Alemán. Fueron seis largas horas de examén, la prueba más larga que me ha tocado hacer hasta ahora. Salí contenta y senti que el verbo "ankommen" describía lo que sentía. Ankommen significa entre otras cosas "arribar"
Creo en los signos y en las señales. Esa misma noche pasaron en la tele una película que para mi es Alemania desde que la vi por primera vez y ni sospechaba que el destino y el amor me traerían a hacer vida en estas tierras. "El cielo sobre Berlin/ Alas del deseo" es una película densa ya se ha dicho, sobre todo porque Wenders utiliza el idioma como uno de los principales elementos de la trama... los ángeles escuchan los pensamientos de la gente y en ese divagar se pierden en una laberinto de almas y de deseos ... enamorado un ángel "arriba" a la tierra... deja de ser niño y lo sigue siendo...
Una vez más y por sobradas razones me conmovió este texto muy adentro: Ich bin angekommen. Finalmente he arribado a Alemania.
Cuando el niño era niño
caminaba balanceado los brazos,
quería que el arrollo fuera río
y ese charco el mar
Cuando el niño era niño
no sabía que era niño
todo tenía anima
y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño
no tenía idea de nada,
no teniía costrumbres
se sentaba de piernas cruzadas ,
corría constantemente,
tenía un remolino en el pelo
y no hacia caras cuando los fotografiaban.
Cuando el niño era niño
era el tiempo de las siguientes preguntas:
Por qué soy yo y porque no soy tú?
Por que estoy aquí y por qué no ahí?
Cuando comenzó el tiempo y cuando termina el espacio?
No es la vida bajo el sol un sueño?
Lo que veo y escucho y huelo
no es una ilusión de un mundo antes de otro?
Existe el mal y gente que de verdad es mala?
Cómo puede ser, que sea el que soy,
antes de ser, no fui,
una vez yo, el que soy,
no seré más el que seré? ...
Peter Hadke
20.11.07
Un viejo árbol fue condenado a muerte

Hay un árbol que es monumento a la esperanza, tiene más de siglo y medio y está enfermo. Para evitar que sus cansados brazos hagan algún daño, se le ha dado cuenta regrasiva a sus días.
Ese árbol es además, un trozo de la historia de una chica que paso años escondida en un ático con su familia, Ana Frank.
Ana Frank solía contemplar el castaño desde la ventana del desván. Las páginas de su diario están llenas de referencias como está:
«El castaño está en flor de arriba abajo. Además, está lleno de hojas y se ve mucho más bonito que el año pasado.» - Ana Frank, 13 de mayo de 1944.
Es muy probable que el inmenso castaño caiga mañana temprano y con él un símbolo real y literal de la libertad en los ojos de una niña que no la conoció.
«Los dos miramos el cielo azul, el castaño sin hojas con sus ramas llenas de gotitas resplandecientes,...» - Ana Frank, 23 de febrero de 1944
El miércoles 21 de noviembre de 2007, se talará castaño.
18.11.07
Postal de Berlin

Me senté a ver la caída de la tarde en Berlín del este, ya sin muro...
Nunca un punto cardinal, o dos, tuvieron tanto significado.
Nunca que el poniente fuera el Oeste y el naciente fuera el Este, resumió tantas cosas y tantos sentimientos juntos.
De tour por la ciudad en donde viven los ángeles de Win Wennders, inmensa y majestuosa, levantada entre la eterna disonancia de la guerra y la paz, de los opuestos, dividida por un un muro, que aunque ya sólo es recuerdo, también levantó diferencias.
Un extraño sentimiento me invade. Primero una sensación de lejanía, de cuento contado, de película de guerra que se va disolviendo en la clara consciencia de lo que aquí se vivió y todavía se vive . Todo al final una cuestión de poder: rusos, alemanes, ingleses, franceses, antes Prusianos, Galos, Sajones...tantos nombres para reinventar la misma historia. La historia de la lucha del hombre contra el hombre. Con razón los ángeles están tristes...si todo se basa en una eterna contradicción...
15.11.07
6.11.07
Juntos estamos menos solos
“La soledad es la ausencia de un vínculo afectivo profundo con otra persona. El solitario siente que nadie le aprecia ni comprende, que ninguna persona se interesa por su vida y sus problemas, aunque esté rodeado de una multitud. La soledad no elegida es uno de los peores enemigos de la estabilidad psicológica y emocional. Constituye un gran problema muy en auge en la actualidad, sobre todo y paradójicamente, en las grandes ciudades”.Me regalaron un libro hermoso, que lejos de cumplir la promesa de romance rosa que la gente de mercadeo se ideó para venderlo, espejó el lado bonito de las soledades compartidas.
La soledad pareciera ser un mal común en nuestros días, sobre todo para los que habitan las grandes ciudades en donde las relaciones frías e impersonales junto con el auge de los valores individualistas, la ambición laboral desmedida y la competitividad, hacen una mezcla expolosiva para cualquier psique. Los seres, con el paso del tiempo, se van aisladando y volviéndose inseguros y la consecuencia es la imposibilidad de relacionarse sanamente con sus semejantes.
“Zusammen ist man weniger allein” como se tradujó al alemán el libro “Juntos, nada más” de Anna Gavalda, cuenta la historia de cuatro almas que forman un conjunto de soledades que parecieran ser irreconciliables.
En algún lugar de París hay una chica anoréxica vive en una fría buardilla; hay un hombre solo que temeroso de todo habita un apartamento-museo heredado de su familia aristocrática; hay un rudo y malhablado cocinero de restaurante de lujo, que aparte de su oficio se evade de la vida con todo lo posible; hay una anciana que ya no cabe en esta sociedad de fríos puntos finales.
Philibert, Franck, Paulette y Camile, como en una sinfonía de vidas sin importancia, van juntando sus soledades para que sentirlas menos lacerantemente. Ellos forman una mezcla que llega poco a poco, primero a descubrir los por qués de su desarraigo y que luego con un verdadero encuentro, da el paso del acercamiento real para lograr descubrir la vida de repente. Así las cosas van cambiando por arte del intento y de la tolerancia y de la esperanza de vencer juntos soledades y miedos.
El libro de Anna Gavalda es un ensamble de metáforas y descripciones ricas sobre las soledades y los silencios. “Juntos, estamos menos solos” como le digo yo, o como de verdad se llama “Juntos, nada más” es un libro que podría pasar como un sencillo escrito si no fuera por la verdad tan simple que encierra: La gente, ese anónimo, puede lograr milagros con sólo abrir la puerta al prójimo y convertirlo de verdad en próximo. Esos seres sin nombre, que a pesar de las diferencias con su sola presencia van mejorando nuestras existencias.
El mensaje es claro...sé honesto con tu cercano. Eso es todo y es mucho al mismo tiempo. La novela celebra la felicidad de estar con quien de verdad es importante con esos pequeños milagros de la compañia sincera.
Anna Gavalda deja hablar a sus personajes, demostrando que posee un agudo sentido de la observación de la fragilidad del ser humano y de ese delicado equilibrio entre la felicidad y la desesperanza, entre los sentimientos y las palabras para describirlos. La autora nos da la llave de un mundo de personajes solitarios, olvidados y casi marginados en una sociedad que se caracteriza por la falta de comunicación entre las personas.
Su pluma rica en figuras descriptivas nos convierte al mismo tiempo en testigos silentes y en participes de la narración. Todos alguna vez todos nos hemos sentido como fuera de lugar, todos hemos sido alguno de los personajes de esta historia de excéntricos...fuera de centro, o como diria el diccionario, de aquellos que no tienen el mismo centro que los demás.
"Juntos, nada más" es una historia viva, con ritmo y verdaderamente visual, llena de esos minúsculos dramas personales que seducen por su sencillez, su sinceridad y su inconmensurable humanidad.
De la incomunicación y la soledad pasamos a una historia repleta de vida, de alegrías, de tristezas, en definitiva llena de la magia que nace en el momento en que nos atrevemos de verdad a relacionarnos con los demás... a encontrarnos.
La escritora despliega ante el lector un maravilloso abanico lleno de ternura, de amor y amistad, a veces dulce, otras amargo pero siempre esperanzador.
Hay una película que se basa en el libro, pero como casi todas las adpataciones se queda corta tanto en la historia como en la riqueza literaria.
3.11.07
Ser Caraqueñ@
30.10.07
Mariposas en la Oscuridad
Y aquel jardín que un día fue florido, está ahora vacío de matas y vida. Sólo hierba mala nace de la tierra, donde antes crecían el verde y las flores.
Poco a poco se oye una voz que entona viejas cancioncillas que nunca escuché. Canta tan bonito que el tiempo se para y vuelve de nuevo todo a ser igual. De repente, veo a una viejecita rodeada de niños contándoles cuentos, los mismos que ella escuchó de niña; los cuentos del Páramo, de brujas y duendes. La misma señora que el séptimo día salía de su casa, derecho a la iglesia con un velo negro y un rosario claro. La que en el reclinatorio me sentaba a un lado haciendo silencio, demostrando fé. Yo la miraba con los ojos grandes mientras aprendía que eso de creer era cosa seria.
Son tantas las cosas que guarda la casa, por un puño lágrimas, por otro sonrisas. Y aunque nada queda de la vieja casa pintada de azul, gris en las ventanas y este tono sepia viste las paredes, rellena los huecos de los busca-entierros, yo siempre regreso como un muerto más.
Busco a la mujer regando sus rosas en pleno septiembre, rastrojo del viento, calor de fogón; busco a las niñitas, manojo de estrellas, flores de estación. pero sobre todo a misma la doña de la mecedora, que con su presencia coloreaba verdes en tierra de nadie, y entre mariposas sigue siendo ama, reina de la casa.
Poco importa todo. Ya no queda nada de todo ese mundo, sólo los recuerdos y la soledad... en el fondo oscuro unas mariposas que revolotean sobre una mujer que se balancea en su mecedora, susurra plegarias, espectro del sueño, me mira y me habla sin decirme nada. Soy sólo testigo de penas y luchas, de fe en el destino. Hoy las mariposas son dueñas de esa casa que queda en silencio, llena de fantasmas.
24.10.07
Esperancita

El momento más hermoso del día se repite desde hace 5 años, cada noche a un hora dada. Es el momento en que dejamos los pesos de a diario y sólo hay una cosa posible, una sóla felicidad y un sólo gesto...la hora del cuento y de las buenas noches; la hora de la oración y del sueño.
Uno de los textos favoritos de mi hija, es Margarita de Rubén Dario. Se lo sabe casi de memoria y como en un rito antiguo, hace las mismas preguntas a esa princesita que también es ella.
Yo cada vez que mi Esperanza me pide que le lea a Rubén Dario, me tomo la libertad de cambiarle el nombre a aquella niña que subió al cielo a robarse una estrella para su prendedor. Entonces empiezo así "Esperancita, está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Esperancita, te voy a contar un cuento..."
Y es que al final fue a mi a la que el cielo le regaló una estrella que vive conmigo e ilumina mis días:
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.
Éste era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.
Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?»
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».
Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar».
Y dice ella: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver».
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».
Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.
La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar un cuento.
16.10.07
Hay días de sentirse como un pueblo triste
qué piensa la muchacha que pila y pila,
qué piensa el hombre torvo junto a la vieja,
qué dicen campanas de la capilla
en sus notas, qué tristes parecen quejas
Y esa luna que amanece
Alumbrando pueblos tristes,
Qué de historias, qué de penas,
Qué de lágrimas me dice
En el fondo hay un santo de a medio peso,
Una vela que muere en aceite sucio,
Más allá, viene un perro que es puro hueso
con ladridos del hambre que Dios le puso
Letra y Música: Otilio Galíndez
12.10.07
30.9.07
Mariposas en la Oscuridad

Otra vez, se funden imágenes. Basta sentarse a esperar para ver pasar los espectros. Los sigo curiosa, sabiendo, sabiendo... Me asomo al solar , allí hay otras niñas jugando con gatos y con cachorritos, corren por la casa juegan al escondite, se ocultan detrás de los muebles y de los baúles como lo hice yo. Las veo enfermitas de un simple resfriado creyendo morir cuando ya están muertas.
Otra vez la mujer, otra vez silencio. Sentada en su cama, el cuarto lleno de penumbra, el mismo de las mariposas. Sus paredes anchas guardan mil secretos, ¿realidad o sueño? Ya no sé qué es.
La mujer reza tocando un rosario de color marfil, que quién sabe cuántas plegarias ayudó a elevar al cielo, cuántas noches sus pedidos llegaron al Dios en que ella creía y cuánta tristeza encontró consuelo en diez "yo en ti creo" y cien "Padres nuestros".
La habitación es húmeda y encerrada. Un techo a dos aguas y una viga larga hacen bien pensar, que las palomitas harían muy buen nido donde hay tanta paz. El suelo cubierto de lajas de arcilla es al mismo tiempo frío e irregular. Puedo ver a otra niñita, muy, muy pequeña que corre descalza a la cama antigua a pedir de nuevo una bendición. Y en seguida se oye una fuerte voz que le dice: "¡Niña qué hace descalza, se va a resfriar".
A esa misma niña puedo ver hincada, una que otra noche, aprendiendo a rezar...
El cuarto está vacío ya no hay nada en él y en el altarcito arropada en polvo hay una estampita de una virgen bella. Debe ser María, la llena de Gracia, esa que en septiembre estaba de fiesta y por quien Doña Chinta hacía sus velones y cortaba rosas.
Y aquel jardín que un día fue florido, está ahora vacío de matas y vida. Sólo hierba mala nace de la tierra, donde antes crecían el verde y las flores.
Poco a poco se oye una voz que entona viejas cancioncillas que nunca escuché. Canta tan bonito que el tiempo se para y vuelve de nuevo todo a ser igual. De repente, veo a una viejecita rodeada de niños contándoles cuentos, los mismos que ella escuchó de niña; los cuentos del Páramo, de brujas y duendes. La misma señora que el séptimo día salía de su casa, derecho a la iglesia con un velo negro y un rosario claro. La que en el reclinatorio me sentaba a un lado haciendo silencio, demostrando fé. Yo la miraba con los ojos grandes mientras aprendía que eso de creer era cosa seria.
Son tantas las cosas que guarda la casa, por un puño lágrimas, por otro sonrisas. Y aunque nada queda de la vieja casa pintada de azul, gris en las ventanas y este tono sepia viste las paredes, rellena los huecos de los busca-entierros, yo siempre regreso como un muerto más.
Busco a la mujer regando sus rosas en pleno septiembre, rastrojo del viento, calor de fogón; busco a las niñitas, manojo de estrellas, flores de estación. pero sobre todo a misma la doña de la mecedora, que con su presencia coloreaba verdes en tierra de nadie, y entre mariposas sigue siendo ama, reina de la casa.
Poco importa todo. Ya no queda nada de todo ese mundo, sólo los recuerdos y la soledad... en el fondo oscuro unas mariposas que revolotean sobre una mujer que se balancea en su mecedora, susurra plegarias, espectro del sueño, me mira y me habla sin decirme nada. Soy sólo testigo de penas y luchas, de fe en el destino. Hoy las mariposas son dueñas de esa casa que queda en silencio, llena de fantasmas.












