
Frente a mi ventana vivía un árbol, grande y frondozo.
No hacía nada, sólo le servía de casa a las golondrinas y se dejaba despeinar por el viento que viene del norte. Era hermoso ese árbol que detenía mi mirada, cuando intentaba perderse hacia el infinito de la mano de una taza de café cada amanecer. Ese árbol y su grandeza me abrigaban en los días más grises del invierno.
Ayer fue derribado por la mano del que cumple un deber sin preguntar. Ayer lloré por un árbol, lo admito. Ayer fui testigo de la desorientación de sus pájaros, ya sin nido y de los viejitos que desde hace siglos, pasan cada día, todos los días de su vida, por el que fuera un parque que pronto ha de convertirse en estacionamiento de motores y de hombres.
La mano que lo sembró hace más de 50 años, hoy tiembla y teme caídas de vida... sin embargo callada, recogió un brote de aquel árbol que nacía a la primavera y se lo llevó a casa con sus todos recuerdos y resignaciones.
13 comentarios:
habrá que sembrar más.
Es lo único que nos queda.
Un abrazo
Quien será el malnacido que indica la destrucción de un árbol? Cómo vivirá? Pensará en el futuro de sus hijos? Habrá sido chico?
Frente a mi casa hay uno portentoso, que cuando llega el otoño nos llena de hojas la terraza, porque es muy alto, y en verano da una sombra bienhechora.
En una oportunidad quisieron cortarlo y con los vecinos nos resistimos. Ahí sigue.
Amarra verde entre la tierra y el aire.
Cortarlas es naufragar.
Hace dias se escribí un post sobre el laurel de mi patio.
La verdad es que no nos pertenecía, estaba de lado del vecino, pero todo su cuerpo se inclinaba sobre mi patio así que lo sentía mío, y lamenté mucho que lo cortaran. Bien dicen, habrá que sembrar más.
es verdad que cortaron ese precioso árbol???
Muy dolorosa esa pérdida de un paisaje que es humano como urbano. Y más todavía, para ser sustituido por un parking. Dramático. Besos, querida amiga.
Hacía unos días que mi dolido pie virtual no pisaba su vereda.
Aquí estoy de nuevo, disfrutando de la magia de sus letras y poniéndome al día.
Le acompaño el sentimiento por su árbol amigo.
Los árboles son ejemplos de generosidad que nos hacen estremecer, siempre dando; dando frutos, dando sombra, dando madera, dando leña...
Por eso la entiendo, cuando los talan, así nomás porque sí, se le hace a uno un nudo en las tripas.
Le dejo un abrazo.
una recomendación:abrazarse a un árbol y sentirte él.
un abrazo a ti, al árbol a los dos.
Querida Ontokita: Tiempo sin pasar a verte. Los árboles, esos grandes amigos ¡cómo se quieren! Recuerdo haberme mudado a una casa donde los antiguos dueños habían cortado y luego quemado el tronco de una higuera: al poco tiempo empezó a llenarse de retoños (qué palabra tan linda!) y a los dos o tres años ya comíamos de sus higos y brevas, hacíamos mermelada y nos refugiábamos bajo su maravillosa sombra en el verano. Asi son los árboles.
Esas cosas pasan. Tristes, pero pasan, lo bueno es seguir sembrando. Besos.
Me quedo mudo cuando leo algo tan bello.
De verdad, gracias. Me encantaría haberlo escrito pero sin ese suceso. Conozco tantos casos.
Saludos, amiga.
Da mucha pena cuando cortan un árbol. Pasó el año pasado enfrente de mi casa. El árbol estaba enfermo pero igual, da mucha pena.
Excelente manera poética de hacer entrar al hombre en razón.
Linda sensibilidad cargas en tus letras.
Por momento, percibo que vuelan.
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