22.10.08

Vida



Ella camina y respira. Se sabe viva y parte de una película que se va rodando a sus espaldas. Camina la ciudad maravillada, mira como los adoquines se van adornando con un tapiz rojo y ocre al que la lluvia timida también le deja una huella.
Hace frío pero todo brilla. Se le escapa el tiempo al año y contradictoriamente todo pareciera tener más vida que nunca.
Se mira desde distintas perpectivas: La semana pasada se disfrazó de ejecutiva y ésta es maestra de adolescentes; todos los días es madre y en los que puede es artista.
De tiempo en tiempo se encuentra con la del espejo y mientras la observa como sin querer, se siente más viva que nunca... aunque sea otoño. Y aunque le digan que pronto viene el gris. Ella comienza también a transitar su propio otoño, debe ser por eso... y porque ella sabe que en su corazón todavía laten primaveras. En días como esos se reconoce eterna. Y eso le gusta.

7 comentarios:

Francisca Westphal dijo...

mucho que agregar, reconocerse eterna es un regalo... besos Ontokita

Lena yau dijo...

Reconocerse eterna!!!!!

Ya me gustaría.

Dónde hay que firmar?

Bello, Ontokita...

Sentirse viva....

Me encantó!

(la foto....también vive!)

Besos, Linda!

Inos dijo...

Solo lo que cambia permanece... ¿te suena este eco lejano?

Abrazo.

Isabel Barceló Chico dijo...

Te ha quedado un lindo autorretrato. Besitos, guapa.

Alyxandria Faderland dijo...

Donde se firma la membresia de la eternidad??? Me gustaria, a pesar de todo, juro que me gustaria.
No se si la foto seran de tus arboles, pero ese acer tridentado rojo, es muy parecido a uno en version bonsai que vive en mi casa. Como aqui hace bastante mas calor que en Alemania, este no es timido: nunca se pone colorado (eso depende de la luz solar que reciba, y aqui recibe bastante como para no sonrojarse por nada).
Madre. Artista (o madre de bellos objetos), ejecutiva o lo que fueras, te quiero igual.

Ciriaco Pescador dijo...

tanto tiempo Onto, quiero hacerte llegar "el desvelo", ¿cómo lo hago?.

Un beso.
C.

Gustavo dijo...

... y desde el sur, allende el océano también la miran aunque no puedan verla.
Y están con ella, entre los adoquines, el ocre, el frío y el amenazante gris.

Besotes, Onto.