
Julia y Ana quieren saber el origen de Ontokita, el nombre. Pues, es el resultado de un amor mágico que tuve alguna vez y que me bautizó por andar siempre con los pies un poco más arriba de la tierra haciendo magia como se hacen pasteles.
La Ontokita es la hermana del Ontokito un miembro de la familia Ontok de Silvalandia.
Silvalandia es el lugar en donde dos Julios se inventaron un día un mundo. Allí el artista Julio Silva le dibujó colores y el tío, Julio Cortázar la celebró con palabras. El resultado fue una población entera, donde viven "elefantes con todos los derechos ciudadanos y peces a cuyos amos ¡jamás se íes ocurriría dejarlos en una pecera cuando salen a pasear. Igual que carteles pintados por una esfinge e interpretados por un Edipo platense que veía crecer la hierba donde nunca pudo crecer la hierba".
Es peligroso ser habitante de Silvalandia, pues uno se asume niño de ojos abiertos a la hermosura y de paso le toma la mano a los dos Julios...y todo es placer!
Aquí va un texto del libro que describe un poco a forma de ver el mundo de aquellos seres Ontokitosos.
Preparativos de salida
Los Ontok llegan tarde a todas partes, aunque eso sí con el pescado Ricardo. Los Ontok estarán llenos de defectos pero hasta ahora no se sabe de ninguna reunión a la cual hayan llegado temprano y sin el pescado. Una cosa hace olvidar la otra, por lo menos en Silvalandia.
Algo que no podrá decirse es que el Ontok no hace todos los esfuerzos posibles para que la familia llegue a tiempo. Se trepa al cochecito donde ya ha instalado a la Ontoka, y con gran determinación le ordena que arranque, mientras el Ontokito presenta el pescado Ricardo como prueba de que todas las disposiciones han sido tomadas por la familia.
—¡Arre, rápido! —grita el Ontok.
—Ftak—, —dice la Ontoka, a la que jamás se le ha oído otra cosa.
—Es lo de siempre, so pretexto de que está dentro del cochecito se niega a propulsarlo —brama el Ontok—. Ahora vamos a llegar tarde, se habrán comido las mejores cosas y nos perderemos las adivinanzas, las luces de bengala y las sillas musicales. ¡Arre, arre!
—Deberíamos apurarnos —dice el Ontokito—, me parece que a Ricardo le empieza a faltar el agua, lo noto levemente crispado.
El Ontok se agita con vehemencia en el pescante, y hasta elogia el sombrero de la Ontoka para animarla, pero ftak, dice la Ontoka; es seguro que llegarán tarde, y para peor en taxi.
Silvalandia es el lugar en donde dos Julios se inventaron un día un mundo. Allí el artista Julio Silva le dibujó colores y el tío, Julio Cortázar la celebró con palabras. El resultado fue una población entera, donde viven "elefantes con todos los derechos ciudadanos y peces a cuyos amos ¡jamás se íes ocurriría dejarlos en una pecera cuando salen a pasear. Igual que carteles pintados por una esfinge e interpretados por un Edipo platense que veía crecer la hierba donde nunca pudo crecer la hierba".
Es peligroso ser habitante de Silvalandia, pues uno se asume niño de ojos abiertos a la hermosura y de paso le toma la mano a los dos Julios...y todo es placer!
Aquí va un texto del libro que describe un poco a forma de ver el mundo de aquellos seres Ontokitosos.
Preparativos de salida
Los Ontok llegan tarde a todas partes, aunque eso sí con el pescado Ricardo. Los Ontok estarán llenos de defectos pero hasta ahora no se sabe de ninguna reunión a la cual hayan llegado temprano y sin el pescado. Una cosa hace olvidar la otra, por lo menos en Silvalandia.
Algo que no podrá decirse es que el Ontok no hace todos los esfuerzos posibles para que la familia llegue a tiempo. Se trepa al cochecito donde ya ha instalado a la Ontoka, y con gran determinación le ordena que arranque, mientras el Ontokito presenta el pescado Ricardo como prueba de que todas las disposiciones han sido tomadas por la familia.
—¡Arre, rápido! —grita el Ontok.
—Ftak—, —dice la Ontoka, a la que jamás se le ha oído otra cosa.
—Es lo de siempre, so pretexto de que está dentro del cochecito se niega a propulsarlo —brama el Ontok—. Ahora vamos a llegar tarde, se habrán comido las mejores cosas y nos perderemos las adivinanzas, las luces de bengala y las sillas musicales. ¡Arre, arre!
—Deberíamos apurarnos —dice el Ontokito—, me parece que a Ricardo le empieza a faltar el agua, lo noto levemente crispado.
El Ontok se agita con vehemencia en el pescante, y hasta elogia el sombrero de la Ontoka para animarla, pero ftak, dice la Ontoka; es seguro que llegarán tarde, y para peor en taxi.
28 comentarios:
Encantadora esta historia. La desconocía por completo. Así que la maga Ontokita viene de un mundo imaginario y un poco estrafalario... Te va bien. Besos, querida amiga.
Ay qué bella!!
A mí también me daba curiosidad ese nombre :)
Abrazos criollos :P
Te va como anillo al dedo.
La magia ronda esta ventana tuya.
Con cariño
Que hermosa la historia... no he leído ese libro de Cortazar... cual es? besotes
¿Sabés que no tengo tiempo de leer tu maravillosa historia? (Porque sé que es maravillosa, como todas las tuyas)
Solo quiero dejarte un abrazo grande, grande, hasta que vuelva.
Veo que mis deseos, junto a los de Julia, fueron cumplidos en muy corto tiempo. Me pondré a pensar qué pedirte.já.
Bella Ontokita... uno no está lejos de los nombres que lo nombran. Me gusta tu mundo.
Un abrazote así de grande.
Qué lindo que lo compartes!! ya me estás animando a que cuente porque nació Clarice Baricco..jijiji..
Me gustó la historia.
Abrazotes prima...
Besos
Hermosa historia Ontokita...
La verdad es que yo también me preguntaba acerca de los origenes del nombre; y francamente a gusado muchisimo saber de este relato.
Un abrazo, y gracias por regalarnos este bello pedazo de ficción para conservar en el recuerdo.
Mil besos.
jajaj...qué ternura....gracias...!!!
precioso origen....
Me da que vivo en Ontok sin saberlo.
Saludos.
qué lindo y limpio es tu blog.
Y sí, magia. Purísima magia.
Besote enorme!
Hermoso origen para un nick.
Coincido con Isabel Romana, te va a la perfección, sos muy creativa :)
Un abrazo ;)
¡¡¡¡ Tenia que ser de mi idolo!!!!! Mañana salgo a buscar en librerias de todo pelaje el libro, pues a este no lo habia leido. Y parece que yo tambien soy una Ontok pues ya es tarde para andar leyendo pero aqui stoy... Eso si cambio el pescado por un gato.
Los amores mágicos y su bautismo... Poesía pura
¿Cómo se hace para obtener permiso de residencia (o nacionalidad) en Silvalandia? :)
Yo intuía que procedias de allí...
Besos
Musa Rella
Bonita la historia y me encanta saber el origen de tu nombre... gracias por explicarnos de donde viene.
Un abrazo y darte la bienvenida... deseándote hayas tenido un buen descanso. (aunque sea algo tardío este saludo, pues compruebo que hace tiempo volviste)
Juan Lucas.
siempre me sorprendes.
Precioso Ontokita..
desde ahora me sumo a los elogiosos camentarios de los amigos anteriores, es sin duda un precioso nombre, pero ahora aún mas, gracias por compartirlo y hacernos entrar en el mundo de la magia, tan necesaria en estos días.
Saludos andinos
Ftak diría la Ontoka. De manera rotunda.
Besos.
Es todo un descubrimiento tu bitácora. Para hacerlo todavía más encantador, me recibe un texto tan maravilloso como este.
Te voy a enlazar, Ontokita. Un beso
Cariño...no me preguntes por qué pero me emocionó mucho. Tu relato es fresco, bello, pero me inundó de una ternura única.
Un abrazo.
una historia muy interesante. me gusta mucho la imagen parece ke hay un buho ahi, si es asi esta bien bacan ese buho.
Ontokita bella, de verdad gracias por visitarme en mi blog, porque leerte ha sido para mi todo un descubrimiento desde el mismo momento en que leí tu autodefinición en el perfil de blogger ¡me sentí tan identificada!
Un bessote enorme y ten por seguro de que volveré a visitarte muchísimas veces
¡Me encanta!
Eres toda una deliciosa Ontokita
:)
Una hermosa y ierna historia. ¿De que otra cosa podría derivar tu nombre?
Abrazos!
A todos gracias de la Ontokita que se viste de flor y le canta a la luna
(tomado de una bitácora amarillenta absolutamente atiborrada de de sellos hasta su más recóndito intersticio)
08-09-95
Y un día la Ontokita decidió que no podía más, que ya basta. Que las malas costumbres tenían que desterrarse...y el oso era una mala costumbre. y dijo que no aparecería más. Y el oso la dejó ir porque ya estaba por creerse que sí era una mala costumbre. Callado y sereno la vió alejarse una noche. sereno porque quedaba el puente, como siempre, por siempre. Quizás, pensó, un día bajen las aguas y podamos cruzarlo de nuevo y abrazarnos en el medio. Quizás...
"No me acuerdo de vos,
tengo muy mala memoria
Quién eras?
¿El mariniero del Toronto Star?,
¿el del Habana Marú?,
¿el astronauta enamorado de Benedetti?
No me acuerdo..."
De lado oscuro del corazón
Eliseo Subiela
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