AlabanzaY en estos jardines de luces irreales, caminé al amanecer junto a los colosales nidos a lo largo de la pileta. Tres ángeles, jóvenes descarriados y mestizos - desprovistos ya, de alas - aplaudían aquel nuevo ciclo de la Tierra. El cotidiano sol calentaba el viento que decidido mecía los altos y frondosos árboles. Era ese ritmo eólico quien denunciaba sus cabellos y atravesaba sus ropas ligeras, para el cielo casi olvidadas. Aquella luz, ¡ah sus sonrisas!, iluminó lo evidente. Yo, convertido en jardín, estaba vivo. Sobre las copas verdes flotaba un sabor a amor. Mi mirada posada en esos hippies celestiales comprendió quienes eran, mensajeros no heraldos. Uno de ellos tenía cicatrices en las muñecas, era un perdido suicida que bajo al mundo en un experimento más prudente que el de esa tarde en los olivos. Otro, aindiado con el rostro llagado de úlceras infectas. El tercero - el menor - brillaba sin mácula y hacía volar los pájaros... Desde entonces no estoy más solo, y al dormir por estos corredores vitales, desdeñado, paseo
4 comentarios:
Hermosisimo, ver angeles en jovenes que sufren, ellos y su sonrisa posible son el verdadero mensaje del sentido de la vida...Manhe, creo que lo conoci: un moreno hermoso, ahora se que por dentro tambien. Un beso, amiga
¡Cuántos ángeles sueltos últimamente por esta blogósfera! Azuleja y Ontokita se han puesto de acuerdo para aterrizar querubines y hacer volar a los terrestres...
te abrazo aunque no lo sientas...me dijo el ángel...y yo en guardia!
"una vez andando por un parque inglés
con un angelorum sin querer me hallé
buenos días dijo yo le contesté
él en castellano paro yo en francés,
...
buenas con que hubiera sido lucifer!"
A ver, a ver quién es el poéta?
Parra!
ps: vengo de lo de Casciari. Te seguiré visitando.
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