3.4.07

Vacaciones...


No. No cierro esta ventana en la que me he encontrado con tantas vistas a maravillosos mundos y a gente tan linda. La dejo medio abierta mientras nos vamos de vacaciones a Venezuela.

Volaremos a casa como lo ha estado queriendo mi corazón por tanto tiempo. Serán ocho semanas de abrazos bajo otro cielo, de viajes y reencuentros con gente querida y del alma. Serán también ocho semanas en las que se removerá mucho de lo que guardo en mi cuarto de recuerdos y desde ese nuevo encuentro conmigo misma, sé que saldrán más palabras y verdades.

Mi corazón sanará un poco las ausencias, las melancolias se desvaneceran para dar paso a la alegría y podré llenar mi maleta nuevamente del combustilble cariño de los míos de allá para compartirlo con los míos de acá...y como siempre en mi vida, cruzar el puente que une las dos necesarias orillas de mi ser.

Trataré de escribir de tiempo en tiempo y de visitar algún espacio amigo. Es sólo una promesa que de verdad espero cumplir. Hasta pronto.

2.4.07

una de la esperanza 14

primera postura política
de mi hija:
¡igualdad
para todos!





¡ Un
muñeco de peluche también
es una persona !

30.3.07

Regresos















La tierra recién llovida exhala
húmeda y caliente el efluvio del recuerdo más profundo.

La menta y la yerbabuena perfuman la estancia,
el cuarto en donde guardo mis recuerdos.
Huele a guardado,
a añejo,
a propio,
a vela que muere de llama.

Hoy huele a café recién colado;
y al aroma del abrazo de mi madre,

Olor de pan recién honeado
y de frutas que se maduran al sol del trópico.

Se repite en el aire el perfume de rosas y jazmines
de casa de abuela en día de sol.

La fragancia del mar invade mis pulmones
y ese viento profundo agita memorias bien guardadas.

Debo estar regresando.

21.3.07

Manos sucias


Arcilla
Huele a leña que arde en los fogones,
el barro de mis manos hace la forma
que perpetúan sus fuegos.




Aquí estoy, finalmente terminé de montar la página de mi arte. Bienvenidos pues, a conocer a esa que ama el fuego que cuece la pieza, que reconoce la belleza primigenia del hombre que con las manos sucias de tierra construyó su hogar, elaboró cacharros y sepulto a sus muertos.
La cerámica como una de las formas artesanales más antiguas nos sigue conectando con la esencia de ese espacio en donde el tacto es el principal sentido de la creación.

El link está en el título.

18.3.07

el despertar de la primavera


El silencio del invierno se va rompiendo poco a poco. La luz de los días va tomando un matiz más cálido porque el cielo se atreve a mostrarse nuevamente.
Una mañana despertamos y la nieve había desaparecido y con esa señal inequivoca de renacimiento, los primeros pájaros regresaron de sus vacaciones en el Sur. El silencio se iba rompiendo porque a lo lejos, como formando parte de una melodía conocida, se podían escuchar los cantos de los recien venidos. Esperanza! esperanza! la naturaleza se despierta y no podría ser más hermoso.
Caminata dominical, domingo azul...primavera que comienza, fin de un largo y extraño invierno. La tierra está aún dormida, húmeda y callada, pero si uno le pone atención a los signos se encuentra con rastros de vida: la comadreja que hace caminos para hollar su guarida; la florecita blanca, campanita de la nieve que anuncia nuevos comienzos y el final de una etapa; los primeros árboles que torpemente florecen sin verdor pero con renacientes fuerzas.
Y el bosque desnudo se deja andar, el silencio se va cortando con las pisadas de los hombres que empiezan a saludar el ruido que de nuevo habla de vida, el sonido armonioso de la naturaleza que se despierta.
Y si uno pone atención puede verlas a ellas...esas lucecitas violetas casi invisibles a los ojos, revoloteo de hada compañera de la natura, su canto invisible se mezcla con el murmullo del riachuelo que se nutre agradecido por la nieve que se derrite con ganas de seguir siendo ciclo, rueda interminable de existencia, de vuelta a la tierra, líquida y graciosa sin cuerpo visible pero dadora de vida.
Míralas, ahi están brillan porque es primavera y todo canta mientras los hombres se atreven a adentrarse en el bosque para escuchar los nuevos sonidos que nacen con el día de sol, con las aves que regresan de lejos y con la esperanza de verde y brote nuevo, el mayor de los motivos para segurir viviendo.

14.3.07

Postal de Holanda

Fuímos al norte buscando el mar. La tierra se ponía plana con el andar, y de repente entendimos que sólo había un cielo sobre tanta inmensidad. Anduvimos peregrinos en tierra de peregrinos. Las casas pequeñitas abiertas al ojo curioso, se dejaban mirar sin la tímidez del que esconde algo en el alma. Detrás de las diminutas casas de los hombres altos habían grandes casas para guardar animales y cosechas porque "a lo de la tierra hay que darle su lugar”... y la tierra es lo primero...primero que el mar.
Y el mar. El mar ha sido desterrado. Por siglos los hombres pretendieron ignorarlo. Construyeron dique tras dique y poco a poco vencieron al mar. Ahora no lo miran, viven de espaldas a él y en la planicie verde es difícil imaginar que uno está en tierra de mar, en tierra baja que una vez fue lecho de aguas.
El mar es un fantasma, una leyenda de buques hundidos y tempestad. Y sin embargo existe. Detrás del último dique aguarda la promesa del siguiente, del que en lugar de cercar la tierra, le robará tierra al mar. Por eso el mar es tan triste y gris. El viento le recuerda que fue mar y que los pequeños hombres de ingenio le ganaron el terreno para construir la tierra.

12.3.07

La digestión emocional

Me pasa que cuando algo me molesta se me nota, no lo sé guardar y hacer como si nada. Soy tal extremo de transparencia que a veces parece idiotez, en este mundo en donde muchos llevan máscaras. No creo que se trate de ponerse una y hacer como si no pasara nada, creo más bien que es saber encontrar el equilibrio y dar a las cosas el valor que verdaderamente merecen.
Hablaba con alguien querido sobre lo que a veces nos tragamos y cómo luego de alguna forma somatizamos. Luego encontré este texto que aunque no intenta ir a profundidades, da algunas luces sobre cómo nos hacemos mal cuando digerimos la causa de alguna emoción negativa.
un texto de Silvia Mago

Hay ocasiones en las que empleo la analogía que hay entre las cosas que comemos y nos empachan y las situaciones de la vida que se nos hacen intragables. En ambos casos, se quedan allí, en nuestro organismo, en un vuelta y vuelta que nos vuelve pesadas, inquietas, revolcándonos en la cama sin poder conciliar el sueño, produciéndonos unas pesadillas terribles cuando logramos hacerlo, con un desasosiego tal y unos retortijones en las vísceras, que no vemos la hora de deshacernos del malestar que nos producen.

Cuando prestamos atención a los alimentos que ingerimos llegamos a determinar cuáles nos sientan bien y cuáles no. Así llegamos a establecer que si tomamos café o comemos carne roja después de ciertas horas es seguro que pasemos la noche en vela, o que el repollo o la papa nos producen flatulencias incómodas, que el vino rojo nos duerme de pie mientras que el ron nos pone agresivas, que aunque lo adoremos somos alérgicas al chocolate, que el picante nos alborota las hemorroides o que no tenemos tolerancia a ningún tipo de lácteo. Una vez que lo reconocemos evitamos ingerirlos y cuando nos dejamos llevar por el antojo anticipamos las consecuencias que vamos a tener que soportar. Pagamos el precio.

Con algunas situaciones de la vida nos ocurre igual. Hay cosas que nos revuelven el estómago, por mucho que intentemos tragárnoslas como si nada. Nuestro organismo se encarga de advertirnos que algo pasa, así no queramos ver de lo que se trata. Al igual que un determinado alimento nos causa malestar, hay situaciones que nos producen lo mismo. La diferencia está en que si los primeros nos producen acidez, náuseas o diarrea, síntomas de rechazo físico, los otros nos producen rabia, tristeza, dolor o frustración, síntomas de rechazo emocional.

Una vez que logramos determinar que por mucho que hagamos una situación de vida nos produce una respuesta virulenta, lo recomendable es abstenernos de insistir en soportarla. Será tarea de cada una saber qué hay que hacer para ponerle coto a la misma. Porque lo cierto es que insistir en hacer caso omiso de una situación que nos quebranta el bienestar emocional no tardará en reflejarse en el cuerpo físico. Ésa es la explicación de muchos trastornos que han llegado a denominarse psicosomáticos, es decir, que detrás de los síntomas físicos que manifiesta una determinada enfermedad se esconde un trastorno emocional y un sufrimiento importante.

Atender los factores emocionales no es tan fácil como tomarse un bicarbonato de soda para deshacerse de las molestias de un empacho estomacal. Amerita una revisión exhaustiva de las situaciones que vivimos que nos alteran el ánimo y nos quebrantan el espíritu, demandan que precisemos las causas que nos producen el malestar, necesitan que sepamos qué queremos, qué debemos y qué podemos hacer para resolver la raíz de la situación que nos aqueja y exigen mucha determinación para tomar resoluciones que compongan el asunto y nos liberen del molestoso atragantamiento.

Revisemos entonces qué nos estamos tragando y cuál es el precio que estamos dispuestas a pagar, si invertimos en la salud o en la enfermedad.

10.3.07

Locura

El espanto es no encontrarse
en ninguna parte...
ni en el espejo.

7.3.07

Palabras de amor

Para el Sr. G. por un año más y porque hemos vencido al tiempo a pesar de nosotros mismos.Afuera el cielo llora, después de días de sol y firmamento azul, el calendario cayó en cuenta que es otoño. Hoy ha vuelto todo a la normalidad mueren los colores y las hojas de los árboles se suicidan para que el ciclo de la vida vuelva a conocer un día la primavera. Adentro todo es paz y recuerdo, trato de arreglar las cortinas nuevas del salón intentando tener una relación decente con la máquina de coser que es una rebelde en plena adolescencia...lo que es redundancia.

Hoy me visita Serrat, mi viejo amigo...quizá mi primer gran amor plátonico. Lo escucho cantar palabras de amor y entonces me voy a mis tiempos con G. Se logra el sortilegio, se abre la puerta del recuerdo y me veo como fui. Entiendo tantas cosas. Sonrío agradecida.

Los noventa, la escuela de comunicación social, el mundo de los que tenían la palabra y el deber de comunicarla. Las clases nocturnas después del largo día publicitario. El olor del jardín botánico que daba la bienvenida a los humanistas, la escuela pequeña y mágica, que logró su espacio en los dormitorios ideados por Villanueva hace más de cincuenta años, los chaguaramos, verdaderas banderas que ondeaban al viento, testigos gigantes y silenciosos. Marcela. Otra historia.
Hoy con Serrat ha venido G, como las dos caras de una misma moneda. Traveler y Oliveira, uno solo a la final, como en la carátula de Poema de Amor a veces me pregunto si es el Nano joven o es G con su herencia catálana y su historia madre patria y melancolía.

La respuesta es fácil, canta Serrat, pero es G. de pelo largo y guitarra al hombro, el que llega hablándome con miradas de mar y regalándome piedritas azules sin esperanza. Él, el mismo que me encuentra en el boulevar o me espera, sin saber por qué, a la salida de una clase de Semiología y me lleva silencioso con esa tristeza suya, tomándome la mano, silbando una tonada, camino a la noche de bohemia del callejón de la puñalada y del bar de los poetas.

Sí, ahí estamos en las fiestas de Ira y Eddy, en aquel, su minúsculo y hippie apartamentico del laberíntico Parque Central, atiborrado de gente como si cada noche se fuera a acabar el mundo y nosotros ahí como en un desierto, queriéndonos sin más preguntas, sublimando el deseo como en la literatura, como en la locura de la realidad.
Sigue sonando Serrat. G me cuenta historias tristes y me mira infinitamente. Y entiendo que aunque pasen los años, mientras tenga el recuerdo, seremos los mismos „debutantes en el carrusel del Furro“, y que siempre seré su viuda „si la muerte pisa su huerto“, porque estamos irremediablemente unidos por un amor sin título, feliz con lo vivido. Como en aquella madrugada del parque los Caobos, desayunando besos y perpetuando esperas... Algo en mi sabe que con cada amor he sido unica y que a cada uno le he marcado la piel como ellos me la marcaron a mi y que después de cada historia siempre fui otra, una mejor que la anterior.
Hoy cada cual es feliz con su elección, sin embargo nadie nos quita lo bailao y lo amado. Serrat suena conocido e infinito, yo entiendo tanto. Somos tantas sus amantes...no hay lugar para los celos.

2.3.07

Lo que se necesita para la vida




Los padrinos de mi hija están repartidos por el mundo por lo que ella no ha sido todavía bautizada. Más allá de su significado religioso, creo en el bautismo como la simbólica entrega de las responsabilidades que una pequeña vida confiere. Un día leyendo uno de los libros de Angeles Mastretta "Mal de Amores", encontré el bautizo más simple y hermoso que jamás haya visto. La Esperanza era todavía una bebita de cuatro meses cuando le leí el siguiente texto a modo de ritual de vida y esperanza:

Josefa le pidió a Milagros que pronunciara para su hija, la bendición que todas la mujeres de su familia reciben al momento de su nacimiento.

Milagros conjuró el ritual que la hacia madrina de la criatura, puso la mano en la cabeza de su sobrina y dijo:

“Niña que duermes bajo la mirada de Dios, te deseo que no lo pierdas jamás, que vayas por la vida con la paciencia como tu mejor aliada, que conozcas el placer de la generosidad y la paz de los que no esperan nada, que entiendas tus pesares y sepas acompañar los ajenos. Te deseo una mirada limpia, una boca prudente, una nariz comprensiva, unos oidos incapaces de recordar la intriga, una lágrimas precisas y atemperadas. Te deseo la fe en una vida eterna y el sociego que tal fe concede“.

“Amen“ respondió Josefa desde la cama y comenzó a llorar.

“Bueno, puedo ahora decir mi propia bendición?, preguntó Milagros.

Josefa sonrió asintiendo.

“Niña” Milagros hablaba con la solemnidad de una sacerdotiza. “te deseo la locura, el valor, los anhelos, la impaciencia. Te deseo la fortuna de los amores y el delirio de la soledad. Te deseo el gusto por los cometas, por el agua y los hombres. Te deseo la inteligencia y el ingenio. Te deseo una mirada curiosa, una nariz con memoria y una boca que sonria y maldiga con precisión divina, unas piernas que no envejezcan, un llanto que te devuelva la entereza. Te deseo el sentido del tiempo que tienen las estrellas, el temple de las hormigas, la duda de los templos. Te deseo la fe en los augurios, en la voz de los muertos, en la boca de los aventureros, y en la paz de los hombres que olvidan su destino, en la fuerza de tus recuerdos y en el futuro como la promesa donde cabe todo lo que aún no sucede. Amen“

„Amén“ repitió Josefa profundamente complacida

foto: Jürgen Müller
la Pavane es de Gabriel Fauré. las más bella de todas para mi

28.2.07

una de la esperanza 13

Sobre el universo, la creación y otras sorpresas

Domingo en la mañana, desayuno largo que huele a primavera: medialunas , mermelada, conversaciones y paz.
La esperanza (4) soborea encantada su jugo de naranja luego me mira seriamente como después de haber hecho una profunda reflexión:

- Mamá, sabes yo no creo que la tierra sea redonda!
Su papá y yo nos miramos sorprendidos de tal aseveración y nos disponemos a halar el hilo del tejido de sus ideas:
- aja! y cómo sabes tú eso?.
- mira todo, todo es plano, planito..
- pero entonces si no es redonda es cuadrada?
- nooooooooo! Es como una flecha!
- cómo es eso?
- es una flecha que va desde Alemania a Menezuela (quizo decir Venezuela)
- ah! ya veo.
- no sabías?
- (silencio) ...no.
- Además todos vivimos en el universo.
- ah! el universo ...qué es el universo?
- Es una bola grande llena de bolitas a donde van a parar los cohetes.
- Aja, claro!
- y sabes quien creó el universo y todas las cosas?
- Quién, dime tú?
- Nikolaus, El niño Jesús y el querido Dios y los ángeles.
- y mira que tuvieron trabajo, no?
- (pensativa) no...no tanto, más trabajo tuvo el que creó a Dios... su papá!
- (sorprendida) no sabía que Dios tuviese papá!
- claro, es Gepetto, el papá de Pinocho...el hizo a Dios también y le quedo muy bien.
- aaaaaaaah! no lo sabía!!!Salí corriendo a escribir el Genesis según la Esperanza.

26.2.07

La vida de los otros


(2006, Das Leben der Anderen)

Mi amigo Dirk nació y vivió hasta meses antes de la caída del Muro de Berlin, en la antigua República Democrática Alemana, (DDR). En noches de largas conversaciones nos ha contado como era la vida al otro lado de aquél muro que dividió familias enteras por muchos años.
A través de sus palabras, todos estos años, he podido hacerme una idea de como era la vida en el frío y opresivo mundo comunista de la Alemania del Este.
Esta mañana mientras desayunaba me enteré de que la „La vida de los Otros“ ganó anoche el Oscar a la mejor Película Extranjera. Para su director, Florian Henckel-Donnersmarck, es su opera prima, un debut por todo lo alto y una gran responsabilidad. Ya he dicho que no creo en ese premio, sin embargo de todos los galardones que entrega siempre me interesa el que rinde honores al cine hecho fuera de las fronteras de Hollywood.
La vida de los Otros, merece con creces el reconocimiento obtenido. El cine Alemán de los últimos años merece recibir un Bravo! por ese verse adentro, por esa búsqueda que intenta encarar a los mostruos del pasado: El Comunismo y el Nazismo con sus secuelas psicológicas, ideológicas y morales. Sus realizadores no buscan excusas para el olvido, sino por el contrario le gritan al público un „Nunca más“ que sale del alma con tanta valentía, que a mi, una no alemana, me hace sentir orgullosa de ellos.
La película nos invita a hacer un viaje a un tiempo no muy lejano del que todavía se sienten las huellas y se ven las cicatrices dejadas por un régimen totalitario y controlador. En un mundo gris y frío al mejor estilo Orwell, a un oficial de la Oficina Estadal de Inteligencia Stassi, especialista en el espionaje de vidas ajenas, le es encargada una tarea más: espiar a una pareja de artistas. Una historia simple que vivían todos los que habitaban el lado Este del muro. Por eso es tan fuerte esta película; por eso mi amigo Dirk aún no ha querido verla, porque sólo la referencia a esa su historia personal, le duele todavía como en carne viva.
En la película asumimos más claramente nuestro papel de observadores sentados en una butaca, por momentos somos el espia que vive la vida de los otros como propia. Urlich Mühe es uno de mis actores alemanes favoritos y su actuación es impecable. Retrata a un competente oficial del sistema que solitario y vacio de vida propia que se alimenta de la de los otros. Junto a él espiamos también nuestro interior, mientras somos testigos de la vida de los que como él, pueden redimir o ejecutar. Somos testigos de la complejidad de la naturaleza humana, sus valores más puros, el amor, la amistad la integridad y su otro lado la obediencia ciega a un régimen, el poder, el terror psicológico.
Me gustan las películas como ésta con atmósfera, esa puerta de entrada a otros universos. Con un tiempo narrativo extraordinario la película recrea con gran intesidad un drama silencios que denuncia a una sociedad y una época de desazón y represión. La fotografía detallista y la música hipnótica completan un cuadro emotivo y conciso.
La autocrítica y revisionismo contradictorio y valiente del cine Alemán hace ajuste de cuentas con su pasado reciente; ya no desde el punto de vista de los sometidos y culpables, sino desde el ser que se atreve a aprender de los errores.

25.2.07

Postal de Höhr-Grenzhausen


Mi pueblo está rodeado de bosques y de verdes lomas. Cuando un día llegué como una turista más me dije: “que lindo debe ser vivir aquí“. En ese minuto no sabía que estaba decretando mi futuro... Un año después el amor me traía a tierras del Westerwald.
Mi pueblo adoptivo me recibió de brazos abiertos. Artistas y artesanos conviven aquí y en sus manos la arcilla se trabaja y se convierte en maravilla. El pueblo está lleno de gente que en un país altamente industrializado, todavía tornea y quema piezas únicas tratando así de luchar contar la masificación y la globalización del mundo que abarata los costos de producción a costa de salarios de miseria en China.
Ya casí son nueve años desde mi arribo a este lugar y un no sé que de nostalgia me da cuando estoy lejos de él, de su aire puro, del silencio y la paz de sus calles. Aquí me siento en casa...apartando mis nostalgias y memorias más profundas, que sé que son parte del hatillo que todos los inmigrantes llevamos con nosotros siempre, he aprendido que „mi lugar en el mundo“, puede ser cualquiera en donde encuentre apertura, aceptación y una cálida sonrisa.

23.2.07

Café Literario

No hay nada más lindo que compartir lo que uno es; hacerlo no de la manera orgullosa que acentua las diferencias sino más bien de forma humilde que muestra apertura.
Porque en la variedad está el gusto en unos días realizaré una tarde de lecturas cortas Hispanoamericanas, en castellano y alemán. Hace un año hice lo mismo con textos Latinoamericanos y fue todo un éxito. Leeré en un hermoso café a la luz de las velas, tomando té.
Me parece que en países como en el que vivo, donde en que se habla tanto de la integración de las minorias a la sociedad; la intención debe partir también de ellas. La tolerancia comienza mostrando lo que uno es y su herencia cultural , comprendiendo las diferencias y resaltando las semejanzas.

22.2.07

123 qué libro más chévere!



Yo sigo pasando la pelota del meme que Abril Abril me mando. Se trata de buscar la página 123 del libro que estén leyendo, contar las cinco primeras líneas y transcribir el párrafo que viene a continuación. Luego hay que pasarle el testigo a cinco bloggeros más. Este este caso se los paso a Acus, Qx, Clarice Barrico, Pancha y Ciriaco Pescador y como todo, con toda la libertad de actuar o no. Vale?.

De Felisberto Hernández, los cuentos de la Casa Inundada que son una maravilla y estoy leyendo por enécima vez:
„Aunque su espíritu le escondía la causa de por qué escribía la historia, es posible que el haya sentido como el aliento de una desgracia que lo seguía de cerca. Precisamente, era su propio espirítu el que no dejaba que la impresión de que ella no le amaba más se hiciera pensamiento, y entonces además de querer tapar esa impresión con todas las razones...“

De Francois Lelord, un libro para la esperanza en la definición de la felicidad: Hectors Reise oder die Suche nach dem Glück
„Djamila war wieder aufgewacht, und ihre Pupillen sahen zum Glück immer noch gleich aus, und sie konnte Hectors Hände mit ihren Händen gleich stark drücken, wenn natürlich auch nicht sehr stark, denn sie war ja eine Frau, und noch dazu war sie sehr erschöpft.

De Gil Mcneil, mucho humor inglés que siempre viene bien: Stand by your man
“The weather turns boiling hot so I buy a plastic sandpit for Alfie and a few bags of play sand. He plays in it quite happily for about five minutes while I’m trying to pick herbs, and then spreads the sand all over the lawn. I try to Stop him but end up tripping over a bag of sand and falling flat on my face into the herb bed...”

21.2.07

en la fábrica

Y sucede que los martes trabajamos mucho. No bien ha comenzado el día y ya la jornada está planeada hasta sus más profundas consecuencias... A menudo logramos adentrarnos en las viejas factorias cerradas y llenas de maravillosos tesoros. Alice in wonderland, un mundo lleno de los más increíbles secretos. En donde ya la vida no navega sus historias y somos nosotros los que desandamos pasados inconclusos y petrificados momentos. No sé, un par de zapatos viejos echados al abandono, una taza vacía en donde alguna vez alguien sorbió té. Cosas así encontramos.
Cada cual hace camino por su propia cuenta y riesgo. Y así como la vida misma se hace de contado, dejamos que la coincidencia nos encuentre, mientras el azar nos lleva por laberintos intrincados llenos del sentimiento de un "no sé que es lo que me espera en la próxima habitación"
Andamos los espacios que nadie más vive, con curiosidad infantil y con la experiencia del que ha leído muchas historias de misterio. Es todo un desconcierto maravilloso, "quién paso por ahí, dónde están los otros, creo que me perdí", y así se nos va el día, deambulando en el frío espacio sin vida, en el que sorprendentemente aún palpitan rastos de ella. Afuera las flores se congelan, nieva en primavera. Adentro es siempre invierno y nada importa ya.
Colecionamos momentos ajenos, un molde para una jarra que nunca llevo una flor. Mil años de intentos para la nada...y buen provecho. Y ahí en el cuarto de los inventos, un laboratorio de formular esmaltes, cuadernos llenos de un lenguaje cifrado y el fantasma de alguen muy serio haciendo su trabajo. Hay que dejarle ganar la batalla a la imaginación o a la muerte, uno decide... este mundo se lo robamos en herencia, a aquellos sobrevivientes que le huyeron en estampida...
Camposanto, cementerio. Un calendario que se quedó en el tiempo, alguien le marcó una cita, quién sabe si acudiría a ella. Al lado hay un mapa de Noruega, tal vez fue allí en ese espacio, justo después del cigarrillo húmedo de hastío cuando el fantasma entendió que todo llega a su final. Todo está marchito y oliendo a tango, como el periódico amarillo y la matica de hierbabuena que nunca recibió sol. Tentaciones de nunca parar. Recurrente encuentro con el espectro que cuida la fábrica y se aburre por falta de nuevas. Dilapidamos los encuentros en un rompecabezas que sabemos bien jámas resolveremos...maldita sea, ahí está el placer. Di A, yo digo B, así quizá como en otro acertijo queremos ser ellos. Tal vez... Nos pasa cada martes, qué se le va a hacer.

20.2.07

Feliz Cumpleaños María Dolores!!!


En respuesta a un texto que me escribiste un día y como acomodando todos tus regalos de cumpleaños en un barco de papel que cruce este gran charco que parece separarnos, te digo que estoy contigo en este día y siempre:

Sí, nos iremos nuevamente en busca de un ser mitológico y lo miraremos de lejos para respetarle su espacio... y le ayudaremos a remontar peligros con nuestra magia de hadas antiguas y aladas.
Nos encontraremos con ese personaje importante de algún cuento y le miraremos bien adentro los ojos para averiguarle contentos.
Y nos iremos nuevamente a la Cuba que conocimos a abrazar yuntas y verdades como niños.
Y nos saldrán alas renovadas y en cada movimiento caerá una lluvia de oro y de promesas cumplidas.
Y nos convertiremos en una sola estrella fugaz y viajera y te mostraré el sur que conocí y que me cambio la vida.
Y nos zambulliremos en el mar como en el viento, gaviotas mañaneras sedientas de cielo.
Y con un paraguas y un par de tijeras nos haremos un arcoiris que nuestras niñas han de colorear de risas y dulzura.
Y te enseñaré un bosque antiguo y silencioso que conozco y una casa con perfume a rosas de abuela cantora.
Y convertidas en estrellas titilaremos conversaciones ya viejas pero del alma. Y bailaremos la danza de la infinita presencia.
Y nos iremos al cine a ver una película de susto y la que se asustará soy yo.
Y a la salida sacaré esta caja llena de cosas que junté para regalarte y te reirás de mis ocurrencias como siempre, por ser siempre:

Y como Mago del sombrero voy sacando de regalo un reloj manco de horas para que el tiempo se te dé entero; un pañuelo para las lágrimas y para que las despedidas se anoten cada una en un esquina; una sonrisa de repuesto para casos de emergencia; un cofre donde duerman los recuerdos bien doblados pues son muchos; un ovillo que ate olvidos para que cualquier muerte sea mentira; una cajita de trampas y ternuras que se escapen una a una y como quieran.
Luego, un poco de desatino como un juego de azar para la siesta; otro tanto de amor en frascos duplicados que se riegue a cántaros sin evaporarse. También unas cuantas cosas que encontré al doblar alguna esquina: un juguete viejo querido de la infancia, y también una soga lista para atar al cuello por si algún día la creemos necesaria.
Además unas zapatillas bellas y amarillas que caminen sólo cuando te las pongas junto a un ticket de metro un poco arrugado de tanto ir y venir profundamente y otro de cine, siempre adelantado. Un miedo cobarde de tanto vencerlo; una flor arracanda del jardín de los vientos; una brujula antigua que marca futuros; una llave que abre algo más que puertas; una canción querida, algo de polvo del camino; un atajo de ideas a medio usar; un cuaderno todavía virgen de palabras; una docena de abrazos y no sé qué más.
Y luego te sonrío y te digo que es mentira la distancia, que nunca ha existido, que celebramos juntas como desde los doce, que no hay ausencia y que te quiero como tu a mí. (aunque sé que de alguna forma eso ya lo sabes).

18.2.07

Cansancio

El sol de media tarde
alarga mi sombra
hasta lo impensable.

15.2.07

Mi amiga Maria


Mi amiga Maria es una poetisa y no lo sabe. Admiro a esos poetas que no saben que lo son y sin embargo cuando abren la boca es para decir sólo maravillas, no por lo que dicen sino por cómo lo dicen.
Maria es bella por dentro y por fuera. Es una estatua griega que volvió a la vida un día, tiene el pelo crespo y muy raro por estos lares y los ojos verdes como algas de mar. También tiene tres hijos que son los culpables de que con cada embarazo se le desaparecieran los años y la belleza se le convirtiera en el perfume que le sale de la piel.
Maria es artesana, cada día se sienta al torno a hablar con la arcilla y a ella le saca flores y más niños. En las tardes hornea tortas de limón y fresa. Le gusta conversar a Maria y tener visita amiga a la sombra de algún árbol. El tiempo le da tiempo de preparar abrazos y limpiar rincones, mientras su casa de muñecas se va llenando de niños, como es natural.
Y es que María no sabe de horas ni de calendarios, se guía por los signos que le dan sus días. En estos días me dijo: “Ya pronto será tu cumpleaños, las rosas están por florecer. Sí, tu cumpleaños es cuando las rosas florecen“
No pensó lo que me dijo, sólo lo dijo y yo, en silencio, recibí el regalo adelantado de su palabra.

14.2.07

El ángel de Gloria

"Ángeles que me encuentro", este título que nombra el aparte sobre los ángeles que poco a poco se van llenando de poesía, fue mi primera exposición fotográfica allá por el año de 1996.
La exhibición se basó en el concepto de los amigos que nos acompañan tan cerca o tan lejos, en esta esfera o en las otras. Tomé las fotografías en los cementerios Colón de la Habana y General del Sur de Caracas y luego repartí una copia a cada amigo escogido para que escribiera lo
que su ángel tuvo a bien contarle.

Oración

Mensajero de luz, canal de Dios.
Tu tan cerca de mi y yo tan lejos
Amor guerrero, incondicional y eterno
Defensor impotente y firme de mi libertad de errar
Susurro de estrella que no me alcanza,
serenidad triste ante mi olvido
guardián de mis alas y mis unicornios
y de la niña asustada y sola que me vive dentro.
A ti te pido, no te resignes,
sígueme siempre, hasta que yo te siga.
¡Te necesito!

13.2.07

Objetos perdidos

Porque ayer hicieron 23 años
de tu paso al otro lado del espejo.



Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos
Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome.

Pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta
donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.

Julio Cortázar 1944



12.2.07

Postal de Paris


Nada que se diga de París es exagerado. Ni siquiera que es la ciudad de amor y de los enamorados. Hay tanto romance en esta ciudad. La gente se besa y se toca en las calles. Las parejas se besan en los puentes o duermen juntos en los parques como gatos. Es toda un pintura de color impresionista.
París es también deseo de amor del solitario, el sueño de encontrar el otro lado del puente. A la Maga de la Rayuela se le puede perseguir siguiendo los nombres de las calles del bario latino, sabiendo que en cualquier esquina ha de encontrarse con Oliveira, entonces todo es magia y maravilla. También se le pueden seguir los pasos a Cortázar y a tantos otros que encontraron en esta ciudad y sus calles un minuto de inspiración al calor de un café y una medialuna.
Yo me siento en algún banco de un puente y con mi fantasma más querido, veo pasar los barcos y tiro pétalos de rosa al agua del Sena; mientras soy testigo de lo que sucede siempre en París, donde el amor pasea mostrando todos sus mátices y sus caras.

la foto es del maestro
Robert Doisneau - Le Baiser de l'Hotel de Ville, Paris, 1950

8.2.07

La casa de la calle Kasino



Como todo es un enredo en esta red por donde andamos y Clarise Baricco hablaba de cine y yo comenté sobre los fantasmas en una casa vieja, luego Umma pensó como yo en ellos, y Musa rella quizó saber más, he aquí pues algo de la historia de la casa de la calle Kasino.

Es una casa inmensa, antes de ser el único cine del pueblo fue la „Casa Alemana“ (cada pueblo tenía una, eran lugares de encuentro de los pobladores y ahí siempre se entereban de todo lo que sucedía en él).
Buscabamos casa para un sueño. Teníamos el proyecto de montar un taller comunitario de cerámica, eramos seis estudiantes recien graduados. Alguien dijo “en la calle Kasino hay un cine abandonado“...Hacía tanto tiempo, ninguno tenía idea que en este pueblo hubiera habido jamás un cine...“la casa está en venta dijo uno...quizá también la alquilan“.

Hicimos la cita para recorrer la casa vacia, de gruesas paredes blancas, sótanos de techo abovedado, escaleras de madera e inmensas ventanas...fue como entrar en otra dimensión, mientras los otros no hacían sino hablar de planes posibles para el taller; mis ojos recorrían maravillados el espacio en donde apenas quedaban indicios del glorioso añejo tiempo de los días de cine:
En una habitación encontramos la ventana de la taquilla con precios en marcos alemanes, distinguiendo las mátines de las vespertinas; los techos estaban todavía acolchados adornando paredes forradas con terciopelo rojo; más allá, arrumado un viejo e inservible proyector de películas y un par de tambaleantes butacas de madera.
La casa nos embrujó...como en el cine, nosotros teníamos una gran ilusión y esa casa nos vendía la posibilidad de realizar el sueño...el trato se cerró y ya pronto habría que preparar la mudanza...no mudaríamos todos a la casa, tan inmensa como era había espacio para vivir y para trabajar.

A mi la casa me toco fibras muy sensibles, la de la memoria, la del cine, y otra más, la que sabe de los significados de las cosas.

Tratamos siempre de respetar el espacio y con él a sus fantasmas. Aún a sabiendas que había sido un espacio feliz, me costaba adentrarme en la sala de cine que ahora era taller, y cuando lo hacía me imaginaba la gente en su entrar emocionado a la sala casi en penunbras. Pensaba en las lágrimas derramadas por el amor plátonico a éste o aquél actor; en el silencio consternado al ver la propaganda de guerra del noticiero. Casi veía a esos fantasmas recurrentes, casi escuchaba sus voces de admiración y maravilla. Imaginaba cuantos amores lograron serlo en la oscuridad, cuánto refugio significó sentarse en una butaca a llenarse los ojos de luz.

Convertimos la casa en nuestro estudio, pero respetamos los restos del pasado cinéfilo. Algunas noches me paseaba por sus pasillos tratando de escuchar las voces de los fantasmas que venían a llenarse los ojos de celuloide. Me hice asidua de los sótanos de la casa, ahí como buscando lo que ya no estaba, hice mil fotos de las parededes y sus marcas, como buscando un intersticio a esa historia que yo no conocía. Con el tiempo fui preguntando a los que eran de aquí y venían a nuestras exposiciones... y así escuché las historia de los que por primera vez se tomaron las manos en la penumbra, los que salieron bailando despues de ver „Singing in the rain“; los que se asustaron de ver Metrópolis como el mañana terrible que se les venía encima; los que de niños se maravillaron con el Viaje a la Luna de Georges Méliès, se aterrorizaron con el Nosferatu de Murnau o los que idolatraron a Marlene Dietrich y a su Àngel Azul.

Finalmente el espíritu de la casa revivió el día que decidimos crear un pequeño cinema en donde ver en gran pantalla las películas que no pasan en cartelera comercial. Así de vez en cuando y de tiempo en tiempo, en medio del taller que fue sala, los artistas y artesanos de mi pueblo nos juntabamos para pasar dos horas de frío, sentados en bancos de iglesia mirando y admirando alguna maravilla del septimo arte.
Cuando se apagaban las luces y comenzaba a rodar la película yo sentía entrar a los otros, los habitantes de la casa, los que se quedaron en ella para siempre, gracias a la gran ilusión del viejo cine del pueblo.

6.2.07

Palabreo de la Loca Luz Caraballo

Una niña de cuatro años se miraba las manos y contaba sus deditos, mientras repetía como un lorito el poema que su papá le enseñaba. Contaba la historia de una mujer que en tiempos de las guerras que siguieron a la de independencia, perdió el amor, sus hijos y la cordura.
Fue por allá en el páramo merideño, lugar donde hoy se levanta una estatua a aquella mujer y a su leyenda.

De mi papá heredé el amor por la palabra y sobre todo por la poesía. No sé como se le ocurrió enseñarme a contar hasta diez mientras me regalaba para siempre los versos de Andrés Eloy, lo cierto es que todavía me acuerdo de ellos. Son esos versos los que recito de memoria, como una oración, cuando algo de mi precisa un poco de paz y de un abrazo lejano.

Aquí están los versos de Andrés Eloy Blanco, poeta venezolano
Los deditos de tus manos,
los deditos de tus pies:

uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete, ocho, nueve, diez.

anónimo
De Chachopo a Apartadero
caminas, Luz Caraballo,
con violeticas de mayo,
con carneritos de enero;
inviernos del ventisquero,
farallón de los veranos,
con fríos cordilleranos,
con riscos y ajetreos,
se te van poniendo feos
los deditos de tus manos.

La cumbre te circunscribe
al solo aliento del nombre,
lo que te queda del hombre
que quién sabe dónde vive;
cinco años que no te escribe,
diez años que no lo ves,
y entre golpes y traspiés,
persiguiendo tus ovejos,
se te van poniendo viejos
los deditos de tus pies.

El hambre lleva en sus cachos
algodón de tus corderos,
tu ilusión cuenta sombreros
mientras tú cuentas muchachos;
una hembra y cuatro machos,
subida, bajada y brinco,
y cuando pide tu ahínco
frailejón para olvidarte,
la angustia se te reparte:
uno, dos, tres, cuatro, cinco.

Tu hija está en un serrallo,
dos hijos se te murieron,
los otros dos se te fueron
detrás de un hombre a caballo.
«La Loca Luz Caraballo»
dice el decreto del Juez,
porque se encontró una vez
sin hijos y sin carneros,
contandito los luceros:
...seis, siete, ocho, nueve, diez...

PD. ya mi hija se la aprendió y se oye lindo !

5.2.07

Anoche las vi


A todos esos „tíos y tías“ de nuestra infancia, esos de las fotos y los recuerdos que nunca dejaremos de ver con los ojos primigenios e inocentes de los niños.


Anoche las vi. Anoche como en una revelación también me vi. Como en un juego de espejos que se repiten, vi sus vidas reflejándose en la mía y viceversa. Por el agujero de la tristeza también vi el futuro. Todo porque somos como ellas, como ellas fueron también otras.
Anoche me asomé curiosa a conocer los recuerdos de un viaje, de un encuentro y contemplé más allá del instante que se plasma en una fotografía. Asomada a una ventana mágica vi la Mérida que recuerdo con claridad cada uno de mis días. Sentí su sol de trópico andino sobre mi piel, pude ver el color de su cielo y esa mezcla verde y seca de las montañas del páramo. Y más allá de la postal geográfica pude tocar las paredes de una casa que también fue mi alegría de niña cuando cada año era visita y fiesta.
Hoy me falta el aire como me faltan las palabras, porque las vi a ellas, a las tías y mis ojos no entendían que el tiempo hubiera pasado y ellas no se mantuvieran intactas como en mi recuerdo. Ellas son, ahora, como era mi abuela cuando estos ojos infantiles la miraban. Hay algo que no cuadra. En la lógica del recuerdo hay algo que no encaja.
Ellas son hoy como era mi Chinta, pero en mi recuerdo siguen siendo las mozas de las fotos blanco y negro de los albumes que mi mamá guarda con celo. Ellas son para mi las mujeres de las delgadas cinturas y de los bailes de estudiantes casaderos, esas que en mi intento de descubrir pasados yo miraba y remiraba en aquellos albumes ya por esos años polvorientos.
Sin embargo, para mi ellas no son solamente fotos viejas, también son color y aprendizaje, son las tías que se reunían a jugar cartas al rededor de una mesa en La Pedregoza, mientras sus críos jugaban a ser exploradodes y comían moras hasta casi reventar. Era el tiempo de mis vacaciones escolares, tiempo en donde mi mundo todavía era pequeño pues se formaba de la línea que se hacía de juntar sólo dos puntos geográficos: Mérida, siempre Mérida y el lugar donde vivía.
Y el embrujo se rompe, cierro la ventana y me encuentro jugando un juego de mesa como ellas jugaban...todavía oigo sus risas. Pero en mi mundo de ahora hay solamente un rostro conocido de la infancia, un lenguaje igual, un espacio conocido. A mi lado hay dos niños que me miran, seguramente como yo las miraba a las tías cuando me permitían jugar „rooming“ un domingo merideño.
Entonces me veo siendo como ellas, repitiendo los mismos gestos de mi madre sin saberlo. Después de haberlas visto nuevamente en mi silencio o en mi risa de juego y detective, me asumo extrañándolas a ellas y a sus abrazos, las palabra de „usted“, a las ordenes cargadas de cariño y enseñanza y sobretodo extrañando a la niña que una vez fui y que ahora veo repetirse en Laura o Esperanza.
Veo a Ingrid y entiendo que nadie más en esta habitacion de juego puede comprender como ella que algo nos falte, que algo no esté y eso duela como una casa vacía en el corazón, como una palabra que no llegó a tiempo a unos oidos, como una tristeza innombrable que se remueve en un día de fiesta, en un día de ausencia.
Porque sabemos que somos nosotras las que deberíamos estar abrazando a esos cuerpos gastados de tanto camino, que no se parecen a mi memoria de ellas y que sin embargo sabemos son: esas tías, esas mamás, esas mocitas que hoy más que nunca nos faltan.
Y es que la lógica no hace recuerdo ni entendimiento, por la misma razón que nosotras ya no somos esas niñas que jugaban barbies o más chiquitas querían ser mamás de algún bebé querido.
Pero nos separan miles de kilómetros de esos abrazos, del olor de esas pieles que todavía tienen la magia de remontarnos al refuigio necesario de la infancia, de esos ojos que ya no tienen el brillo de las jueventudes blanco y negro, de esos cuerpos que poco a poco se van volviendo pequeños. Y es que el tiempo pasa y es una verdad tan grande que ojalá fuera mentira.

2.2.07

Postal de Barcelona

Esta ciudad me ha regalado más de lo que esperaba.
Me regaló un momento mágico en el parque Güell con un flautista de "Hammelin" que dió un concierto que hablaba de soles y de lunas en el patio cubierto que Gaudi ideó... un mar de olas que contiene soles y estrellas y está como el mundo que él percibía, al revés. Luego en el mismo espacio una violinista tocaba "Brasil", mientras su hijita de unos tres años andaba regalando maníes y besos en catalán y sonrisas en lenguaje universal. Encanta Barcelona, no hay remedio habrá siempre que volver y volver y volver.

Este


a mi hermana María Elena
y porque la inmensidad su amor está siempre conmigo

Luna que me crece en las entrañas,
pensamiento que se siente en la distancia.
Dolor presente.

Este de mis días.
Sol que nace
y naciendo me da vida.

Calor de la mañana
que toma por sorpresa al día,
caricia que sabe a jugo de naranja,
mañana merideña,
día de misa.

Sonrisa que me empuja por la vida.
Primavera, florecita, botón de rosa,
señal de lo que late y me respira,
color que estalla por dentro.

Tierra rica y fértil
Tierra firme a donde llega siempre
mi barca viajera.
Sabía luz, nunca la pierdas
Origen de todo, de mi fe,
de mi universo.

Cisne que prepara el vuelo.

Lago, agua calma y oscura,
profundidad de ensueño,
Verde ciénaga, silencio
Agua detenida que habrá de correr.

Templanza
virtud del sacrificio,
de tu lucha amorosa se alimentarán los pájaros nuevos

Tierra Toro Lucas Evangelio.

Fuente luminosa de mi espíritu.
Hermana, tierra, hogar, amor.

30.1.07

Cuando yo sea

"La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
—ni siquiera palabras."
Eugenio Montejo


Mi hija está creciendo bilingüe, cada noche, sin falta, le leemos un cuento, una noche en alemán otra en castellano.
Esta noche me tocó a mi. Saqué de su biblioteca un librito que compré hace dos años y que a mi particularmente me encanta leer, se llama Chamario (de chamo, como se le dice en Venezuela a los más jovenes). Es un libro de poemas dedicado a los niños, lo escribió un tal Eduardo Polo.
Me gusta por musical y divertido. Su autor juega con el lenguaje, corta y rehace palabras y el resultado es un texto alegre y creativo.
De este libro mi poema favorito:

Cuando yo sea

Cuando yo sea grillo
cantando a la luna,
si oyes mi organillo,
dame una aceituna.

Cuando hormiga sea
cargando un gran peso,
que al menos te vea
a la luz de un beso.

Cuando sea ciempiés
con mis cien botines,
deja que una vez
cruce tus jardines.

Cuando no sea nada
sino sombra y humo,
guárdame en tu almohada
que yo la perfumo.

A propósito Eduardo Polo es uno de los seudónimos del poeta venezolano Eugenio Montejo, cuyas obras son altamente recomendables

29.1.07

El entramado de la existencia

"El que quiera entender debe escuchar primero."
Babel

Se mezclan las lenguas, la música suena y un hilo invisible toca y cambia la vida de los hombres. Los hombres están dispersos por el mundo pero indudablemente unidos por el destino y la soledad.

Al principio hablabamos el mismo idioma, pero un día algo sucedió...
Babel la confusión de las lenguas...seremos incapaces de comunicarnos mientras no nos abramos ante nuestros propios sentimientos.

Armados con un rifle dos niños marroquíes juegan. Sucede lo previsible, una mujer sale herida... y nosotros como la cámara y desde el cielo lo vemos todo, somos un Dios que todo lo ve, y en México, Japón y Marruecos, los hombres somos apenas un grano de arena ante la fuerza del destino...ese que nosotros mismos forzamos.

Un instante, un error que toca la vida de la gente en tres partes del mundo. Cuántos hilos se cruzan a diario sin que lo imaginemos...siempre es igual, el aleteo de la mariposa y todo tiene una lógica mínima y punzante.

Babel es confusión y caos...como al principio. La conexión intrínceca entre los individuos, un gesto, un regalo que desencadena una historia que irremediablemente le cambiará la vida a sus personajes.

Una pareja de turistas norteamericanos en medio de un accidente en una tierra extraña, sin las comodidades a las que están acostumbrados...el mundo de lo seguro. Donde ahora están no hay control.
Una adolescente japonesa perdida en el mundo de la nada tecnológica y el silencio en el que vive. Una niñera mexicana e indocumentada que cruza la frontera con dos niños norteamericanos para ir a la boda de su hijo. Las historias se juntan y se componen con palabras de otras. Ninguno de ellos sabrá más allá de lo necesario. No se puede, pues en medio de la confusión faltan palabras. La medeja crece. Y mientras, somos nosotros lo únicos testigos de un mundo lleno de impresiones fulgurantes: el trato violento y racista de la policia de fronteras en USA, la necesidad de una joven en Japón de borrar sus cicatrices, un grupo de turistas que abandona a otro necesitado ser humano y el mismo grupo que observa el mundo desde una ventana porque eso es turismo de lujo y de aire acondicionado; la inocencia de niños sin esperanza, el verdadero mundo en donde la mayoría convive con la muerte porque la vida vale muy poco y una vieja que más allá del entendimiento de la palabra puede conectarse con el sufrimiento ajeno, un milagro casi imperceptible...al final, de esa conexión infima, tejido con hilos de acero, el aislamiento por la incapacidad de comunicarnos con el prójimo.

Somos vulnerables aunque creamos lo contrario, estamos conectados aunque el día a día no nos los deje percibir.

La película tiene un par de errores de producción fáciles de conseguir y deja más de un cabo suelto, pero más allá, la fuerza de sus imagenes nos deja removidos en nuestra esencia y hasta los más superficiales salen pensando sobre esa oculta trama que nos une y nos resume.

No creo en los Oscars ni en las nominanciones de ningún premio gringo, creo en lo que a la salida del cine me llevo de una película...y de esta me he llevado un silencio conmovido y la repetición de la conciencia de nuestra vulnerabilidad ante acontecimientos aparentemente inocentes.

28.1.07

Palabras de otros 8


1.-El girasol se mueve para quedarse al sol“ O.Q

2.- Yo me voy a morir de muerte. L.A.

3.-Para ser feliz es necesario no saberlo O.Q.

4.-Qué es un suspiro? – preguntó él
Es el espiritu del viento porque va por dentro. O.Q

5.-Si es de llorar te quedas seco. M.K.

6.-Uno mismo, a veces, se traiciona. O.Q.

7.- Ahí va un hombre cansado de llevarse puesto O.S

8.-Tenemos el corazón en terapia intensiva L.A.

9.-Se nos murió en defensa propia. O.Q.

10.-La luna es el espejo en donde se mira el sol. A.S.

11.-Sobre los libros: Me gusta. Me gusta la primavera bibliográfica. O.Q.

12.-Uno se hace historias de cuánto sufre O.Q.

26.1.07

Cárcel de ti

Los secretos designios
del tiempo y la memoria,
me mantienen
irremediablemente
unida a tu sombra.

25.1.07

Candil de nieve


pequeña hermanita,
niña sin jardín,
por no tener flores
sembraste una en ti.
Silvio Rodríguez

Te extraño Marce. Tengo miedo de empezar porque le temo a las palabras que no alcanzan, que siempre se quedan cortas. Gata, tú sabes eso mejor que yo...por eso eramos tan buenas hasta en nuestras conversaciones silenciosas. Sabes, estoy escuchando a Amaury y no paro de pensar en ti, tengo ganas de un abrazo tuyo, de salir a volar alcantarillas como cuando los juntabamos los domingos en las tardes por allá en un rincón del teatro. Como cuando sin saber porqué y a pesar de nuestras diferencias (que pesaban tanto para algunos) no podíamos dejar de estar cerca y es que entre nosotras se conjugaba siempre toda la magia de los espacios que nos vieron pasar. Marce tengo ganas de llorar e ignoro las razones o quizá si las conozco. Me haces falta lo admito y qué difícil me ha sido siempre admitir mis carencias, las ausencias. Marcela rondas mi cabeza como el colibrí a la flor, te siento presente. Pensarás tanto en mí como yo en tí?. Me parece que nos hace falta hablar a las dos. Debe ser que hace tanto que no te veo, tanto que no cazamos luceros, tanto que no divagamos por nuestra ciudad, esa en donde caían edificios en cuestión de segundos y nos salvabamos siempre. Te quiero Gata-flor, es cierto lo que una vez dijiste, nos atan tantos hilos...hay tantos cruces en el alma...
Marce, te acuerdas de la universidad, te acuerdas de ese mundo maravilloso y de nuestro primer encuentro. Yo sí, Candil de Nieve, esa clase tan heterógenea y bipolar; llena de chiquitas sifrinas de la mañana que les faltaba el mundo que tu traías, el mundo de desamparo, de exilio; el mundo del libros y de verdades. Y en medio de esos dos mundos, estaba yo con mis preguntas, yo con mis días de buen salario publicitario y mis noches de aula magna. Mientras, tú no soñabas con ser, tú eras y cada vez que abrías la boca te salían mariposas capaces de crear nuevos universos...tú, la que venía de dejar la carrera en la Simón casi cuando ya faltaba nada para culminar, la que precisó de la palabra para describir modelos y mundos existentes o por existir...enciéndete clavel cuando amanecer veas la razón...Marce, te acuerdas de como nos esperabamos y nos sabíamos; te acuerdas de tus ataques de luna y que yo no entendía nada de por qué pateabas, en esos momentos y a pesar de ellos sólo sabía que me quedaba igual contigo aunque no me necesitaras...aunque no pidieras ni un hombro para llorar dolores.
Marce querida, cuánto te extraño, te acuerdas de ese periódico clandestino que hicimos un par de veces y que maravillaba por la verdad tan bien escrita, y Jaime y Máximo y Xabier y el resto. Todos la mar de diferentes, todos la mar revuelta que sólo la Central conjuga.
Marce, te dí alguna vez las gracias por mi viaje al Sur, tu sur porque por tus palabras aprendí a amarlo, a imaginarlo, entendí sin conciencia cierta qué es ser latinoamericano, con tus relatos hice el viaje antes de hacerlo, y cuando finalmente iba camino al sur del continente eras tú mi compañera de viaje. Son tantas cosas Gata-loca. Marcela, marcelita tus amigos, los loquitos que venían de la Simón, todos unos geniecitos como todos los de allá, luego la mejor pasta del mundo hecha con solo un tomate y una cebolla en un edificio real y literalmente en demolición, donde vivía Gonzo y nosotras pernoctabamos y hacíamos literatura de la vida y viceversa. Recuerdo nuestras heridas de amor, tu ese, yo este, tu aquel, yo ese otro, tu este, yo aquel. Una noche de guayabo en el conciero de Soledad, con Jaime cuidando a sus niñas, definiendo el amor como un contrato mientras nosotras lo entendiamos más como ese querer de La Maga y Oliveira, porque sino no era vida, y el amor es vida, verdad....Y el viaje a Mérida y la Azulita, y los muchachos y su poesía...y nuestras salidas con Juancarlos a media noche, cervezas y SabanaGrande y Facundo Cabral. El viaje a Choroni y tus ganas de quedar embarazada cada luna nueva. Y mi mamá culpándote de todas mis locuras. Y Puerto Cabello y la locura de Raquel y Máximo y nosotros como esperando a Godot, en medio de ese teatro del absurdo. Creciendo, creo yo, sé que tu no. Y el primer viaje a Cuba al que fueron todos menos yo aunque fuera mi idea, y aunque me llevaras escondida en el morral. Y los conciertos del poliedro donde siempre había un encuentro porque todo era magia.
Mi operación de apendicitis y yo en mi cuarto de hospital sólo gritaba „traigánme a la Marce!“, y ahí estuviste. Y el viaje a Morrocoy que hiciste sólo por amor a mí, porque los publicistas no te iban...y yo, y yo.
Y el otro viaje a Cuba y tu ataque de luna...una vez más...
Marce y el día en que te ví como una flor que se moría de ganas de mundo y aunque me doliera el alma te deje partir. Nuestro el rencuentro en Londres tu con gato enamorado, y las visitas a mi hogar de Cardiff... y el mar. Y ese año nuevo en Londres con Massimo de regalo. Hoy tengo frío, como en Londres, sabes. Y la última vez por aquí, tu casada con un gato italiano y cocinero y yo haciendo maletas con mi guerrero alemán...y siempre un „pronto nos veremos“. Nunca han habido despedidas, no las puede haber. No sabemos que son, verdad amiga. Y la última vez Caracas, de nuevo y como siempre y yo con mi esperanza...no han pasado los años...es que el tiempo no existe, ya lo sabíamos nosotros, eh... Marcela, deseo por encima de todo reencortrarte siempre queriéndote. Qué cantidad de paja puede hablar uno, viste. Hay tantas cosas para decirte. Me haría un bien infinito que nos encontraramos en el espacio, pasar la tarde hablando, diciendo palabras hasta cansarnos y despedirnos con la sensación de que algo cambió y que estoy injustificadamente mejor después de ese abrazo en Bellas Artes. Anda Gata, no me dejes con estas ganas, así.
Toma mis besos, mis abrazos, mi cariño Candil de nieve.

24.1.07

Alumbramiento

Nacerá desnudo
escudado en llanto,
vendrá de lo oscuro
y traerá la luz.