
En días pasados, mi amiga Maria, la que parece una estatua griega, (más sobre Maria en Julio 2006) me contó una hermosa historia de navidad. Su historia de navidad.
Llegué a su casa para conversar corazonadas y tomar té de canela a la luz de las velas de una media tarde , lo que se hace muy bien en su hogar lleno de flores y de niños.
En una de las ventanas que da al desnudo jardín del otoño, me fijé que había una gran estrella de pergamino. Un poco amarillo ya, el astro de papel brillaba contrastando con el fondo oscuro de la temprana noche del norte y con suaves tonalidades que iban del blanco al amarillo claro dejaba pasar lo que afuera quedaba de luz.
Le pregunté de dónde había sacado semejante belleza, entonces me contó esta historia:
Hizo esa estrella hace casi once años...después de un embarazo díficil y solitario, llegó un mes antes de dar a luz a casa de su hermana. No había mucho que hacer con una barriga tan grande y pesada. En el frío de un invierno triste, encontró un libro lleno de estrellas para hacer y aplicadamente se decidió por la más bella de todas, la más difícil...una estrella blanca de infinitas puntas...
Maria tan inocentemente sabia como ella sólo es, se decía: “el bebé verá la luz el día que termine su estrella“... Así que pasaron los días y sus manos de artesana se ocupaban de hacer dobleces e imaginar futuros... la estrella cada vez se complicaba más, pero María terca insistía en terminar su obra.
Caían las hojas del calendario y llegó el día en que los médicos pensaron que el bebé nacería, pero ese día no hubo señal de advenimiento. Maria se justificaba...“es que todavía no está lista su estrella“... Trancurrieron así quince días más. María cargaba su sol interior con profunda paz. El día en que María dobló y pegó la última punta de la estrella, su cuerpo comenzó a sentir las contracciones de vida, el augurio se había consumado...esa noche un pequeñito astro le emergió del vientre naciendo al mundo.
Desde ese día la navidad no entra a la casa de María hasta que ella no cuelga la blanca estrella que, poco a poco, se va poniendo amarilla.
















































