
Me falta la palabra y los días que se cuelan por la rendija que deja abierta un suspiro; me huyen los minutos, corro tras ellos, pero no hay encuentro.
Me falta el tiempo y envidio a los que lo tienen encerrado en cápsulas de vidrio.
Me faltan los encuentros en una esquina de esas de café y museo.
Me sobra el deber hacer y ser y el revelarme ante ellos.
Me sobra el cansancio el deseo de cama y sueño.
Hoy lo confieso.
4 comentarios:
Amiga, a mi tambien me corren demasiado los minutos...
Tendre que poner un anuncio en la prensa local: "Se precisa con urgencia desacelerador de minutos..."
O algo asi.
Un saludo
Ontokita!
Nada puedo ante tus excesos y carencias, pero celebro tu tiempo de confesión.
Un abrazo.
Yo tengo la misma confesión pero algo pasa que sigo enloquecida. Quizà miedo a morir y dejar pendientes. Por eso escribo. Y no escribo nada.
Cuando escribìa sobre el ceramista, me acordé mucho de ti. Sabìa que lo conocías. Perdón por no venir antes.
Te quiero prima.
G
Así la quería leer.
Llena de magia,
de poesía y belleza.
Y claro,
vacía de tiempo,
inevitablemente.
Es el gran tao que maneja ese equilibrio.
El mismo que nos mantiene
en extremos opuestos de la tierra.
Besos eternos.
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