3.7.09

Confesión


Me falta la palabra y los días que se cuelan por la rendija que deja abierta un suspiro; me huyen los minutos, corro tras ellos, pero no hay encuentro.
Me falta el tiempo y envidio a los que lo tienen encerrado en cápsulas de vidrio.
Me faltan los encuentros en una esquina de esas de café y museo.
Me sobra el deber hacer y ser y el revelarme ante ellos.
Me sobra el cansancio el deseo de cama y sueño.
Hoy lo confieso.

4 comentarios:

I. Robledo dijo...

Amiga, a mi tambien me corren demasiado los minutos...

Tendre que poner un anuncio en la prensa local: "Se precisa con urgencia desacelerador de minutos..."

O algo asi.

Un saludo

Ana dijo...

Ontokita!
Nada puedo ante tus excesos y carencias, pero celebro tu tiempo de confesión.

Un abrazo.

Clarice Baricco dijo...

Yo tengo la misma confesión pero algo pasa que sigo enloquecida. Quizà miedo a morir y dejar pendientes. Por eso escribo. Y no escribo nada.

Cuando escribìa sobre el ceramista, me acordé mucho de ti. Sabìa que lo conocías. Perdón por no venir antes.

Te quiero prima.

G

Gustavo dijo...

Así la quería leer.
Llena de magia,
de poesía y belleza.
Y claro,
vacía de tiempo,
inevitablemente.
Es el gran tao que maneja ese equilibrio.
El mismo que nos mantiene
en extremos opuestos de la tierra.

Besos eternos.