27.6.08

Caracas 2008 / 4

Oraciòn
Pienso en el Dios en quien las madrugadas de domingo merideñas me enseñaron a creer. Lo veo en la fe de los que rezan y en la sonrisa de los que esperan. He pasado la vida ponièndolo a prueba. Hoy como casi siempre, no le pido nada. Espero haga su voluntad. Amèn

8 comentarios:

Unknown dijo...

Ontokita guapeando.

Estoy. Estoy.

Que así sea.

Beso doble.

Anónimo dijo...

(soy yo con nombre de domingo)

Alberto dijo...

Un saludo!

eika dijo...

Paso a dejarte mis palabras de afecto, de solidaridad. En la distancia y sin conocernos, te acomapaño con el pensamiento!

Un abrazo fuerte!

Te dejo un cafecito caliente ;)

Ciriaco Pescador dijo...

Querida y entrañable Ontokita, no sé si invoco a Dios en mis ejercicios humanos, espirituales o materiales, pero la fé me mueve como si así fuese.

UN BESO
c.

sole dijo...

los domingos siempre son tan especiales... días de encuentro, de familia, de amor, de fe abierta y proclamada a toda voz, o susurrada bajo la sombra fresca de un árbol amigo. a mi me abraza el árbol (hace pocos meses lo aprendí ¿recuerdas?), el mismo que abraza a tu madre a ti y los tuyos, cobijo de amor infinito.

un abrazo dominical

Tanino dijo...

Nunca he pretendido explicar la fe, nunca la he querido suscribir a un discurso, sólo sé que aparece, se va y a veces se queda para siempre. Hoy puedo sentirla sin vestir religión alguna y rezar contigo.
Un abrazo amiga
Leo

Julia Ardón dijo...

Así es.
Todo está bien.
Todo estará bien.