con humildad,
Malizo
"...pues no son las paredes, ni el techo,
ni el piso lo que individualiza la casa
sino esos seres que la viven
con sus conversaciones, con sus risas,
con sus amores y odios;
seres que impregnan la casa de algo
tan poco material como es la sonrisa de un rostro..."
Ernesto Sábato
Sobre Héroes y Tumbas
Malizo
"...pues no son las paredes, ni el techo,
ni el piso lo que individualiza la casa
sino esos seres que la viven
con sus conversaciones, con sus risas,
con sus amores y odios;
seres que impregnan la casa de algo
tan poco material como es la sonrisa de un rostro..."
Ernesto Sábato
Sobre Héroes y Tumbas
Diecisiete mariposas vuelan en un cuarto oscuro. Redoblan las campanas que por siglos no sonaron... y en la casa envuelta en la más triste neblina, una mujer llora mientras se balancea en su mecedora.
El silencio que nace cuando se desvanece el tañir de las campanas se vuelve olor a tiempo que lo toma todo. Camina por entre las flores secas y sus pasos se escuchan en cada rincón de la casa. Dueño y señor de las almas que ahora dormitan en un mar de arena... deja un rastro de mariposas muertas.
La luz de los viejos días es ahora amarilla como aquellas fotos, las de la mujer parada junto a la columna; las del hombre y el auto, la calle de piedra, las del frío de la mañana y las de la luna llena.
Hay lugares dentro de la casa donde hay cosas que todavía respiran. El ático del cuartico de planchar, lleno de baúles, zapatos dispares y ropa vieja. Almanaques donde una niña sonríe mientras juega con Lassie y el tiempo se detuvo. Si se pone atención se pueden escuchar las risas de otros niños corriendo por la casa, jugando al escondite o inventando otros juegos. Ahí también hay luz, pero es diferente, entra por la claraboya justo arriba de la puerta, y en ese punto se puede sentir el miedo de aquellos niños que, en las estrelladas noches de agosto, temían mirar al cielo, porque quizá en ese alzar de la vista encontrarían que alguien más también los veía.
Casi se puede sentir en una pared desnuda el calor de los vestidos colgados como al descuido; alargar las manos y poder tocar los huevitos de las gallinas más jóvenes, las pollitas, pequeñitos y buenos para comerlos tibios. Del otro lado la plancha y una cesta muy grande en donde, como oíamos en misa, tal vez había dormido Moisés.
También respira y huele el gallinero vacío, lleno de caca seca que ya nadie va a limpiar; por un lado un muro de ladrillos y bahareque, por el otro tela metálica y en el fondo montones de revistas viejas que terminaron ahí porque no había más lugar. Los nidos de las gallinas todavía conservan un poco de su tibieza y si se busca en el fondo aún se pueden producir milagros, y con los dedos encontrar un huevo de madera para las gallinas cluecas.
La mecedora ahora baila sola. Era azul la mecedora y fue un regalo para la señora, para que pudiera descansar. Era fuerte la mecedora, columpio de niños, la cama del perro, sillón de visitas, descanso de abuela.
Y si se cierran los ojos se puede ver mejor. En el cuarto de la sala la ventana está cerrada. Cuesta trabajo abrirla la madra está podrida. Pero si se hace el intentoal asomarse uno puede ser testigo del transitar de los fantasmas de Milla: la loca, la niña Muñeca que vivió creyendo que siempre sería joven: los labios mal pintados y las mejillas llenas de arrugas, mucho tiempo después de muerta sabe llevar sus huesos con la misma dignidad. Pacheco dice buenas noches, vestido de traje kaki y en su sonrisa las huellas del chimo mascado toda su vida. Don Trino pasa cojeando y en su cabeza cabalga un sombrero que se quedó allí para ver como su cabello se iba poniendo gris. Uno de los niños corre por la acera seguido de otro que carga kerosene, para el viejo calentador del solar. Hay que cerrar la ventana para no llorar.
La luz de los viejos días es ahora amarilla como aquellas fotos, las de la mujer parada junto a la columna; las del hombre y el auto, la calle de piedra, las del frío de la mañana y las de la luna llena.
Hay lugares dentro de la casa donde hay cosas que todavía respiran. El ático del cuartico de planchar, lleno de baúles, zapatos dispares y ropa vieja. Almanaques donde una niña sonríe mientras juega con Lassie y el tiempo se detuvo. Si se pone atención se pueden escuchar las risas de otros niños corriendo por la casa, jugando al escondite o inventando otros juegos. Ahí también hay luz, pero es diferente, entra por la claraboya justo arriba de la puerta, y en ese punto se puede sentir el miedo de aquellos niños que, en las estrelladas noches de agosto, temían mirar al cielo, porque quizá en ese alzar de la vista encontrarían que alguien más también los veía.
Casi se puede sentir en una pared desnuda el calor de los vestidos colgados como al descuido; alargar las manos y poder tocar los huevitos de las gallinas más jóvenes, las pollitas, pequeñitos y buenos para comerlos tibios. Del otro lado la plancha y una cesta muy grande en donde, como oíamos en misa, tal vez había dormido Moisés.
También respira y huele el gallinero vacío, lleno de caca seca que ya nadie va a limpiar; por un lado un muro de ladrillos y bahareque, por el otro tela metálica y en el fondo montones de revistas viejas que terminaron ahí porque no había más lugar. Los nidos de las gallinas todavía conservan un poco de su tibieza y si se busca en el fondo aún se pueden producir milagros, y con los dedos encontrar un huevo de madera para las gallinas cluecas.
La mecedora ahora baila sola. Era azul la mecedora y fue un regalo para la señora, para que pudiera descansar. Era fuerte la mecedora, columpio de niños, la cama del perro, sillón de visitas, descanso de abuela.
Y si se cierran los ojos se puede ver mejor. En el cuarto de la sala la ventana está cerrada. Cuesta trabajo abrirla la madra está podrida. Pero si se hace el intentoal asomarse uno puede ser testigo del transitar de los fantasmas de Milla: la loca, la niña Muñeca que vivió creyendo que siempre sería joven: los labios mal pintados y las mejillas llenas de arrugas, mucho tiempo después de muerta sabe llevar sus huesos con la misma dignidad. Pacheco dice buenas noches, vestido de traje kaki y en su sonrisa las huellas del chimo mascado toda su vida. Don Trino pasa cojeando y en su cabeza cabalga un sombrero que se quedó allí para ver como su cabello se iba poniendo gris. Uno de los niños corre por la acera seguido de otro que carga kerosene, para el viejo calentador del solar. Hay que cerrar la ventana para no llorar.
(continuará)

37 comentarios:
Una evocación de la infancia muy hermosa. Es lindo reencontrar esos rincones donde se fue, de algún modo, feliz. También yo creo que los lugares contienen vidas secretas. Besos, querida amiga.
Gracias por tu paso en mi espacio.
Y gracias por esta narración donde la memoria pasea por el pasado y lo retoma ...Me ha encantado.Te sigo.
Un abrazo
No vengo en dos dias y todo lo que me encuentro! Un viaje a Roma (daria un ojo de la cara por ir, claro que daria el que no ve nada, sino que gracia tendria) nada mas ni nada menos, donde quierase o no, la historia viene al encuentro a susurrarte algun secreto escondido durante siglos. Una foto bestial, una belleza conmovedora y un poema que te llega al alma y ahora una histora que te deja en un hilo...
Ya ven porque estan en el equipo Red Bull: las que te dan alas!
en el próximo lo leo con calma ok? besotes
veremos como continua...
Sí, debo cerrar la ventana.
Y sigo sintiéndote en cada letra.
Te abrazo inmensamente prima
Me has paseado por un hermoso mundo que ya no está. Tuve que cerrar la ventana yo también para no llorar. (gracias por tus hermosas palabras en mi vanellus)
besos ya abrazos
Feliz 20/07, dia del amigo (invento de un dentista - brrr!- psicologo y otras yerbas argentino, en conmemoracion de la llegada del hombre a la luna) y que puedas disfrutar con la compañia de todos, los reales y los virtuales!
Que lo vivas intensamente.
Eso se llama hogar, lo que llevamos dentro, en el alma.
Besos y feliz finde.
me quedo estancada en cada letra
encantada
.
.
no quiero cerrar esa ventana
.
.
te beso
Aguardo el desenlace....
Un abrazo.
What a nice blog you have!
el servidor me dijo, con falsete monódico: "...no pareces haber sido invitado a este blog...", cieroo la ventanilla de citófono, voy por unos bombónes de menta...
m
"Hay que cerrar la ventana para no llorar." Impresionante frase!
Me gusto mucho tu viaje, la nostalgia, la decadencia de lo que describis, la atmosfera. Volvere por la continuacion.
Es un titilar de hojas calladas esperando pacientes el arrebol,
Son manos curtidas rasgando nubes tejidas del sepia,
Son los ojos de un otro amor.
¿Será acaso el polvo de sus alas que nos conduce por el sol?
Jamás había leído una evocación tan hermosa. Me deleito con cada frase igual que cuando niño comiendo pastel, cada cucharada es un viaje.
Besotes.
Pues a pesar de que tardo y tardo en pasar por acá continuaré pasando mientras pueda caminar para de este modo poder disfrutar de la belleza que hay colgada de cada una de las paredes de esta casa que con tanto cariño construyes día a día.
Seguiré con ganas esta historia que has empezado.
Un abrazo.
Juan Lucas.
Creo que procedes de un pueblecito andaluz, con casas refulgentes por la cal y arrinconada en un valle por millones de olivos.
Debe ser así. O quizá que Mérida y tus vivencias son muy análogas a las que viví en Jaén. Las siento propias. Guardan ecos de mi pasado, imágenes que te agradezco mucho que me trajeras.
Abrazos.
Isabel Romana, mi historia es parte del ropaje que llevo, y esos rincones todavía me viven en el alma, un abrazo querida Isabel.
Ana R un abrazo y gracias
Lady Zurikat tu eres de las que dan alas también. besos.
pancha nos vemos amiga!
Otra vez a viajar al olvido... veremos, gracias por tu visita
Clarice Baricco y yo a ti prima mexicana
Pamela seguiremeos paseándoNOS
Morgana, exactamente, no importa en donde nos encontremos, lo llevamos dentro. abrazos
Matilde graciasp or pasar por mi casa, te abrazo
Itoitz me parece que es una historia de in sin fin de nostalgias. no puede haber final, un beso amigo
Mustafa Şenalp thanks, for your words and visit!
m , pues está invitado a es te mi blog, que también es tu casa, ah y a mi también me gustan los ´bombones de menta!
aminuscula y es que es verdad, qué se le va a hacer!
Heriberto y serás bienvenido
Elú, son muchas cosas, así como bien las pintas tú, te dejo un besos
Gus de montevideo, gracias amigo por esa presencia tan de ala de ángel, tan cercana. besotes
Juan Lucas, pues no tardas, siempre estás conmigo, seguiré contruyendo está casa y tu presencia siempre ayuda. te abrazo
Goathemala, creo que procedemos del mismo pueblo en que se nos quedo el alma y la niñez, por esos somos hermanos. te abrazo
Que bellas son las mariposas !!!!
Tienen uan representaciòn muy especial en esta vida .
Cariños Ontokita
Esto es completamente agonizante
Que hermoso...
Tuve que cerrarla....
Vermos cómo continúa...
Te mando un beso
creo que soy de las gallinas jovenes.
pazpazpaz.
¡¡¡Eso!!! Esoq ue dice el texto de héroes y tumbas lo repite mi mamá hasta el cansancio. Y agrega que las charlas y las risas quedan pegadas en las paredes. Que por eso cuando uno entra a una casa la enería ya le cuenta lo que las paredes esconden. Y mi mamá agrega que hay que ser perceptivo cuando uno conoce un hogar por primera vez porque todos hablan de los dueños.
Espero la continuación del relato...
Hola!!!
Dando una y mil vueltas llegué hasta tu blog... y me gustó!
Te deseo lo mejor y dejo abierta la puerta a la posibilidad de comunicarnos, que no es poco!
Besito!!!
Ternura, Arte y Rebelión!
Aquí espero.
Besos, Hanna
Paradójicos espacios donde se encierran tus tiempos, fantasmas tan vivos como las flores y los vientos.
Cuánta sencillez y qué hermoso dejarse llevar de tu mano
PAcita, ellas son uno de mis símbolos favoritos, abrazos
Monique, a veces es dificil el cargar recuerdos...su hermosura pesa. te saludo
Nahuel, pues bienvenido seas!
Abril, Abril, ese texto es tan mágico como verdadero, las casa se impregnan de la vida de sus habitantes. besos
César Ferri, bienvenidos seas pues, pasaré a visitarte.
Hanna hola, te saludo con el viento
Inos, gracias poeta
raquel, pues vamos, que hay mucho que contar
SIGUE VOLANDO ONTOKITA!!!
ADAL
Y me trepo a las alas de las mariposas y entro en un mundo de ensueño, que está dentro, que lo puedo sentir.
Que estará siempre, aun cuando a veces haya que cerrar la ventana para no llorar.
Gracias por llevarme a volar
Un beso Ontokita
¡Que curioso! Recuerdos de ayer, sueños olvidados, vidas hechas a la medida de la ensoñación.
Yo soñé con una casa, casi, casi, con los mismos personajes, con los mismos muebles.
Sigue, por favor.
Un beso.
Muuuuy bueno!
Bellísimas imágenes, casi palpables:)
Un abrazo
uf! qué hermoso ontokita!
Bella descripcion me parece recorrer con mis ojos cada palabra de tu texto, como un bello cuadro de antaño, donde mis ojos se detuvieron alguna vez!
Saludos
Qué tremendo.
Mientras lo leía, se me cruzó la idea de cierta maldición de las fotos, que en su recorrido nos evocan fantasmas, que a veces no sonrién, sino que mortifican la memoria.
Muy bien escrito Ontokita, me transportaste a ese lugar.
Un beso
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