30.10.07

Mariposas en la Oscuridad

cuaTro

Y aquel jardín que un día fue florido, está ahora vacío de matas y vida. Sólo hierba mala nace de la tierra, donde antes crecían el verde y las flores.
Poco a poco se oye una voz que entona viejas cancioncillas que nunca escuché. Canta tan bonito que el tiempo se para y vuelve de nuevo todo a ser igual. De repente, veo a una viejecita rodeada de niños contándoles cuentos, los mismos que ella escuchó de niña; los cuentos del Páramo, de brujas y duendes. La misma señora que el séptimo día salía de su casa, derecho a la iglesia con un velo negro y un rosario claro. La que en el reclinatorio me sentaba a un lado haciendo silencio, demostrando fé. Yo la miraba con los ojos grandes mientras aprendía que eso de creer era cosa seria.

Son tantas las cosas que guarda la casa, por un puño lágrimas, por otro sonrisas. Y aunque nada queda de la vieja casa pintada de azul, gris en las ventanas y este tono sepia viste las paredes, rellena los huecos de los busca-entierros, yo siempre regreso como un muerto más.
Busco a la mujer regando sus rosas en pleno septiembre, rastrojo del viento, calor de fogón; busco a las niñitas, manojo de estrellas, flores de estación. pero sobre todo a misma la doña de la mecedora, que con su presencia coloreaba verdes en tierra de nadie, y entre mariposas sigue siendo ama, reina de la casa.

Poco importa todo. Ya no queda nada de todo ese mundo, sólo los recuerdos y la soledad... en el fondo oscuro unas mariposas que revolotean sobre una mujer que se balancea en su mecedora, susurra plegarias, espectro del sueño, me mira y me habla sin decirme nada. Soy sólo testigo de penas y luchas, de fe en el destino. Hoy las mariposas son dueñas de esa casa que queda en silencio, llena de fantasmas.

para el buen sueño de Sole



...aquí te espero, amiga!
foto: hannes

24.10.07

Esperancita


El momento más hermoso del día se repite desde hace 5 años, cada noche a un hora dada. Es el momento en que dejamos los pesos de a diario y sólo hay una cosa posible, una sóla felicidad y un sólo gesto...la hora del cuento y de las buenas noches; la hora de la oración y del sueño.
Uno de los textos favoritos de mi hija, es Margarita de Rubén Dario. Se lo sabe casi de memoria y como en un rito antiguo, hace las mismas preguntas a esa princesita que también es ella.
Yo cada vez que mi Esperanza me pide que le lea a Rubén Dario, me tomo la libertad de cambiarle el nombre a aquella niña que subió al cielo a robarse una estrella para su prendedor. Entonces empiezo así "Esperancita, está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Esperancita, te voy a contar un cuento..."

Y es que al final fue a mi a la que el cielo le regaló una estrella que vive conmigo e ilumina mis días:

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Éste era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,

un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?»

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar».

Y dice ella: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Foto A Mueller



16.10.07

Hay días de sentirse como un pueblo triste



qué piensa la muchacha que pila y pila,
qué piensa el hombre torvo junto a la vieja
,

qué dicen campanas de la capilla
en sus notas, qué tristes parecen quejas

Y esa luna que amanece
Alumbrando pueblos tristes,
Qué de historias, qué de penas,
Qué de lágrimas me dice

En el fondo hay un santo de a medio peso,
Una vela que muere en aceite sucio,
Más allá, viene un perro que es puro hueso

con ladridos del hambre que Dios le puso

Letra y Música: Otilio Galíndez

gracias a : echapafuera.blogspot.com

12.10.07

La tejedora

Silenciosa la vida teje lienzos
y coincidencias,
un día la obra quedará completa.

30.9.07

Mariposas en la Oscuridad


trEs

Otra vez, se funden imágenes. Basta sentarse a esperar para ver pasar los espectros. Los sigo curiosa, sabiendo, sabiendo... Me asomo al solar , allí hay otras niñas jugando con gatos y con cachorritos, corren por la casa juegan al escondite, se ocultan detrás de los muebles y de los baúles como lo hice yo. Las veo enfermitas de un simple resfriado creyendo morir cuando ya están muertas.

Otra vez la mujer, otra vez silencio. Sentada en su cama, el cuarto lleno de penumbra, el mismo de las mariposas. Sus paredes anchas guardan mil secretos, ¿realidad o sueño? Ya no sé qué es.

La mujer reza tocando un rosario de color marfil, que quién sabe cuántas plegarias ayudó a elevar al cielo, cuántas noches sus pedidos llegaron al Dios en que ella creía y cuánta tristeza encontró consuelo en diez "yo en ti creo" y cien "Padres nuestros".
La habitación es húmeda y encerrada. Un techo a dos aguas y una viga larga hacen bien pensar, que las palomitas harían muy buen nido donde hay tanta paz. El suelo cubierto de lajas de arcilla es al mismo tiempo frío e irregular. Puedo ver a otra niñita, muy, muy pequeña que corre descalza a la cama antigua a pedir de nuevo una bendición. Y en seguida se oye una fuerte voz que le dice: "¡Niña qué hace descalza, se va a resfriar".
A esa misma niña puedo ver hincada, una que otra noche, aprendiendo a rezar...
El cuarto está vacío ya no hay nada en él y en el altarcito arropada en polvo hay una estampita de una virgen bella. Debe ser María, la llena de Gracia, esa que en septiembre estaba de fiesta y por quien Doña Chinta hacía sus velones y cortaba rosas.

Y aquel jardín que un día fue florido, está ahora vacío de matas y vida. Sólo hierba mala nace de la tierra, donde antes crecían el verde y las flores.
Poco a poco se oye una voz que entona viejas cancioncillas que nunca escuché. Canta tan bonito que el tiempo se para y vuelve de nuevo todo a ser igual. De repente, veo a una viejecita rodeada de niños contándoles cuentos, los mismos que ella escuchó de niña; los cuentos del Páramo, de brujas y duendes. La misma señora que el séptimo día salía de su casa, derecho a la iglesia con un velo negro y un rosario claro. La que en el reclinatorio me sentaba a un lado haciendo silencio, demostrando fé. Yo la miraba con los ojos grandes mientras aprendía que eso de creer era cosa seria.

Son tantas las cosas que guarda la casa, por un puño lágrimas, por otro sonrisas. Y aunque nada queda de la vieja casa pintada de azul, gris en las ventanas y este tono sepia viste las paredes, rellena los huecos de los busca-entierros, yo siempre regreso como un muerto más.
Busco a la mujer regando sus rosas en pleno septiembre, rastrojo del viento, calor de fogón; busco a las niñitas, manojo de estrellas, flores de estación. pero sobre todo a misma la doña de la mecedora, que con su presencia coloreaba verdes en tierra de nadie, y entre mariposas sigue siendo ama, reina de la casa.

Poco importa todo. Ya no queda nada de todo ese mundo, sólo los recuerdos y la soledad... en el fondo oscuro unas mariposas que revolotean sobre una mujer que se balancea en su mecedora, susurra plegarias, espectro del sueño, me mira y me habla sin decirme nada. Soy sólo testigo de penas y luchas, de fe en el destino. Hoy las mariposas son dueñas de esa casa que queda en silencio, llena de fantasmas.


28.9.07

20 años no es nada!

La policia se reune para seguir robándonos la calma y la poca cordura que nos quedaba!
No queda más remedio que entregarnos a ellos.

26.9.07

Septiembre


El verano quiere quedarse,
pero el otoño promete ocres.

foto:hannig & jäger

15.9.07

Un coro de voces del tiempo



Admiro a la gente que canta, precisamente porque de mi garganta no salen muchos sonidos armoniosos. Así que el cantar se reduce a la ducha, a los días de hacer limpieza y a los momentos escasos en que me permito romperle el aura a los míos con mis propias versiones de mi música favorita.
Vivo en un país en donde casi todos han tenido un instrumento musical en la mano y si no, desde pequeños cantan como pájaritos. Mi Esperanza y mi Caballero, el del mirar profundo, cantan y es de admirarse. Y el quinto día de la semana tiene un carácter sagrado para él, que marcó todos los viernes en la noche del año con la palabra “Ensayo Coral “. Y es impresionante como el cantar hace a la gente feliz. Aunque los ensayos sean los viernes sociales, casi nadie falta a la cita de las voces.

El coro favorito de mi amor, se llama "Voices in Time" y ofreció su gran concierto anual hace poco. Como era de esperar no nos importó manejar en medio de las vacaciones de verano, unos 500 kilómetros en dirección a Munich para verlos cantar.
Fue, en la Escuela Nacional de Música de la ciudad. Las localidades se habían agotado para escuchar cantar a 23 Voces del Tiempo. Yo me quedé sin voz de tanta maravilla. El concierto se llamo Àngel y lejos de cantar música de iglesia, nos deleitaron con sus versiones de conocidas piezas modernas.
El coro de Rock y Jazz de Munich, "Voices In Time" fue fundado en 1996. Está conformado por gente de todas las edades. Lo que comenzó como un proyecto musical de cantantes entusiastas, se convirtió muy pronto en un coro a capela reconocido internacionalmente. El repertorio está estructurado de forma muy amplia. El éxito de VoicesInTime consiste en soprender a su público con un programa diverso y variado. En el reportorio no cuentan solamente con piezas a capela de jazz sino con representaciones de poesías de Shakespeare, Goethe, asi como interpretaciones desde Rammstein hasta Stevie Wonder. Canciones de cuna, rumbitas cubanas y en lengua portuguesa...Esa noche hasta yo soñé cantar como ellos!

6.9.07

Postal de Túnez

Estoy de regreso de Africa, áfrica del norte, áfrica árabe de turbante y estepa. Tierra Islámica, de mezquita y minarets.
Túnez, colonizado por los fenicios, engrandecido por Cártago, vencido por Roma y conquistado por los Turcos.
Viajamos por pueblos y pueblos en medio del desierto o plantaciones enteras de arbolitos de oliva, pequeños pero fuertes.
En el lomo de un tren descubrimos que algunos pueblos están situados de cara al mar, como buscando agua para refrescar el alma del candente sol que barre el país entero.
Y en cada pueblo hay una ciudad amurallada, repleta de mercaderes de especias y olores exóticos a azafrán y ají. Aquí los castillos de arena son de tamaño monumental; fortalezas laberínticas construidas para defender la tierra de los enemigos que venían del mar.
La gente tiene el color de mi piel, cuelga la ropa en las ventanas y las alfombras en los balcones, anda descalza por la calle y ora cinco veces al día buscando la Meca y a Alá.
Esta tierra huele a jazmín, a rosa y a limoncillo, cayena y trinitaria.
La arena y el viento cuentan historias que el tiempo enterró. Los camellos y los hombres son eternos compañeros capaces de medirse cara a cara con la estepa y el desierto. Y en la costa, el cielo azul besa el turquesa del mar en donde los pescadores buscan el diario sustento.
La vida del desierto, despoblado, solitario y árido tiene algo de desaliento, las cosas se dejan al abandono. Encontramos huellas de campamentos nómadas de los Barber, los errantes hacedores de alfombras... y es que nada importa mucho en esa plana inmensidad, una piedra es una piedra y ahí, o más allá ha estado por siglos sufriendo los rigores del sol y de la arena. Siglos. Allí esa palabra suena a verdad.
Salimos de Alemania buscando al sol y encontramos mucho más: una cultura antigua, cielo desnudo de nubes, oasis y pozos de agua profunda, dátiles, cous-cous y un idioma musical y extraño. Otro planeta en el mismo planeta. Salimos en busca del sol y encontramos un cofre de tesoros.





5.9.07

dolor


hay presencias tan ausentes
que nos duele la mirada...
hay ausencias tan presentes
que nos hacen nudo el alma...
foto: S.Krautkraemer

22.8.07

Mariposas en la Oscuridad

dOs

Ya la luna está en el cenit y allá, cinco pinos la acompañan,. No se puede ver la sierra y la atmósfera es azul. Cuatro nuevas mariposas vuelan alrededor de una vela y en el fondo el silente vaivén de la mujer sentada recuerda que ella ya no está. Empieza a llover, la calle se llena y el agua choca contra el portón, son grandes las gotas que encuentran la muerte aplastadas contra las tejas.
Hay muchas goteras, "y es que Ramón tiene tiempo que no pasa a buscar qué hacer". Sigue corriendo el agua por las canaletas pintadas de rojo que antes fue marrón, el desaguadero se tapa de hojas que hay que recoger. Se escucha una voz que grita "niños no pasen por el patio, se van a mojar!".
Palpita el recuerdo cuando se despierta aquel sentimiento de sutil angustia que sentía aquella niñita, al tener que cruzar por el cuarto donde estaba colgado el más hermoso Corazón de Jesús que jamás se vió, y que al mismo tiempo tenía una mirada tan viva que vigilaba todo su camino. Entonces su miedo y ella intentaban ignorar aquella presencia celestial.

Ya no se mueve la mecedora y la mujer está en la cocina. Afuera todavía hay tormenta,ella calienta café en la pequeña cocinita a gas que alguien le regaló por navidad. En el solar, del lado de las palomas se escucha como conversan los naranjos sobre la noche sin estrellas y la bruma.
La casa vieja, es ahora más vieja. Un San Benito vestido de telarañas conserva su cara de plegaria al cielo, a su lado hay otra mariposa muerta. A esa le fue peor porque estaba sola cuando se murió. De pronto un golpe en el techo de latón del lavandero, ¡quizá sea un limón o un higo que no pudo danzar con el viento!.
Otra vez vacío, otra vez silencio y en el suelo un colibrí dormido. Pequeñito, pequeñito, verde y azul, el pequeñito.
- Abuelita, ¿ Sería el frío?, se murió el pajarito.
En días de sol es distinto, otros fantasmas aparecen, la casa es la misma pero no es igual. Ahí suceden otras historias que no me contaron: cuatro niñas con vestidos hechos de sacos de harina, cuatro niñas juegan con juguetes de verdad. Juegan a trabajar.
Hay jardines muy amplios y la casa es bella. La cocina es de leña y está en otro lugar, las paredes llenas de humo, sin pintar. El frío es más fuerte vive también allí. Las niñas son cuatro, una morena y tres claras, una de ellas recién llegada.
A veces viene un señor con cara de bueno y vestido largo, les trae medias y calcetines para mitigar el frío.
Las niñas son niñas y nada más. Una vive montada en los árboles, es fuerte y tremenda, juega por entre los riscos y no conoce el miedo; la otra se mete dentro de un baúl y con una hojilla se corta las uñas y se hace sangrar. Hay una que no quiere estudiar, y la otra un domingo en misa miró para atrás y al llegar a casa recibió un azote de nunca olvidar. He visto a una de las niñas, a la más pequeña, de cuclillas bajo un árbol, sus manitas escarbaban torpemente la tierra buscando impacientemente, mientras murmuraba algo. Al acercarme pude descifrar lo que ese fantasma de hace muchos años buscaba y temía: "Si los muertos se tapan con tierra, entonces abajo, muy abajo debe vivir la muerte"...
(continuará)

21.8.07

una de la esperanza 14


Un astronauta con alas

Una tarde, de este verano que no ha sido, caminabamos mi Esperanza y yo de regreso del kindergarden.
Ella con tono de maravilla me dice:

- Mámá!
- ummmm!
- sabes qué quiero ser cuando sea grande!
- no, dime qué quieres ser?
- quiero ser astronauta!!!


y yo que en ese minuto la vi y me vi de pequeña soñando también con ser astronatura para pilotear un cohete y visitar planetas y conocer el universo, le pregunté:

- y para qué quieres ser astronauta?
- qué pregunta mamá...para estar más cerca de los ángeles, claro!

- ah! claro! , me dije agradeciéndole, una vez más toda su magia y su ternura.

15.8.07

mi amiga Amélie


Pensando en todas las Amélie que conozco:
Ira, Adriana, Betta, Marce, Katy, mis Yuntas...


Del cine me gusta su promesa, la maravilla que nace del encuentro, me gusta porque me hace sentir que destapo una caja de sueños, que abro una puerta a infinitas vidas y vivencias.
Me gusta sobre todo cuando salgo del cine contenta, esperanzada de nuevos días y mejores mundos. Eso fue para mi “El Maravilloso Mundo de Amélie“ y eso sigue siendo. Tal vez porque en ella como en el reflejo de un estanque me veo y veo reflejadas a algunas de mis yuntas. Tal vez porque hay días en que de verdad me siento de 23, me encuentro con Améli para salir a pasear por el París en que yo también viví. Y aunque es cierto que el cine es una gran ilusion, es una ilusion a la que voy con ojos abiertos e inocente gesto.

Amélie no es completamente de este mundo, eso no importa realmente porque ella tiene su propio y colorido mundo. Amélie ama las pequeñas cosas, los tonos suaves y los gestos delicados. Tiene ojos para los detalles que delatan el color del alma de los demás y una mirada para los momentos mágicos que a menudo duran nada más que un parpadeo.

Amélie tiene la cabeza en las nubes, real y literalmente hablando. Sin embargo los pies de verdad pisan la tierra...quizá sea por las piedritas que colecciona y que terminan en el lecho del río, quizá sea su trabajo el que la mantiene atada a la realidad irreal. Quizá sea Montmartre, donde se conforma un pequeño universo de artistas, genios, hipocondiacos, amantes de la ciudad y melancólicos paseantes. Porque aunque Paris tiene muchas caras, como las tienen todas las ciudades del mundo, esa que muestra en Améli es tan verdadera como cualquier otra. Amélie Poulain... Amélie de Montmartre...

Cada vez que la veo, Amélie me dibuja una sonrisa en el rosto que tarda mucho tiempo y esfuerzo en desvanecerse. Me deja la sensación del válido sueño y de la vida como lo que es: una tela de distintos entramados todos listos para contar historias en donde la capacidad de asombro, la fe, el poder del querer son los bálsamos que sanan cualquier herida.

Esos detalles que valen más que todo lo comprable, porque nos hacen sentir que si nos atrevernos a soñar, rendimos un tributo a la vida, al amor, aportando algo bueno a este mundo.

Al nacer, Amélie emocionada por el encuentro con su padre aceleró su corazón y se le recetó calma y cordura de por vida, sueños al por mayor y amigos invisibles. Una caja de juguete le devolvió un día las ganas de ser niña y de volver a vivir una infacia como el sinónimo de la libertad de actuar con inocencia y con ello hacer felicies a los demás enviando tal vez un gnomo de jardin de tour por el mundo y recortando papelitos por ahí... para así realizar el hechizo de convertir adultos en niños... Y un día, como cada loco con su tema y como no hay dos sin tres, una se encuentra siempre con su par que quizá colecciona fotos rotas o de repente mira el cielo, de la misma manera que una, para contar nubes o estrellas. Sin mucho invento es verdad, la fábula de nuestros días con las soledades de siempre, con la esperanza de siempre. Todo es un mundo complejo pero simple, todo es un sueño que podemos soñar dormidos o despiertos.

Amélie... es lo positivo y lo mágico que todos llevamos dentro, es la fantasía y la bondad ingenua pero convincente; es la invitación a un cuento increíblemente poderoso. Amélie es una película poética y como en la poesía, la verdadera historia transcurre en el corazón de los personajes más que en sus actos, en el poder de su imaginación más que en las limitaciones que marca lo real.

Amélie me ha mostrado un pez de colores que se desliza hacia las alcantarillas municipales; yo a través de ella me reconcilio con la ilusión y la fe, logro posibles los imposibles, me pongo alas y puedo de nuevo volar.

En un mundo donde los noticieros sólo cuentan malas nuevas y la muerte ocupa la atención de los vivos, Amélie es una poción mágica; remedio y cura de las tristezas. Es el intento de reflejar eso que somos, nuestra necesidad de confiar en la gente y en un mañana posible.

3.8.07

la muñeca rusa





para Frau Wetz

Eran los años del fin de la gran guerra...los rusos, aunque vencedores, compartían con los derrotados la miseria que los años que la destrucción les habían dejado.
En la rusia roja de Stalin y de Lenin todavía vivían muchas familias alemanas que habían levandado allí su hogar después de que la Emperatriz Caterina la Grande por allá por el 1700 y tantos les ofreciera a los siempre pobres pueblos de Prusia, 100 años libres de impuestos si con sus pocas vacas, gallinas y ovejas echaban raíces en Katerinenburg, no tan lejos de San Petersurg.
Después de la guerra no había quedado nada en pie en Europa sólo millones de muertos sembrados en la vera de los caminos polvorientos; sólo familias desmembradas; sólo inocencia convertida en pronta adultez...
Ya el ser alemán en la Alemania ocupada por rusos, franceces, ingleses y norteamericanos era una gran humillación...pero el pertenercer a una vieja familia alemana en Rusia era mucho peor... los hombres de ascendencia alemana, aunque nacidos en territorio ruso fueron mandados por Stalin como medida de cautela a los campos de concentración siberianos...
Una niña alemana en Rusia, que cada noche se acostaba pidiéndole a Dios que su papá pronto regresará a casa, crecía al amparo de la presencia matriarcal. Una madre y una abuela que susurraban palabras en la prohibida lengua alemana a cinco 5 niños y a su pobreza.
Las mujeres realizaban las labores del campo, no existía manera de transportarse entre pueblo y pueblo, que no fuera por la fuerza de los haraposos zapatos que cubrían aquellos cansados pies.
La niña de escasos cinco años camina largas horas con su abuela para tratar de vender algún lechón el algún pueblo cercano. Un día, de regreso a casa y a un lado del camino la niña encuentra una pequeña muñeca hecha y pintada a mano. A los ojos de una niña que nunca había tenido un juguete, aquella sucia y vieja muñeca brillaba de hermosura. Pidió permiso a su abuela para recogerla y llevarla a casa.
La abuela con la autoridad que le daban la escasez y el orgullo le prohibió recoger aquel juguete. La niña dócilmente obedeció como era debido.
Al llegar a casa, aquella niña se escondió donde más pudo para llorar sus lágrimas de niña por el juguete que nunca tuvo; para llorar sus lágrimas de adulta por el orgullo que le quedaba; para llorar sus lágrimas de pueblo por no tener derecho a serlo; para llorar por lo que hasta el día de hoy no se le es dado olvidar.

31.7.07

Debe ser el silencio, Clarice




Debe ser que se me han ido dos maestros en un día, (el Antonioni y el Bergman) y que a Dios le ha dado por montar una academia de cine en el cielo.
Debe ser que te nombro por sabia, por sencilla y vedadera...Debe ser que te leo y te releo y con eso busco la luz de tus ojos y las respuestas. Debe ser Clarice.

"Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra "tertulia", y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. ..... Pero después, después de todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre..."


" Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron, pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aún el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento. Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio. "

Foto:Volker Maier
Ambos textos: Silencio, Clarice Lispector

30.7.07

Ingmar Berman






Hoy te fuiste a soñar otros sueños.
Tu linterna mágica siempre nos iluminará

29.7.07

Amor


Él me abraza
se me estremece el alma,
suelto las amarras,
no existe la muerte.

foto: Waldi

19.7.07

Mariposas en la Oscuridad

uNo

¿Quién dice que nadie me va a entender?, yo sé que usted si..

con humildad,
Malizo

"...pues no son las paredes, ni el techo,
ni el piso lo que individualiza la casa
sino esos seres que la viven
con sus conversaciones, con sus risas,
con sus amores y odios;
seres que impregnan la casa de algo
tan poco material como es la sonrisa de un rostro..."

Ernesto Sábato
Sobre Héroes y Tumbas


Diecisiete mariposas vuelan en un cuarto oscuro. Redoblan las campanas que por siglos no sonaron... y en la casa envuelta en la más triste neblina, una mujer llora mientras se balancea en su mecedora.
El silencio que nace cuando se desvanece el tañir de las campanas se vuelve olor a tiempo que lo toma todo. Camina por entre las flores secas y sus pasos se escuchan en cada rincón de la casa. Dueño y señor de las almas que ahora dormitan en un mar de arena... deja un rastro de mariposas muertas.

La luz de los viejos días es ahora amarilla como aquellas fotos, las de la mujer parada junto a la columna; las del hombre y el auto, la calle de piedra, las del frío de la mañana y las de la luna llena.
Hay lugares dentro de la casa donde hay cosas que todavía respiran. El ático del cuartico de planchar, lleno de baúles, zapatos dispares y ropa vieja. Almanaques donde una niña sonríe mientras juega con Lassie y el tiempo se detuvo. Si se pone atención se pueden escuchar las risas de otros niños corriendo por la casa, jugando al escondite o inventando otros juegos. Ahí también hay luz, pero es diferente, entra por la claraboya justo arriba de la puerta, y en ese punto se puede sentir el miedo de aquellos niños que, en las estrelladas noches de agosto, temían mirar al cielo, porque quizá en ese alzar de la vista encontrarían que alguien más también los veía.
Casi se puede sentir en una pared desnuda el calor de los vestidos colgados como al descuido; alargar las manos y poder tocar los huevitos de las gallinas más jóvenes, las pollitas, pequeñitos y buenos para comerlos tibios. Del otro lado la plancha y una cesta muy grande en donde, como oíamos en misa, tal vez había dormido Moisés.
También respira y huele el gallinero vacío, lleno de caca seca que ya nadie va a limpiar; por un lado un muro de ladrillos y bahareque, por el otro tela metálica y en el fondo montones de revistas viejas que terminaron ahí porque no había más lugar. Los nidos de las gallinas todavía conservan un poco de su tibieza y si se busca en el fondo aún se pueden producir milagros, y con los dedos encontrar un huevo de madera para las gallinas cluecas.
La mecedora ahora baila sola. Era azul la mecedora y fue un regalo para la señora, para que pudiera descansar. Era fuerte la mecedora, columpio de niños, la cama del perro, sillón de visitas, descanso de abuela.
Y si se cierran los ojos se puede ver mejor. En el cuarto de la sala la ventana está cerrada. Cuesta trabajo abrirla la madra está podrida. Pero si se hace el intentoal asomarse uno puede ser testigo del transitar de los fantasmas de Milla: la loca, la niña Muñeca que vivió creyendo que siempre sería joven: los labios mal pintados y las mejillas llenas de arrugas, mucho tiempo después de muerta sabe llevar sus huesos con la misma dignidad. Pacheco dice buenas noches, vestido de traje kaki y en su sonrisa las huellas del chimo mascado toda su vida. Don Trino pasa cojeando y en su cabeza cabalga un sombrero que se quedó allí para ver como su cabello se iba poniendo gris. Uno de los niños corre por la acera seguido de otro que carga kerosene, para el viejo calentador del solar. Hay que cerrar la ventana para no llorar.
(continuará)

18.7.07

Arqueología


El canto de tus manos
remueve las cenizas
que deja la tarde
que se aleja.

foto: Ella Powel

17.7.07

Postal de Roma




Roma me toca de una extraña manera, Ayer cuando caminé sus calles sentí un vacio profundo y extraño, poco a poco fui dejando que la ciudad me embriagara y supe algo: Roma es la cuidad del Oro y no por el metal sino por sus tonalidades, rojo, naranja, ocre y amarillo. Esos colores la definen en un tiempo que se detuvo.
Roma es sincera, como Venecia... no hay maquillaje suficiente para hacerla magnífica. Es simplemente magnífica con sus calles de negros empedrados y con esas paredes que hace muchos soles no conocen la caricia de la pintura.
Ayer dije que Roma me recordaba a un decorado cinematográfico, una película antigua. La diferencia está en que Roma no pretende ser impresionante y es sin embargo lo es.
En esta ciudad también es posible sentir el pasado, pero de manera diferente... porque cuando fue presente supo diferenciar entre lo grande y lo pequeño... y por grande todavía está ahí, al abrirse una calle y aparecer, monumental, algún edificio cuyas bases fueron puestas ahí para conocer la eternidad. Y esa es para mi la definición de la grandeza.

11.7.07

Mi muñeca




Musa rella nos pide que contemos un sueño y yo comienzo con uno que se espejó maravillosamente en la realidad de mis días.

Llevaba pues una barriga de casi ocho meses en donde un astro nadaba y nadaba. No habíamos querido saber su sexo porque eso no tenía en realidad ninguna importancia. Decíamos "será bienvenido quién venga y cómo venga“. Sin embargo, todo mi embarazo me sentí habitada por el almita de un niño. Compraba ropa azul, buscaba nombre de varón y me preparaba para dar a luz en el agua.

Y una noche…

me encontré de repente en la casa que conozco de memoria. Caminando las habitaciones del viejo caserón de Milla, la casa de la abuela y de los veranos de mi infancia. Fue como siempre, como si la casa todavía estuviera ahí, de pie, esperándonos cada Julio entre rosas y montaña: La tejas enmohecidas de frío, el piso de terracota que contaba historias, las formas que se dibujaban en las paredes de bahareque y adobe, los muebles viejos y la puerta de zaguán entreabierta.

Al final, el cuarto de Abuela con sus dos camas, la de ella y la de Rosa, mi nana, el radio dormido, el olor a velas y a ungüento de menta. La tenue y pálida luz que alumbraba los santos del altar y el silencio de siempre, el silencio.

Me acerqué a la cama de Rosa, en la pared colgaban las muñecas de la infancia que nunca tuvo, las mismas con las que dejó de jugar el día de mi nacimiento.
Me aproximé a descolgar una de ellas, justo cuando una voz conocida me detuvo en el acto.
-“ Niña, qué hace?. Usted ya no necesita más muñecas. Usted acaba de tener una. Los doctores se acaba de ir y la operación salió bien...“

Con los ojos de amor de la abuela clavados en la memoria, me desperté con la certeza de que todo había cambiado y de que ya se me había avisado. Despabilé a Lars y le dije:
-“será una niña y nacerá por Cesarea, me lo ha dicho mi abuela!

Él acostumbrado como ya está a esas cosas, me miró profundamente y luego dijo:..."entonces ya sabemos".

9.7.07

La gente de mi cuadra



Vivo en una calle que cada día muestra nuevas caras; gente que se muda a mi cuadra y me regala maravillas y presencias. Esa gente que siento y que presiento. La gente de mi cuadra, esa que visita mi casa y deja flores o comparte quejas del alma; la misma me deja los abrazos colgados en el perchero o siembra girasoles en días de lluvia, se toma un té o un café conmigo mientras nos miramos dentro a través del espejo de las palabras.

Cuando hace un año me mudé a la calle del blog y abrí la ventana de mi casa a presencias sin rostro, no me imaginé que a mi lista de amigos de acá o de allá, se añadiría una más, la de esos que quizá no conoceré nunca, pero con los que he construido un puente de comunicación más allá de la mano que se estrecha o del roce cotidiano.

Con el tiempo he aprendido a reconocerlos por sus nombres y sus sombras, puedo sentir sus estados de ánimo y leer sus gestos. No les conozco más cara que la que muestran, pero pasa con todos los amigos, los reales y los virtuales, y a todos nos une el lazo de compartir gustos o pareceres, como también el pensar diferente. Ha sido importante el querer compartir lo que se sabe o se siente, o lo que de repente nos encandila la vista.

Como creo tanto en la palabra, creo también que se puede reconocer la gente por los signos de sus textos como se reconoce el caminar de un amigo.
Al principio cuando me mudé a la calle de blog, me dije: "lo hago porque necesito escribir más, tener una estructura, expresarme en castellano, no lo hago para conocer gente..." pero pasó el tiempo y he conocido y reconocido a muchos y pese a mi reticencia, algunos se me han vuelto imprescindibles, gente a la que con gusto visito. Otros han venido y se han ido como sucede de verdad en la vida real con los amigos y eso también está bien. Así mismo he tenido la suerte de tener de vecinos a algunos de mis queridos de siempre y le eso ha sumado un no sé qué muy lindo a la relación que desde hace años construimos.

Siento que aunque todos estemos en constante cambio, la esencia permanece y las máscaras no son tan fuertes como para no dejarnos ver más allá de ellas el verdadero rostro y el color de alma virtual. Pese a todos lo peros que tenga también ser parte del mundo intangible, decido creer en los que "veo" a través del sonido que dejan sus palabras cuando transitan la calle y se quitan el sombrero para desear los buenos días.

Con esto quiero darles las gracias por tanto contacto y presencia, por tanto reflejo, gente de mi cuadra!

Foto de G. Glaser

3.7.07

Biografía





Tenía 4 años y ya era marea de luna llena,
llevaba en los ojos un signo de interrogación
y el corazón clavado muy adentro.

A los 12 años era un corcel brioso,
sabía de revoluciones y de rebeliones.

A los 18 juraba ser adulta sin interperies y sin temores.
Parada en la arena de lo imperecedero pertuaba mil credos.

A los 23 sabía lo que quería, soñaba eternidades,
vivía de las flores y desconocía el olvido, amaba lo imposible.

Cuando cumplí 27 jugaba con seres fantásticos
que me contaban historias.
Ya sabía volar.
No creía en la muerte y contaba estrellas.

Una tarde frente al mar y la tristeza
cumplí los 30.
Llevaba una maleta de soledades,
algún barco de papel
y uno que otro presagio también.

A los 34 volví a nacer
cuando una madrugada de primavera
un brote minúsculo me floreció en la piel

Entre aprendizajes nuevos
y espacios en litigio cumplí 37,
fui líbelula en agua de laguna
en un verano fébril y enamorado.

En tres días cumplo 40,
con el cabello suelto al viento
me miro al espejo, ya no tengo certezas
recompongo mis sueños.
Conjurando recuerdos sigo buscando asidero,
guardo silencio.

1.7.07

Todo cambia

Debe ser que ya entró Julio y se acerca mi cumpleaños; debe ser que ha corrido mucha agua bajo los puentes y que los días son distintos como desde siempre. Debe ser que como siempre pienso en mis afectos más queridos, los cercanos, los lejanos. Debe ser que estoy contenta por cada paso dado, por cada cambio, por lo que se ha ido, por lo que permanece. Debe ser.

21.6.07

El hombre que se robó la luz


ARMANDO REVERÓN

http://moma.org/exhibitions/2007/reveron













El hombre buscó la luz y se enamoró de ella, dicen que por la luz perdió la razón. Yo digo que sus ojos vieron mucho más allá.

Quien con
oce la luminosidad del trópico sabe que puede ser tan fuerte que llega a encegecer. Todavía más fuerte es la luz del mar en su combustión con el día. Hoy hablo de la maravillosa obra del pintor venezolano Armando Reverón.

Nacido en
Caracas a finales del siglo 19, Reverón, realizó gran parte de su obra en el Litoral Central de Venezuela, en donde se dedicó para captar y a transmitir toda la luminosidad del trópico, construyendo, además, un espacio mágico lleno de objetos con vida propia.

Armando
Reverón pudo desarrollar una percepción más profunda de la naturaleza y esto lo llevó a representar la atmósfera del paisaje bajo efectos del deslumbramiento producido por la luz directa del sol. El lienzo se le escapó de las manos y se convirtió en objeto tridimensional. Una suerte de espejo, que reflejaba una imagen quebrada y obturada, pero iridiscente. Y en esa imagen el arte era vida, lo imaginario era real.

Hay lugares q
ue siguen siendo mágicos aunque ya no existan. Hay seres que dejan tan profunda huella que sus cosas y sus hechos no palpitan sino gritan historias... Vengo de una casa que se llevó un violento aluvión. El Castillete fue la casa que Armando Reverón contruyó en el hizo taller y creó mundo de maravillas. Esa casa fue tapiada y enterrada para siempre bajo una masa de barro y piedra en el terrible deslave que sufrío La Guaira en diciembre del 99. Y como el colofón de fin, todo lo llenó el silencio.

Vengo del encuentro con un mago de verdad, un hombre habitado por la luz más allá de la luz misma.
M
ientras estuve en Caracas tuve la oportunidad de asistir a la exhibición que hizo la Galeria de Arte Nacional de la misma muestra sobre Armando Reverón que este año expusó el Museo de Arte Moderno de la ciudad de Nueva York (MoMA). Me faltan palabras para describir la fuerza de ese encuentro con Reverón, que va más allá del valor de su pintura expresionista pues fue también entrar en el fantástico entono de un espacio desaparecido y de una vida iluminada más allá de la razón.

Algo sucede. Descorro el velo del tiempo y entro en el mundo de Armando Reverón, en su rancho de pl
aya hecho Castillete con sus propias manos. Me acerco a Reverón a través de sus objetos, de su pintura y de las maravillosas fotos de ese universo que habitó y pobló de seres inimaginables. Y en ese su mundo, guardo un silencio entre emocionado y triste como cada vez que se me conmueve el alma.

Para comprend
er el universo reveroniano hay que ser los que se maravillan con las cosas nimias, ser de los que ven la grandeza de lo infimo y perciben el mundo a través del tamiz de lo insólito. Hay que ser un poco niño, un poco loco, un poco viejo. Porque para comprender su trabajo hay que entender la profundidad de lo sencillo, la grandeza del juego, la magia que se sucede cuando la observación nos lleva más allá del material mismo y los objetos son capaces de hablar otros lenguajes, revelándonos esa manera particular de observarse a sí mismos y convivir con su entorno.

En su refugio de sombras veo a un hombre pintando la luz. Sí, porque él no reproducía el paisaje, el reproducía su atmósfera, su aire, lo absoluto y lo ausente. Plasmaba la melancolía que flotaba alrededor de lo que miraba. Ese era el secreto de las cosas de este mundo y no las cosas mismas. Con sus objetos era igual, Reverón tomaba lo carente de vida, lo aparentemente inservible y le otorgaba otro carácter, el de haber sido o quizás querer ser. El de la idea o el recuerdo de lo que representaba…el resultado son objetos llenos de una belleza ingenua y al mismo tiempo llenos de ese carácter grotesco, objetos que se ríen de nosotros sin dejo de vergüenza.
Los materiales así transmutados en objetos adquieren trascendencia, se colocan fuera d
el tiempo. Nos retan inminentemente a contemplarlos, a saberlos presentes sin lugar a dudas, a mirarlos reflejados en el espejo de sí mismos, pero de algún otro lado. Convirtiéndose en seres reales y cotianos: las muñecas son musas, mujeres que posan sus desnudeces de misteriosa belleza y por ende de desgarradora fealdad; las máscaras llevan la cara real dibujada en ellas mismas; la jaula de pájaros engaña por un instante nuestra lógica sobre la vida y la muerte, los esqueletos de alambre juegan a ser dibujos en una pared blanca; los instrumentos musicales esperan la mano que les arranque la música, todos en infinita conteplación teatral. Son los objetos los que dejan su verdadero espacio y razón de ser; es la pintura la que desconoce el límite del ojo humano; es el hombre el que creando su ambiente cambió su contexto y desplegó horizontes robándose la luz y llevándola a su refugio de sombras.

Y en ese mundo rudo, primitivo y agreste se teje una tela simbólica que sólo es posible ver cuando se conoce la puerta hacia la locura, cuando se es capaz de reinventrar el mundo con simplificados recursos expresivos.

Ese hombre captó la luz enceguecedora y la volvió pintura. No solamente representó la luz, también la reflejo. En el paroxismo de su demencia creo objetos que despertaron y cobraron forma en su imaginario. Y en esa perdida de juicio su mirar de luz cegó los objetos convirtiéndolos en presencias de gran calidad melancólica y poética.

La obra de Armando Reverón brillará con el resplandor distinto de un mirar hacia afuera y hacia adentro de nosotros mismos. Agradecida
de tanta iluminación hoy alabo lo cotidiano como trascendente.


19.6.07

Marinero



Contigo aprendí a navegar
mares de sábanas y nocturnidades.


Oleo: Silvia Viñao

15.6.07

Ofrenda


Pienso en un hada
de las tierras floridas.

Un hada que habla
el idioma de París
y sueña con
volar, volar, volar.

Su canto me dice
que me piensa
como yo la pienso a ella.