
Hoy hay una buena excusa para hablarle a la del espejo de esa quien soy, de la que sigo siendo ya sin remedio a pesar de las distancias y de los tiempos, a pesar de toda el agua bajo los puentes y las lunas pernoctadas en otros cielos.
Tengo una lista de libros por leer, un montón de países por visitar y unos cuantos hijos por tener. Me sigue gustando el mar y el azul de su tela llana, la montaña bien alta, bien escarpada. Los olores exóticos,las lenguas raras, la música de tambores,la voz humana.
Todavía me encanta la gente y sus abrazos, el color de sus ojos, el calor de sus manos con todos sus gestos y sus significados. Amo los niños pequeñitos y su inocencia, su mundo por estrenar, su olor a nuevo. Sigo buscando como si estuviera perdida, sigo encontrando como al principio: maravillándome de la luz, de los mapas y los poemas, del horizonte y los papagayos que el viento arrastra sin más ni más.
Ya no temo al compromiso, ni a juicio arcano. Defiendo las libertades y los silencios. El aire que aún es gratis, los aguaceros... las carpas de los circos .... los trampolines y los trapecios, los tulipanes, los girasoles, los delfines y los dragones. Sigo soñando despierta, construyendo puentes, hablando con fantasmas, leyendo suertes. Sigo siendo rebelde, palo torcido, no hay más que hacerle...
Mi bandera va conmigo a donde yo vaya y una estrella enciendo con cada
credo. Ya sé de donde vengo y eso defiendo, no sé hacia donde voy... aún me

sorprendo. Ya sé de
despedidas y de reencuentros, puedo escribir un libro cualquier día de estos.
Adoro al chocolate negro como a los dioses. Me gusta la parchita desde chiquita, los cítricos sabores del trópico lejano y el abrazo de amigo, el abrazo de hermano. Me embriaga la palabra y toda su magia. Me gusta ver las cosas desde otro balcón, imaginarme posibles los imposibles, y regalarle a toda regla su excepción.
Me gusta verme en los ojos de mi hija linda y que ella me descubra con emoción. Ya he vivido mil crisis y otros naufragios pero también coronas y días de sol. He aprendido con el tiempo a darme tiempo, que en el apuro sólo hay cansancio,
Hoy puedo quitarle importancia al calendario, mirar el cielo iluminado, juntar recuerdos en días nublados, tocar la tierra con estas manos agradeciendo la presencia de esos que después de todo todavía están, sabiendo que me quieren,que yo los quiero y que sólo eso basta para mi andar.













































